domingo, abril 05, 2026

 

Batman vs la Machosfera

El Superhéroe Noir frente al Acertijo de la Venganza 

La pantalla muestra un video de estilo casero dirigido a un grupo clandestino en una red social. Un joven con una chaqueta militar, un pasamontañas y una gafas se dirige a la cámara. La figura recuerda figuras siniestras como el asesino del Zodiaco, pero su voz, inicialmente juvenil y tranquila, genera un inquietante cambio al final de comunicado. Agradece comentarios y consejos técnicos sobre armas, anuncia su “última publicación” y, sobrecogido por la emoción, afirma: “lo que esta comunidad ha significado para mí... estas semanas, estos meses... Digamos que... ninguno de nosotros está solo ya”. Habla que habrá elecciones al siguiente día y se burla de las promesas de cambio de los políticos. Denuncia la corrupción y la perversión de la ciudad disfrazadas de cambio. “Desenmascarar no es suficiente”, sentencia; y anuncia que el “Día del Juicio finalmente ha llegado, y ahora es el momento... de la retribución”. Su voz, que oscila entre la calma y la frenética agresividad, culmina con una amenaza: “Es hora de que las mentiras terminen de una vez. Las falsas promesas de Renovación, de Cambio. Nosotros les daremos un verdadero cambio ahora. Hemos pasado nuestras vidas en este lugar miserable, sufriendo, preguntándonos... ¿por qué nosotros? Ahora ellos pasarán sus últimos momentos preguntándose... ¿por qué ellos...?”.

Esta secuencia reproduce la estética y la retórica de los manifiestos en línea difundidos por individuos que han cometido tiroteos o ataques, como los denominados Incels, terroristas de ultra derecha o jóvenes radicalizados ideológicamente. Lo más significativo, sin embargo, es que esta secuencia no surge de un documental o la nota roja, sino de una película de superhéroes: The Batman (2022) de Matt Reeves. En ella, el cineasta utiliza la estética del cine noir, en esta adaptación del personaje de cómics creado por Bill Finger y Bob Kane combinada con el mundo contemporáneo de las redes sociales. Al hacerlo, nos muestra una exploración sobre fenómenos de las masculinidades a través del viaje del Caballero de la Noche. El joven del video es una reimaginación del archienemigo El Acertijo, cuya figura encarna una figura actual: un joven inteligente y educado, pero socialmente aislado, atrapado en un cuerpo que parece adolescente y que ha sido humillado por el sistema lo que lo hace buscar una retribución violenta para validar su existencia.

Lejos de ser un mero archienemigo de comic, El Acertijo aquí cumple su función como verdadero antagonista de Batman en el relato, un reflejo que obliga al héroe a confrontar sus motivaciones iniciales concientes -justiciero impulsado por un deseo de venganza- para llevarlo a reconocer lo que necesita -cuestionar su deseo y aquello que lo constituye como héroe. Así, la película utiliza el mito de origen del superhéroe para plantear preguntas fundamentales: ¿cómo se cambia de posición subjetiva de vengador a héroe? ¿cómo se transita de la retribución vengativa a la justicia de la ética, del acertijo de la venganza a la creación de esperanza? Este ensayo se servirá de la elaboración de The Batman para analizar los mecanismos psíquicos y la angustia que operan en algunos jóvenes actuales, usando la ficción como un lente para examinar una problemática tristemente real.

El presente seguirá la propuesta de The Batman (2022) través de tres aspectos fundamentales que dibujan su tema central: la transición de la venganza a la justicia - de la retribución a la esperanza- como una transición subjetiva de la angustia de la masculinidad violenta a una más orientada a la ética del deseo. En primer lugar, se examinará la caracterización del propio Batman, representado no como un héroe triunfante, sino como una figura sombría y vulnerable, enraizada en la estética del cine noir, lo que define el tono moralmente ambiguo de Ciudad Gótica y cierta angustia en la masculinidad del protagonista. En segundo término, se explorará la dinámica con su antagonista, el Acertijo, cuya función en el relato, que evoca influencias fílmicas como Los siete pecados capitales (Se7en. David Fincher, 1995) y El sabueso (Manhunter. Michael Mann, 1986). El Acertijo encarna la pregunta del héroe, actúa como un espejo que refleja y desafía la misión del héroe, poniendo en evidencia cómo la venganza pervierte de forma protectora la búsqueda de justicia. Finalmente, se abordará el papel del Otro cuerpo, tanto erótico como político a partir de las dos mujeres que presenta le película:  Selina Kyle (Gatúbela) como el interés romántico clásico de los comics y la política Bella Real donde ambas confrontan a Bruce Wayne/ Batman con perspectivas ajenas a su privilegio, forzándolo a cuestionar su relación con la ley y el legado paterno. A través de este tríptico de análisis, el ensayo trazará el viaje del protagonista desde una obsesión por la retribución y la venganza hacia la concepción de un heroísmo basado en la esperanza y la justicia, al transitar -en una especie comming of age del superhéroe- de una masculinidad angustiada atrapada en mandato de venganza patriarcal a una que reconoce el deseo de cambio.

 

 

 “Soy la Venganza” El Superhéroe Noir 

En una escena eliminada de The Batman, vemos al Hombre Murciélago visitar a otro de sus archienemigos en prisión: el Guasón. Tras el segundo asesinato de El Acertijo, Batman acude al "príncipe payaso del crimen" en el "aniversario" de su primer encuentro. El detective le explica: "Hay un asesino en serie. Quiero tu perspectiva… pensé que tendrías curiosidad". Quiere saber cómo encontrarlo, pero además quiere saber por qué el asesino, en cada escena del crimen, deja mensajes dirigidos a "The Batman". Esta escena nos recuerda la película El sabueso (Manhunter, 1986) de Michael Mann, basada en la novela El dragón rojo de Thomas Harris, primer libro de la serie donde aparece el célebre asesino Hannibal Lecter. En ambas secuencias, el atormentado detective busca atrapar a un asesino en serie y, para lograrlo, entrevista a otro brillante criminal al que ya había capturado previamente. Sin embargo, en ambos casos, el detective no solo obtiene pistas, sino que se confronta con su propia obsesión.

Batman: ¿Por qué me escribe a mí?

Guasón: Tal vez sea un fan tuyo. O tal vez te guarde rencor. O tal vez tu seas el plato principal… pero algo es diferente esta vez que te está molestando mucho… tú sabes perfectamente cómo piensa. ¿Ya leíste el expediente? Ustedes dos tiene mucho en común. Vengadores enmascarados. Solo que él es mucho más riguroso. ¿Tienes miedo de que te haga lucir blando? Jajaja. Te diré lo que realmente creo. Creo que no te importa sus móviles, si te ama o te odia. Creo que muy dentro de ti estas aterrado porque no estás seguro si está en lo correcto o equivocado. Tú crees que se lo merecían. ¡Tú crees que se lo merecían! jajaja. [1]

Esta secuencia es similar a lo que Lektor (así se llama en la versión de Mann) le dice a Will Graham: La razón por la que me atrapaste, Will, es que somos iguales. ¿Quieres el rastro? Huele tu propio olor”. De esta forma, la búsqueda por el asesino en serie será la confrontación con las motivaciones del detective atormentado. Por lo anterior, conviene primero voltear a ver, qué figura presenta esta nueva encarnación de Batman.

Como menciona la crítica de Christy Lemire sobre la película:

"Batman" de Matt Reeves no es una película de superhéroes… Todos los elementos están ahí: el Batimóvil, el traje de combate, los gadgets… Pero en las manos de Reeves, todo es increíblemente vivo y nuevo… Su "Batman" se asemeja más a un drama criminal de los años 70, crudo y realista, que a un blockbuster grandioso y evasivo… Y con Robert Pattinson asumiendo el papel de Bruce Wayne… Este no es el joven atractivo heredero de una fortuna que ronda por ahí repartiendo palizas con un traje cool. Esto es Travis Bickle con el traje de Batman, distante y desilusionado.”[2]

La propuesta de Reeves fue celebrada por muchos fans de Batman al presentar en pantalla adaptaciones del cómic, especialmente algo que recuerda sus aventuras más detectivescas, como la clara alusión a Largo Halloween (2001). Sin embargo, más allá del "drama criminal de los 70", consideramos que lo mejor es la atmósfera y la narrativa que crea, las cuales también encontramos en los cómics. Nos referimos a la estética y los temas del cine negro. Más que un simple new noir como Chinatown (Roman Polanski, 1974) o Los siete pecados capitales (Se7en, David Fincher, 1995), estamos más cerca del cómic film noir, como Sin City (Robert Rodríguez, 2005).

Resaltemos los elementos de la propuesta con la característica voz en off que nos presenta Batman en la película:

Bruce: (Voz en off) Jueves, 31 de octubre. Las calles de la ciudad están llenas por el feriado (Halloween)… Oculto en el caos está el elemento (crimen). Acechando para atacar como serpientes contra los decentes... los vulnerables... Pero yo también estoy ahí. Observando… El miedo es una herramienta. Creen que me escondo en las sombras, pero yo SOY las sombras… Quisiera poder decir que estoy marcando una diferencia, pero no lo sé. Asesinatos, robos, agresiones, dos años después, todos han aumentado. Y ahora esto (el Acertijo). La ciudad se devora a sí misma. Quizás ya no tenga salvación. Pero debo intentarlo. Exigirme al límite.[3]

Desde esta secuencia de presentación emergen los elementos característicos del cine negro:

  • a) Atmósfera: Iluminación expresionista y escenarios urbanos sórdidos.
  • b) Temas: Intriga policial/criminal, fatalismo y pesimismo, exploración de traumas, obsesiones y dualidad humana.
  • c) Estilo: Voz en off con tono confesional, planos distorsionados y violencia implícita.
  • d) Personajes: El antihéroe masculino: detective solitario, obsesivo e inadaptado social.[4]

 

Quisiera resaltar precisamente este último aspecto. Este Batman de Reeves se sirve de las sombras y la violencia para intimidar a los delincuentes. Aunque esto no es novedoso, ya que forma parte del canon del personaje, la forma en que Reeves lo presenta parece dejar en evidencia lo que implica subjetivamente para él. De manera especular al ataque de su antagonista en la primera secuencia de la película con un Acertijo que ataca al alcalde previamente espiado a la distancia, ambos emergen de las sombras de forma sigilosa para luego explotar en golpes violentos y frenéticos. Pareciera tratarse no solo de técnicas de intimidación, sino de verdaderos efectos de angustia corporal. Después de lanzar una serie de golpes a un delincuente, Batman se presenta declarando: "Soy la Venganza".

Retomamos las características del protagonista del noir según Julia Tuñon en su análisis de una variante del noir, el melonoir, o el noir a la mexicana en la primera película donde aparece el psicoanálisis en pantalla “El hombre sin rostro” (1950. Juan Bustillo Oro):

El protagonista del noir subvierte el modelo masculino tradicional al ser pasivo y masoquista: incapaz de amar, víctima de su propia psicología. Descuidado, con hábitos autodestructivos (alcohol, violencia). Aislado socialmente: vive en espacios marginales, sin hogar estable. El noir es descrito como un "melodrama para hombres", pero sin catarsis emocional. El protagonista reprime sus sentimientos, pero el ambiente (humo, lluvia) lo hace por él. Hay fragilidad psíquica, su cinismo e ironía enmascaran una incapacidad para enfrentar la realidad.”[5]

En el canon de las historias de Batman, siempre se ha resaltado el carácter del trauma y su impacto en la salud mental del héroe. En el cine, también es una constante. El freak "partido a la mitad" de Tim Burton (1989-1992), el fóbico y solitario de Joel Schumacher (1995-1997), el culpígeno caballero de la noche de Christopher Nolan (2005-2012) y el violento y desesperanzado de Zack Snyder (2016-2021) son formas que han explorado diversos aspectos y efectos del trauma inicial del héroe, ese que lo motiva a partir de la promesa infantil hecha tras el asesinato de sus padres.

Sin embargo, se agradece que la versión de Reeves sea la que utilice la estética noir (diferente a la estética gótica de Burton, la estrambótica de Schumacher, del heist criminal de Nolan y la épica mística de Snyder) ya que nos invita a explorar el tema de la desesperanza de un personaje que está atrapado todavía en el nihilismo del vengador y que lo acompañaremos en su transición hacia la posición del héroe.

Lo que distingue a este Batman, además de su aparente juventud e inexperiencia, es su aislamiento social. No encontramos la máscara de Bruce Wayne (Bruno Díaz) como playboy con fiestas y vida social, como tampoco la seguridad del vínculo con su mayordomo Alfred. Aquí, Bruce esta aislado y en su diario (¿manifiesto?) se aprecia el resentimiento por el mundo, la desesperanza y el odio.

Este joven Hombre Murciélago nos recuerda a esos jóvenes contemporáneos que viven aislados en un mundo que sienten hostil. No es casual que muchos jóvenes denominados como Incels sean diagnosticados como dentro del espectro autista o con bipolaridad, donde la angustia social y los arrebatos emocionales son síntomas constantes. Resaltamos el análisis realizado por Jacob Johanssen sobre los jóvenes de la Manosfera, en especial la forma sintomática como experimentan su cuerpo, oscilando entre la inhibición y la desinhibición, lo que nombra des/inhibición.  

“La des/inhibición funciona como un síntoma general de las tecnoculturas contemporáneas y de cómo las sexualidades son experimentadas, negociadas y pensadas dentro de ellas… Sus cuerpos están estructurados por estados de des/inhibición: apatía y poder simbólico tóxico, contradicciones del deseo, fuerzas afectivas y el vaivén del inconsciente. Sus egos son frágiles y se sienten amenazados por las mujeres, la sexualidad femenina y el (supuesto) poder que las mujeres detentan hoy. Al mismo tiempo, estos hombres se sienten no deseados e inadecuados. Responden a tales sentimientos existenciales de fracaso restringiéndose y excluyéndose a sí mismos, sintiéndose alienados como parte de ciertos colectivos en línea y, al mismo tiempo, estallando en fantasías omnipotentes que los colocan en control y construyen a una mujer cis genérica como la Otra. Esta Otra guarda similitudes con la manera en que los antisemitas construyen a los judíos (o a los palestinos) y los racistas a los sujetos no blancos: sexualmente promiscuos, conspiradores, engañosos, seductores, contagiosos.” 
Johanssen, J. (2021). Fantasy, online misogyny and the manosphere: Male bodies of dis/inhibition. Routledge.

Este joven Batman, con su estética noir, funciona como un eficaz representante de las ansiedades juveniles contemporáneas en torno a la angustia corporal y la relación con los otros cuerpos. De ahí derivan los rasgos que menciona Johanssen: “apatía, poder simbólico tóxico, contradicciones con el deseo, las emociones y el rechazo de lo inconsciente”. Aunque este Batman no vive pegado a su celular siguiendo a influencers de la Machosfera, su antagonista de alguna forma sí lo hace, lo que revela su estatus de doble. The Batman es apático y se siente aislado del resto del mundo, afectado por la muerte de sus padres, parece distante de todos, hasta de Alfred, consumido solo por su deseo de venganza como tributo al padre asesinado. De esta forma, Bruce/Batman es un incel de la Machosfera, no tanto porque no pueda relacionarse con las mujeres, no tenga relaciones sexuales o sienta con un cuerpo defectuoso – aunque en algo reproduce el espiar a las mujeres a la distancia, y el placer parece prohibido para un cuerpo que solo produce y recibe violencia y dolor.

Otra de las grandes referencias de The Batman, que nos permite reflexionar sobre la relación de espejo entre el protagonista y el antagonista, es la película Los siete pecados capitales (Se7en, David Fincher, 1995). Al igual que The Batman, en Se7en tenemos la búsqueda de un asesino en serie durante 7 días en una ciudad sumida en la apatía. Más aún, previo al clímax de la historia, el protagonista esta cara a cara con el asesino que, al compartir sus motivos, resuena en el protagonista su propia apatía. Primero vayamos a las diferencias con Se7en. En los Siete pecados capitales seguimos a una pareja de detectives que reproduce el tropo del Detective veterano cínico a punto del retiro – Sommerset- y el joven novato impulsivo y entusiasta – Mills. Sin embargo, al igual que Batman, es nuestro verdadero protagonista. Aun con la diferencia de edad, su posición subjetiva frente al hecho de combatir el crimen es parecida, cínica, apática y cerebral, ambos con rituales obsesivos cumpliendo con la función clásica de dicha neurosis, el aislamiento afectivo. Además de la estética, la gran similitud con The Batman y que aporta a nuestro análisis de las ansiedades masculinas contemporáneas es el antagonista John Doe, que, al igual que el Acertijo, no se ve a si mismo como un asesino de inocentes sino como un justiciero que hace pagar a cada quien por su pecado, convirtiéndolos en asesinos moralistas.

 

     

Así explica John Doe la razón de sus asesinatos:

Mills: Espera, pensé que lo único que hacías era matar gente inocente.

John Doe: ¿Inocente?... Un hombre obeso... repugnante que apenas podía mantenerse en pie; que, si lo vieras en la calle, señalarías a tus amigos para burlarse de él.... Después de él, elegí al abogado, y sé que ambos deben haberme agradecido en secreto por ese. ¡Un hombre que dedicó su vida a ganar dinero mintiendo para mantener a asesinos y violadores en las calles!...  Una mujer... tan fea por dentro que no podía soportar seguir viviendo si no era hermosa por fuera. ¡Un traficante de drogas, un pedófilo traficante! ¡Y no olvidemos a la prostituta que esparcía enfermedades! Solo en un mundo de mierda como este podrías decir que estas eran personas inocentes y mantener la cara seria. Pero ese es el punto. Vemos un pecado mortal en cada esquina, en cada hogar, y lo toleramos porque es común, es trivial. Bueno, ya no más. Yo estoy dando el ejemplo. Lo que he hecho será analizado, estudiado e imitado... por siempre.

Esta condición del asesino moralista, que se identifica con hacer “el trabajo sucio del Dios” lo que lo colocaría en la psicopatía perversa, aquella que se sobre identifica con un discurso de dominación, al mismo tiempo nos invita a detectar en el mismo detective ese mismo espectro del discurso y cómo su propio lugar como vengador enmascarado también esconde una verdad en relación con el acertijo que le constituye el deseo inconsciente.

¡Tú me inspiraste! El Acertijo de la Machosfera

Después de la captura del Acertijo, Batman lo visita en prisión. Va con la idea de que, por lo que a descubierto sobre la corrupción en ciudad gótica que en parte toca a su padre Thomas Wayne, es del conocimiento del Acertijo su identidad secreta, y su acto final será desenmascararlo. Cuando al final advierte que desconoce su identidad, le pregunta:

Batman: ¿Por qué te dirigías a mí?... Todas esas tarjetas...

Acertijo: Te lo dije. Hemos estado trabajando juntos. Tú eres parte de esto.

Batman: No hicimos nada juntos.

Acertijo: —¡Sí lo hicimos! ¿Qué acabamos de hacer? Te pedí que lo sacaras a la luz... y lo hiciste. Somos un gran equipo—

Batman: NO somos un equipo. No te di NADA.

Acertijo: Yo nunca podría haberlo sacado de ahí. No soy... físico. Mi fuerza está aquí arriba (señala su cabeza). Tenía todas las piezas, las respuestas... pero no sabía cómo hacer que escucharan. Tú me diste eso. —¡Me mostraste lo que era posible! Me enseñaste que solo se necesita miedo... y un poco de violencia bien dirigida. ¡Tú me inspiraste!

Después de esta conversación, Batman vuelve al departamento del Acertijo y descubre el video con que empezamos este escrito, lleno de referencias a la cultura de la Machosfera, en especial de los ataques escolares perpetrados por  Incels.

Acertijo (en video): Hola, chicos. Gracias por todos los comentarios... y un agradecimiento especial por los consejos sobre detonadores. Solo quiero decir... que esta será mi última publicación por un tiempo, y, eh... (oleada de emoción) ...lo que esta comunidad ha significado para mí... estas semanas, estos meses... Digamos que... ninguno de nosotros está solo ya. Mañana es el día de las elecciones, y Bella Real ganará. Prometió un cambio verdadero. Pero nosotros conocemos la verdad, ¿no? Ya han visto la verdadera cara de ciudad Gótica. Juntos, la hemos desenmascarado. Su corrupción, su perversión, disfrazadas bajo el nombre de Renovación... pero desenmascarar no es suficiente. El Día del Juicio finalmente ha llegado, y ahora es el momento... de la retribución. ...Es hora de que las mentiras terminen de una vez. Las falsas promesas de Renovación, de Cambio. Nosotros les daremos un verdadero cambio ahora. Hemos pasado nuestras vidas en este lugar miserable, sufriendo, preguntándonos... ¿por qué nosotros? Ahora ellos pasarán sus últimos momentos preguntándose... ¿por qué ellos...?

No es ningún secreto que la inspiración del actor Paul Dano para interpretar al Acertijo proviene del Asesino del Zodiaco y de los foros de la Machosfera. Los términos y tono que utiliza recuerdan al video «El día de la retribución de Elliot Rodger», quien, después de publicarlo en YouTube, llevó a cabo un ataque planeado durante años que resultó en la muerte de seis personas y catorce heridos, antes de suicidarse en Isla Vista, California, el 23 de mayo de 2014. Esto lo convirtió en una figura de culto dentro de la subcultura de los incels. En Rodger encontramos la denominada “Alquimia de los Icels: Misoginia, envidia y privilegio por derecho.”

El triángulo incel requiere: una visión cosificada y reduccionista del valor femenino (“Hay tantas chicas hermosas… La vida habría sido tan perfecta allí si tan solo las chicas se sintieran atraídas por mí”), envidia por sentirse superados por los alpha males y Chads del mundo (“Todos parecían típicos deportistas, altos y musculosos. El tipo que he odiado y envidiado toda mi vida. Con ellos venía un grupo de chicas rubias hermosas”, y una firme creencia de que tienen derecho a más de lo que actualmente poseen (“¿Cómo podría un chico negro inferior y feo conseguir una chica blanca y yo no?... Desciendo de la aristocracia británica. Él desciende de esclavos. Yo lo merezco más” (Rodger, 2014, p. 49))”.[6]

Aunque el video del Acertijo reproduce el tono de des/inhibición (con sus cambios emocionales y corporales que van de la timidez y la contención a la furia desbordada) y plantea un ataque violento contra un grupo masivo como forma de venganza («La Retribución»), lo interesante es que, a diferencia de los casos incels, el tema de género no aparece de manera explícita. No encontramos en su discurso una mención directa ni una culpabilización hacia las mujeres. Sin embargo, en la práctica, el Acertijo está enviando a sus seguidores a asesinar a la nueva alcaldesa, Bella Real, una mujer joven afroamericana. El encuentro con el otro cuerpo —en ella y Gatúbela— lo dejaremos para el final.

Lo que sí encontramos es, por un lado, la búsqueda de comunidad entre muchos jóvenes de la Machosfera —expresada en frases como "lo que esta comunidad ha significado para mí... estas semanas, estos meses... Digamos que... ninguno de nosotros está solo ya"— y, por otro lado, la furia a partir de una promesa rota: "… es el momento de la retribución... Es hora de que las mentiras terminen de una vez. Las falsas promesas de Renovación, de Cambio. Nosotros les daremos un verdadero cambio ahora".

La película, al no colocar en el centro de la culpabilidad a las mujeres ni a otras minorías (palestinos, migrantes, diversidad sexual, etc.) como blancos de un discurso de dominación, permite localizar de mejor forma el malestar y su historia, justo antes de la respuesta cosificadora y de la construcción del objeto fóbico[7] de la discriminación.

Como en el trabajo de personaje que realizó su intérprete, el encontrar la corrupción de Ciudad Gótica le permitió al Acertijo proyectar ahí su dolor, transformado en furia vengativa[8]. Sin embargo, antes de solo psicologizar e individualizar este malestar —que claramente también tiene que ver con la injusticia social, como les sucede a muchos chicos de la Machosfera—, debemos voltear la mirada hacia el otro aspecto que detona que el Acertijo inicie su plan de retribución: The Batman.

El momento climático de la película ocurre cuando Batman detiene a los seguidores del Acertijo, golpea brutalmente a uno y, al quitarle la máscara y preguntarle su nombre, el hombre responde: "Soy la venganza", las mismas palabras que Batman dice a quienes detiene, devolviéndole su condición de justiciero de la Machosfera.

La película, de esta forma, cuestiona al propio Batman. Su cambio subjetivo tiene que ver con la ética de sus acciones. Su mentira es la justificación de que lo que hace como vigilante es buscar la justicia, cuando en realidad busca la venganza, tratando de restituir un extraño honor del padre perdido.

Otro de los cambios importantes respecto al canon clásico de Batman es el papel del padre. De nuevo tenemos al buen y acaudalado doctor Wayne, pero —similar a lo que ocurre en la película El Guasón de Todd Phillips— aquí Thomas Wayne es candidato a alcalde, y la amorosa Martha Wayne es descendiente de los Arkham y ha sido recluida en el célebre asilo por serios problemas de salud mental. La vida de Bruce Wayne se trastoca cuando el Acertijo revela que Thomas Wayne mandó matar a un reportero durante su campaña. Bruce va a confrontar a Alfred, quien se encuentra en el hospital tras la explosión de una bomba que el Acertijo había dirigido al propio Bruce. Finalmente, le pregunta si fue Falcone —el mafioso al que Thomas Wayne le pidió que detuviera al reportero— quien asesinó a su padre.

Alfred: ...Ojalá... lo supiera con certeza. Sí... quizás... O tal vez fue solo un delincuente cualquiera en la calle que necesitaba dinero, que se asustó y apretó el gatillo demasiado rápido... Si crees que no he pasado cada día buscando esa respuesta... (angustiado) Mi trabajo era protegerlos... ¿entiendes? Sé que siempre te culpaste. Solo eras un niño, Bruce. Podía ver el miedo en tus ojos. Pero no sabía cómo ayudarte. Podía enseñarte a pelear... pero no estaba preparado para cuidarte. Necesitabas un padre. Y todo lo que tuviste... fui yo. Lo siento...

(Alfred desvía la mirada, con los ojos enrojecidos por el dolor y el arrepentimiento. Bruce lo mira profundamente afectado)

Bruce: ...No, Alfred... no lo sientas... (en voz baja, impactado) Dios, yo... nunca pensé que volvería a sentir ese miedo... Creí que lo había superado. Quiero decir, no tengo miedo de morir... Pero ahora entiendo que hay algo que nunca superé... El miedo a.… volver a pasar por algo así... (mirando a Alfred) ...a perder a alguien a quien quiero.

De forma similar a la versión de Superman de James Gunn (2025), la figura del padre muerto —y por ende idealizado— es cuestionada. Thomas Wayne no es perfecto, sino que tiene debilidades y deudas; los padres poderosos de Superman no son completamente buenos, sino que tienen consignas fascistas. Podemos incluir también la pregunta en torno a la cual gira la trilogía por completarse de Spider-Verse: ¿para ser Spider-Man, el padre policía tiene que morir? Esto lo interpretamos como una indagación sobre si el único canon posible es el patriarcal, el del desdoblamiento entre el padre celestial-rey y el padre mundano inferior, donde se le rinde pleitesía al legado divino patriarcal que solo abre camino a la violencia edípica de la muerte. Parece que estas nuevas versiones de superhéroes son conscientes del anacronismo de esa postura, así como de los peligrosos efectos que esta tiene en las masculinidades juveniles.

De esta forma, el camino de nuestro Batman requiere preguntarse por los pecados del padre —desmitificando a Thomas Wayne— y buscar la reconciliación con el verdadero padre: Alfred.

 

 

Imagen de la pantalla de un video juego

El contenido generado por IA puede ser incorrecto.  Un par de personas sentadas en un sofá

El contenido generado por IA puede ser incorrecto.

 Algo que Jacob Johanssen y otros han localizado en los manifiestos y la historia de asesinos provenientes de la Machosfera es el vínculo entre el odio hacia las mujeres, comunistas, diversidad sexual o grupos racizados y el padre. En especial se quejan “de que la potencia que deseaban no les fue transmitida por sus padres, y específicamente por sus padres varones.”:

“Tal como dicta la leyenda cultural, es el padre quien, en un rito de pasaje, muestra al hijo lo que significa ser un hombre y cómo llegar a serlo (Benjamin, 1988). Tal redistribución de la hombría fálica ha fracasado para algunos hombres hoy en día. (¿Acaso existió eso realmente para alguien? ¿No es simplemente una fantasía?). Los hombres de la Machsofera culpan más a las mujeres que a sus padres por ello, porque sus padres ya han sido “betas” o convertidos en betas por las mujeres (o, si sus padres eran “alfas”, es la genética la que ha afectado la apariencia de los hijos).”[9]

Cuando uno escucha a diversos influencers de la Machosfera, observa que no le hablan a las mujeres —ni a otros objetos fóbicos de su fantasía—, sino a sus seguidores: jóvenes temerosos, calificados como betas, cucks, simps, en definitiva, "poco hombre" para la masculinidad hegemónica. Sin embargo, resulta un interesante ejercicio mental pensar que, en realidad, a quien le hablan es a su propio padre. En no pocos casos, esos influencers tuvieron un padre violento —directa o indirectamente (negligente, ausente)— y fueron criados por mujeres. No es extraño que, ante los estragos de la violencia patriarcal vistos con ojos de niño, la culpa se dirija hacia la madre[10] que cuida, antes que hacia el sistema patriarcal; o hacia la genética, antes que hacia un sistema capitalista racial que fomenta fenotipos coloniales.

La propuesta de Johansen encuentra similitud a lo analizado por el psicoanalista Fethi Benslama en su texto “El salto épico: La inclinación a la yihad” sobre la radicalización de jóvenes a la yihad, donde uno de los rituales es el cambiarse al nombre integrando “Abu”, abuelo, a su nombre:

“Esta inversión genealógica (Abu) asignada a los jóvenes sin experiencia alguna de la paternidad o de la maternidad tiene por objetivo la destitución de los padres y madres considerados como fallidos en su transmisión del islam. En muchos casos, del cual Ahmed es un ejemplo, existe una falta real del padre mientras que la madre está marcada por la infamia de la prostitución… Lo que podemos llamar el renombramiento -en el sentido de ser nombrado de nuevo y de tener un renombre- es uno de los rasgos de la epopeya que interviene en la propulsión al salto épico: el deseo de devenir alguien.”[11]  

La retribución, la venganza, es un odio hacia el padre idealizado. De ahí la paradoja del malestar en muchos jóvenes de la Machosfera: por un lado, hay una legítima denuncia sobre la imposición de roles de género, modelos de cuerpo coloniales y la violencia dirigida a los hombres fuera de lo hegemónico —una queja contra los discursos de dominación patriarcal, colonial y capitalista, es decir, una queja contra el padre idealizado que dista tanto de ellos mismos. Sin embargo, después viene la queja por la fascinación hacia esa misma figura idealizante.

Esto es similar a lo que muchos fanboys han denunciado de la serie The Big Bang Theory: sus protagonistas pertenecen a la cultura geek (gusto por la fantasía, ciencia ficción y comics) o nerd, pero constantemente aspiran a ser como la masculinidad hegemónica, terminando en situaciones ambiguas donde no se sabe bien si celebran la cultura geek o se burlan de ella y desearían no ser geeks. Al no cuestionar el sistema, lo cual estaría claro si se reconoce la queja inicial al padre, quedan atrapados en la ideología de genero patriarcal o colonial que los lleva excesos como adicción a la pornografía al mismo tiempo que la denuncian, al odio a las mujeres como la fascinación e idealización por ellas, dejándolos en este espiral de inhibición y explosión relacionando se con un cuerpo que se siente demasiado lejos o demasiado cerca.

Como estamos hablando de una película basada en personajes de cómics en la que el archienemigo declara haberse inspirado en el héroe —y siendo que Batman podría argumentar que lo ha malinterpretado—, aprovechamos para hablar de dos referencias clave en el fenómeno y los términos usados por la manosfera: nos referimos a las películas El club de la pelea (Fight Club, 1999, Fincher) y Matrix (The Matrix, 1999, las hermanas Wachowski). Como menciona Johanssen:

“Ambas películas comienzan con hombres alienados (Thomas y Jack) que se transforman fundamentalmente, revolucionando sus propias existencias. Tyler Durden, un ideólogo protofascista, se muestra como una forma de masculinidad ideal para los otros hombres más débiles de la película. Este es un aspecto clave para entender el atractivo de la película: (las) fantasías de transformación… tanto los términos "píldora roja" (Matrix) como "copo de nieve" (un estilo de “generación de cristal” en El Club de la pelea) pueden haber sido adoptados como meras referencias de la cultura pop por culturas masculinas de internet, geek y geeks, que remezclan y utilizan sin esfuerzo una multitud de prácticas de citación para adaptarse a una agenda o argumento particular de su cosmovisión. Muchas de las comunidades (de la Machosfera) están convencidos por la noción de la píldora roja y proclaman entusiastamente su lealtad a, por ejemplo, ser un MGTOW porque han recibido la "píldora roja" y se han dado cuenta de la verdadera naturaleza de este mundo. Para esos hombres, la píldora roja significa esencialmente saber (o creer en) un mercado sexual donde las mujeres solo están interesadas en hombres de alto estatus. El estatus se puede obtener mediante el progreso profesional u otros pasos para crear la apariencia de un hombre seguro y exitoso. La píldora negra de los incels lleva esto más lejos y argumenta que la sexualidad está determinada por características biológicas y apariencia, como la línea de la mandíbula de un hombre. Los incels afirman que son oprimidos por tal sistema, porque carecen de las características biológicas para participar en él”.

Así como Matrix y El club de la pelea, al igual que Batman, podrían argumentar que fueron malinterpretados —e incluso que dentro de sus historias hay componentes incompatibles con los postulados conservadores de la Machosfera (Trinity como una mujer empoderada, el Narrador rechazando a Tyler para poder vivir el amor con Marla, o Batman con su código de no matar y proteger a los débiles)—, no podemos pasar por alto que también son parte de los elementos que constituyen la cultura patriarcal y la masculinidad tradicional: el culto al cuerpo musculoso fascista, el dominio de otros, y la visión de la mujer como la conquista por excelencia, reproduciendo así la imagen del caballero que salva a la dama en peligro.  

Partamos del malestar que destaca Johanssen y que vemos reflejado en estas películas: hombres alienados y aislados que buscan transformar sus existencias a través de tomar la píldora roja como una declaración de denuncia de un sistema de opresión que, según ellos, beneficia a las mujeres por su capital sexual, y que estas solo están interesadas en hombres de alto estatus (físico o económico). Dicho de esta forma, recuerda las tesis centrales del libro El mito del poder masculino (The Myth of Male Power, 1993) de Warren Farrell, así como el fundamento del malestar presente en la Machosfera, junto con la ilusión ideológica con la que intentan resolverlo, sin criticar la propia noción del patriarcado.

Cuando Farrell denuncia —con razón— la forma en que la sociedad coloca a los hombres como "los desechables" o el "sexo desechable" (male disposability) —los hombres realizan los trabajos más peligrosos, además de la clásica regla de "salvar a las mujeres y niños primero"— y cómo también se cosifica a los hombres, pero no desde su capital sexual sino desde su estatus económico, como "objetos de éxito", lo extraño de esto es que dichas tesis son consistentes con lo que muchas feministas o sociólogos han descrito previamente —Rita Segato o Pierre Bourdieu—, con la gran diferencia de que no parten de las mismas herramientas de análisis. Farrell parte de la psicología evolutiva sin hacer críticas de corte interseccional donde el colonialismo, el capitalismo y el patriarcado benefician a un sistema de opresión a partir de la ideología de género patriarcal, dañina tanto para hombres como para mujeres.

Sin embargo, destacamos y validamos el malestar que él reconoce en los hombres —como también lo hacen Segato, Bourdieu y muchos otros—, especialmente en aquellos lugares donde el patriarcado, desde los estereotipos de género —fuerza, sacrificio, dominio, negación de la ternura, ser proveedores y protectores— da lugar a respuestas ultraconservadoras que culpan a grupos minoritarios y fantasean con pasados míticos a los que habría que volver, solidificando así los mismos estereotipos de género que se denuncian como dañinos para los hombres. Es como si, al final de El club de la pelea, el Narrador (en los créditos ese es su nombre, y no "Jack"), advirtiendo que la pistola está en su mano al ser la misma de Tyler, le dispara a Tyler, venciéndolo para ser ahora el macho alfa. Por el contrario, la película es clara al respecto: para librarse de la violencia de Tyler, hay que matarlo en uno mismo, así como la fascinación por el ser como él, por esa figura de superhombre no castrado que enarbola la ideología de género patriarcal. Ese superhombre que el joven de la Machosfera esperaba ser como respuesta a su malestar y que culpa al padre de no ser.

Como menciona Johanssen:

“La búsqueda de aprobación del padre por parte del hijo continúa en diferentes formas que están al mismo tiempo "imbuidas de vergüenza y autodesprecio”. A diferencia de los islamistas radicales, los hombres (mayoritariamente blancos) discutidos en este libro no se someten a Dios, sino que es el deseo de un padre idealizado y la rabia contra un padre real (o quizás fantaseado de manera diferente) lo que funciona como una fuerza afectiva que impulsa sus cuerpos. Esto los deja al borde de la desintegración. Sostengo que tales deseos permanecen en gran medida inconscientes, porque no vemos, o muy poca, articulación de una figura líder que pudiera ser vista como un padre. Las comunidades incels, MGTOW y otras no tienen líderes. Tampoco idealizan a Trump u otros líderes. Por lo tanto, el deseo de que se les muestre el camino y sean criados por un padre fálico no es desplazado o proyectado en alguien más excepto en un padre imaginado.”

               En esto radica lo mejor de estas nuevas versiones de superhéroes como Superman (2025), Spider-Verse y The Batman: ninguna da por sentado al padre ni tampoco se relaciona culpígenamente con el padre idealizado (muerto) —una culpa que solo insinúa un deseo parricida latente—, sino que se dirigen al padre real, el padre castrado. Por eso aparece la figura del padre adoptivo, ya sea un amable y sensible Jonathan Kent, o un Alfred que le pide perdón a Bruce por solo haberle enseñado violencia: "Podía enseñarte a pelear... pero no estaba preparado para cuidarte. Necesitabas un padre. Y todo lo que tuviste... fui yo. Lo siento".

Los padres de estos jóvenes actuales tal vez requieren padres que reconozcan haberles fallado al tratar de transmitir la violencia patriarcal, al querer ser padres que enaltecían el honor de la hombría por encima del afecto del cuidado, la violencia del legado en lugar del amor por la herencia. Finalmente, Bruce puede perdonar tanto al padre idealizado como al padre real al reconocer el amor por él, recuperando el lugar del amor en la ética del deseo del héroe. Sin embargo, llega ahí después del encuentro con el otro cuerpo en la figura de Gatúbela.

  

Un par de personas caminando en la calle

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Un hombre parado en una cocina

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“Obviamente creciste con dinero” 

Gordon, Selina, Bella Real y el Otro Cuerpo

 

En uno de los momentos clave de la película, Batman está con Gatúbela (Selina Kyle); unen fuerzas: él para descubrir quién es el Acertijo, y ella para encontrar a su compañera desaparecida del lugar donde trabajan para el mafioso Falcone.

Batman: Tu amiga se metió con la gente equivocada. No sabía lo que hacía... Tal vez deberías habérselo explicado.

Selina: ¿Y eso qué demonios se supone que significa?

Batman: Significa que tus actos tienen consecuencias.

Selina: —¡Ay, por Dios! ¡¿Actos?! Mira, quién demonios seas... obviamente creciste con dinero.

               Una crítica parecida recibe del Acertijo cuando compara la orfandad de un rico como Bruce Wayne y la de alguien pobre.

Acertijo: Yo estuve allí ese día. El día en que el gran Thomas Wayne anunció que se postulaba para alcalde. Hizo todas esas promesas. Una semana después estaba muerto, y todos se olvidaron de nosotros. Todo de lo que podían hablar era del pobre Bruce Wayne. Bruce Wayne, el huérfano. ¿Huérfano? Vivir en una torre sobre el parque no es ser huérfano. Mirando hacia abajo a todos con todo ese dinero. ¿Sabes lo que es ser huérfano? Hay treinta niños por habitación. Con ocho años y ya abandonado, adormeciendo el dolor. Te despiertas gritando con ratas mordiéndote los dedos… Pero oh no, hablemos del multimillonario con el mentiroso papá muerto, porque al menos el dinero hace que todo sea más fácil de llevar, ¿no es así?

Esta mirada crítica a la clase, y al hecho de que el propio Batman pertenece a un grupo social privilegiado que es parte del problema que intenta combatir, la encontramos también en Gordon y en el resto de los policías honestos de Ciudad Gótica. Gordon, interpretado por el actor afroamericano Jeffrey Wright —a diferencia de la forma tradicional de los cómics, donde es pelirrojo—, nos invita a resaltar el cambio que ha existido con respecto a lo pelirrojo. Mientras que en el Reino Unido sigue siendo objeto de discriminación racial (gingerism), al vincularse con los provenientes de Escocia e Irlanda, quienes eran marcados como "el otro", "inferiores" o "salvajes" por el imperialismo británico; en Estados Unidos, la clase marginada que solo pudo acceder a trabajos peligrosos —como agentes de policía— se fue integrando a las élites mediante un proceso de blanqueamiento. Un Gordon y una Gatúbela afrodescendientes recuperan esta dimensión de "otro cuerpo".

Gordon le muestra a Batman ese “buen policía” que, por aspectos raciales, está en la parte segregada y cuyo ascenso profesional está limitado, al igual que sus compañeros afrodescendientes o latinos —como aquel que le da a Batman la pista sobre la "extraña" herramienta que usó el Acertijo como arma y que es una que se usa para instalar alfombras. Así Batman se confronta con el “otro cuerpo” diferente al de sus privilegios de clase, genero o raza, por lo que esa idea de “los actos tienen consecuencias” solo indica que considera que todos tienen las mismas oportunidades desconociendo sus propios privilegios. Confrontar esta parte de sí mismo, es parte de reconciliarse con “los pecados del padre”.

Llegamos aquí al punto donde la venganza se convierte en la ética del héroe, justo cuando la dimensión amorosa de la política entra en juego. Durante el funeral del alcalde, asesinado por el Acertijo, Bruce se presenta buscando pistas. Ahí, entre la multitud, una voz le habla:

Don nadie amargado: ¿De qué sirve una red de seguridad si no atrapa a nadie…?... ¡No ayudó a mi hija cuando lo necesitaba — puedo asegurártelo! Ese tipo era solo otro rico parásito. Obtuvo lo que merecía.

               Después, otra voz le habla a Bruce, ahora es la joven afroamericana candidata a la alcaldía Bella Real.

Bella Real: Bruce Wayne ¿Por qué no me has devuelto la llamada? Soy Bella Real — me postulo para alcaldesa — no estaría molestándolo aquí, pero su gente sigue diciéndome que está “no disponible” … Sabe, realmente usted podría estar haciendo más por la ciudad — su familia tiene una historia de filantropía, pero por lo que veo, no está haciendo nada — si soy electa alcaldesa, quiero cambiar eso —

Esta parte política de la película es lo que puede resolver el acertijo de la venganza en nuestro héroe. La sorpresa del clímax ocurre cuando Batman golpea a un seguidor del Acertijo que está armado y busca masacrar a la recién electa Bella Real y a la gente presente. Después de dispararle a Batman y casi asfixiar a Gatúbela, Batman se va a los golpes contra él hasta que es detenido por Gordon. Al quitarle la máscara y preguntarle quién es, el seguidor solo responde con la frase de Batman: "Soy la venganza".

Batman, confrontado con su propio deseo, sabe que tiene que convertirse en algo más que un vigilante conservador que huye de la gente, y que su resentimiento se debe a la promesa de un padre fuerte que le aseguraría una vida sin malestar. Batman decide ayudar a las personas a salir de ahí: ayuda a la alcaldesa y al niño del alcalde asesinado, convirtiéndose literalmente en un faro que guía en la oscuridad; pasa de ser un castigador en las sombras a un rescatista entre la gente.

De forma simultánea, nos invita a la acción política. Tal vez, para muchos jóvenes, sea importante salir del acertijo de la venganza, de la ideología de género patriarcal que busca solo volver al viejo orden y "hacer al macho grandioso de nuevo", sin advertir que eso mismo genera la neurosis, la inseguridad y la impotencia del macho. Tal vez, otra forma sea abrazar la diferencia del otro cuerpo como parte del propio cuerpo, y la acción política como transformadora: pasar de la retribución y el retroceso a la esperanza y al activismo.

La película, como buen cuento que pasa del detective noir al héroe de comic, termina con una voz en off:

Alcaldesa Bella Real: Lo reconstruiremos. Pero no solo nuestra ciudad. Debemos reconstruir la fe de la gente en nuestras instituciones, en nuestros funcionarios electos, entre nosotros del uno en el otro. Juntos volveremos a creer en Ciudad Gótica.

Batman: (voz en off) Miércoles, 6 de noviembre… Empiezo a darme cuenta ahora: he tenido un efecto aquí. Pero no el que pretendía. La venganza no cambiará el pasado, ni el mío, ni el de nadie más. Tengo que ser algo más. La gente necesita esperanza. Saber que alguien está ahí afuera por ellos. La ciudad está enojada, llena de cicatrices, como yo. Nuestras cicatrices pueden destruirnos, incluso después de que las heridas físicas hayan sanado. Pero si sobrevivimos a ellas, pueden transformarnos. Pueden darnos el poder de resistir. Y la fuerza para luchar.

El pasar de la venganza autodestructiva de Batman a ser algo más —algo que no niegue sus cicatrices pero que pueda dar esperanza— es la mayor aportación a la clínica con las adolescencias y juventudes contemporáneas que se encuentran atrapadas en el acertijo de la retribución (red pills) o la desesperanza (black pills) de la machosfera. Resulta urgente atender a esta población, tendiendo una mano solidaria y buscando encontrar una salida que no sea el aislamiento, la violencia hacia otros o hacia sí mismos. De ahí la importancia de los cuentos cinematográficos que, a través de la fantasía de los personajes de cómics, funcionan como el mito —en especial aquel que nos habla del cambio subjetivo que va de la venganza a la ética y la esperanza. Recordemos al gran Enrique Dussel, como lo explicaba:

“Hay un mito —y es un mito claro que habría que discutir qué es un mito y cómo funciona—, porque el mito no es un cuentito para niños, sino que es una propuesta narrativa racional para explicar muchos momentos de la vida. Decía Paul Ricœur: el mito es una narrativa racional en base a símbolos. Hay un mito que tiene 5000 años, que nació en Egipto. El juicio final no es hebreo ni es cristiano, viene de Egipto… el dios que juzgaba al muerto para resucitarlo tenía criterios éticos, y entonces le pregunta al muerto: "¿Qué existe bueno en tu vida?" Y el muerto, (El libro de los muertos, capítulo 125) dice: " di de comer al hambriento, di de beber al sediento, vestir al desnudo, y una barca al peregrino". Porque Egipto era un río. Los criterios del juicio son: comer, beber y ponerse un vestido. Treinta siglos después, el fundador del cristianismo tomó ese mito egipcio y repitió los criterios: "Me diste de comer, me diste de beber, me diste un vestido". —¿qué hago con una barca en el desierto? — y entonces dijo: "Le dio hospedaje al peregrino, fue a visitar al que estaba en prisión".[12]

               Batman resuelve el acertijo de la venganza reconociendo al otro y despojándose del aislamiento del dolor propio o de la imagen narcisista idealizada del sí mismo patriarcal, y pensando en el nosotros político. Reconoce y valida no solo su propio enojo, sino el de los demás, el de los del otro cuerpo: "la ciudad está enojada y llena de cicatrices, como yo". Y más que volver a un orden mítico, busca la transformación, al estilo de la propuesta psicoanalítica donde se busca "integrar lo reprimido, lo rechazado, devenir algo nuevo", no como una promesa mítica o un legado místico, sino como una ética del deseo.

 



[1]  Canal: HBO Max Latinoamérica. Escena eliminada de Batman - Arkham | Español subtitulado | HBO Max.  https://www.youtube.com/watch?v=G6HsVfDLEx8

[3] BATMAN (The Batman, 2022) Dirección: Matt Reeves. Escrito por Matt Reeves & Peter Craig. https://deadline.com/wp-content/uploads/2022/12/The-Batman-Read-The-Screenplay.pdf

[4] Tuñón, J. (2016). Un mélo-noir mexicano: El hombre sin rostro. Secuencias, (17).

https://doi.org/10.15366/secuencias2003.17.003

[5] Tuñón, J. Op. Cit.

[6] Van Brunt, B., & Taylor, C. (2020). Understanding and treating incels: Case studies, guidance, and treatment of violence risk in the involuntary celibate community. Routledge.

[7] “La fobia es la presencia latente de ese afecto sobre el fondo del mundo del sujeto; hay organización, formalización. Porque, naturalmente, el objeto no necesita estar allí, basta que sea: es un posible. Ese objeto está dotado de intenciones malvadas y de todos los atributos de una fuerza maléfica. En el fóbico existe una prioridad del afecto con desprecio de todo pensamiento racional.” Fanon, Frantz (1952) Piel negra, máscaras blancas. Ediciones Akal. (pp. 141-142)

[8] “Creo que probablemente se culpaba a si mismo por todos los fracasos de su vida y creo que cuando descubrió toda esta corrupción en ciudad gótica ve que tal vez no toda fue su culpa, sino que es de ellos”.  Paul Dano. The Batman | Paul Dano on Playing The Riddler | Warner Bros. Entertainment. https://www.youtube.com/watch?v=oiB4n5JL0Bo

[9] Johanssen, J. (2021). Fantasy, online misogyny and the manosphere: Male bodies of dis/inhibition. Routledge.

[10] En el triste caso de la bofetada de Will Smith a Chris Rock en los Óscar, desde la Machosfera se culpó a Jada Pinkett Smith: al disgustarle el chiste de Rock que aludía a su calvicie, habría lanzado una mirada a Smith para que vengara su honor castigando a Rock. El propio Rock argumentó en su especial de comedia en Netflix que Smith practicó una "indignación selectiva", sugiriendo que el actor descargó en él su frustración por problemas personales y de pareja que nada tenían que ver con Rock. Lo triste es que en esa discusión no se aludió a la violencia patriarcal que han vivido tanto Rock (bullying en su infancia, violencia que afectó su matrimonio, tal vez el mismo ha practicado la indignación selectiva sobre la mujer infiel y no sobre el padre abusador) y Smith.

En el reality show en youtube "Best Shape of My Life", Will Smith documenta su proceso de pérdida de peso —después de King Richard— mientras escribe sus memorias Will (2022). Uno de los momentos clave de su vida es la violencia que su padre ejerció contra su madre. En el capítulo 5, "Lo siento mamá", Smith confiesa que esa experiencia definió quién es: sin importar sus logros, persiste en él la sensación de ser un cobarde por no haberla defendido. Como resume El País, siempre se ha considerado un cobarde por no enfrentar al agresor. El "diablo" que se le metió en los Óscar —la bofetada a Chris Rock— representa una de las dos formas de reaccionar que reconoce en sí mismo: "El Esponjoso" (el chico bueno que complace a todos) y "El General" (la furia que castiga a quien disiente, incluido él mismo). A lo largo del reality, su angustia se manifiesta frecuentemente como autoagresión por haber fallado.

 

[11] Benslama, F. (2018). El salto épico: La inclinación a la yihad. Ned Ediciones.

[12] Canal 22. CHAMUCO TV. Enrique Dussel https://www.youtube.com/watch?v=h_-X0fkvRVE&t=969s