sábado, noviembre 24, 2007



Fabiruchis, Frees y otras tragedias postmodernas

El trabajo del analista es estar atento donde salta la liebre, más que perseguirla, lo que nos lleva a la precisión de Lacan de nombrar analizantes a quienes los psicoterapeutas ubican como pacientes. Hablemos de un evento popular que nos orienta en la clínica. Hace unos días recibí un correo por parte de uno de mis mejores amigos donde venía un chiste en imagen. Era la “versión corregida, actualizada” de una campaña en contra de la violencia contra la mujer. En esta imagen donde aparecen diversas mujer reconocidas públicamente, maquilladas como si hubieran sido golpeadas se integra una imagen más, la del conductor Fabian Lavalle “Fabiruchis” que cierra con el slogan “El que golpea a una, golpea a todas”. El chiste aporta el rumbo para abordar este caso público. El triste caso de Fabiruchis donde la víctima de una agresión se vuelve el villano. ¿Cuál es el crimen que se le reprocha a Fabiruchis? Que no acepta que es gay. Esa es la paradoja esencial de nuestras sociedades postmodernas cuyos estandartes son la tolerancia y la permisividad.

Proponemos esta interpretación, la televisión, como agente del discurso actual siendo los conductores de los programas de chismes, es homofóbica. En la permisividad actual, los programas de chismes se develan a partir de los chistes como homofóbicos de los peores, de los de closet. El doctor Néstor Braunstein lo decía hace poco en un seminario dictado en la Facultad de Psicología de la U.A.N.L., antes los homosexuales estaban en el closet, ahora los homofóbicos están ahí. ¿De donde viene esta insistencia en hacer declarar a Fabiruchis? En el denominado afán de inclusión y tolerancia se ataca al prójimo aunque sea por su bien.

En la clínica es algo sabido los efectos de esa transgresión en pro de la verdad, esa relación con el goce sin mediación del gran Otro. Imaginemos esta escena, tristemente común. Una pareja de lesbianas conviven con la madre de una de ellas. La madre quiere y aprecia mucho a la “mejor amiga” de su hija. Finalmente, esta amiga decide, en honor a la verdad, hacer una revelación. Pide a su pareja que la deje sola con su “suegra” y le dice que son más que amigas, comparten la cama. La madre se horroriza y condena la relación diciendo “¡no puedo aceptarlo!” Preguntemos ¿qué es lo que no puede aceptar y ante quién?, es decir, ¿No lo aceptaba antes cuando se lo imaginaba? ¿No lo aceptaba cuando convivía con la amiga de su hija? ¿No lo aceptaba cuando sabía que su hija no tendría pareja heterosexual? ¿Qué ha cambiado? La relación con el gran Otro, de ahí que no sea extraño que se aluda a la creencia en Dios la imposibilidad de aceptarlo; como diciendo, “ahora no podemos convivir ya que le dijiste a Dios que yo sabía de su relación y ahora cómo me relaciono con él. Puedo entenderlas y aceptarlas, pero no puedo aceptar ante Dios que las acepto”. Aquí, para que opere el gran Otro, es necesaria de la buena y siempre auxiliante disimulación honesta. El problema es creer que esto es privativo del mundo gay. Imaginemos una escena de una pareja heterosexual donde el yerno habla con su suegra y le dice “señora, me gusta ver pornografía donde salen mujeres asiáticas, se lo comento porque me da usted mucha confianza”. Alguien podría decir, “¡Eso no se le platica a la suegra!” ¿Por qué no si es un gran gesto de confianza? Esta aparente libertad de comunicación hace que ya no se puedan sostener las funciones, es ahí donde encontramos la llamada caída de la autoridad paterna en nuestras sociedades, la caída del segundo Otro, el de las funciones. ¿Cuál es la diferencia de ir a misa o verla por televisión? Que por televisión no hay posibilidad de disimular cumpliendo con Dios.

Cuando hace algún tiempo un reportero preguntó directamente al cantautor mexicano Alberto Aguilar, Juena Gabriel, “¿Usted es homosexual?” El artista contestó “Lo que se ve no se pregunta”. JuanGa da cátedra de lo que es la disimulación honesta semejante a la interpretación psicoanalítica. Nos explica en su respuesta del reportero lo que Lacan refiere al decir que el “analizante recibe su propio discurso invertido”. Juanga no acepta que es homosexual, pero no lo niega, lo que deja claro es que en si eso no importa sino lo que importa es porqué tiene que preguntarlo el interlocutor (La principal pregunta es ¿en qué momento un reportero se sintió autorizado a realizar tal pregunta?) Que la cámara se vea a si mismo, como Drácula, que su imagen en el espejo es lo único que le asusta, reconocer el vacío que lo constituye.

Un ejemplo similar lo encontramos en una entrevista a Paul McCartney. En los 60’s un reportero va a casa del célebre Beatle y le pregunta “Paul ¿consumes drogas?” Paul contesta “Si”. La entrevista continua versando sobre el tipo de drogas que usaba y a cada pregunta McCartney respondió. Finalmente el reportero pregunta “¿No crees que esto que me dices afecte a millones de jóvenes que se enteran que su ídolo usa drogas? ¿No crees que sea dañino para ellos?” Paul le responde “Si tu crees que esto le va afectar a los jóvenes no lo difundas. Tú vienes a mi casa y me haces preguntas que yo contesto honestamente, pero lo que hagas con esta información es tu responsabilidad. Si crees que va a causar daño que los jóvenes no se los digas”.

En la formula Lacaniana de la fantasía $◊a se olvida lo más difícil de traducir: la losange ◊.

“La escritura de la losange fue dicha por Lacan de tres maneras diferentes: como a) corte, b) inconsciente, c) deseo de. La relación del sujeto con el objeto del fantasma (fantasía) puede expresarse de esas tres maneras. Eso es, precisamente, lo que falla en las psicosis. Podría decirse que está ausente o roto el losange y que por eso no hay fantasma o el término mismo de fantasma debería recibir otra definición si se quisiese conservar el incierto sintagma “fantasma psicótico”.[1]

Ese losange nos recuerda la presencia y la distancia del Otro en el sujeto, de ahí que vivamos un tipo de acoso de las fantasías cuyos intentos de solución en muchos casos son violentos. El Otro es rebasado por el mismo. Los mandatos son más enérgicos sin la mediación de la palabra del Otro donde el mismo se somete. Cuando Moisés bajó con los mandamientos hizo lo antes imposible, encapsular a Dios, contenerlo como esa imagen de Indiana Jones, cuando se abre el arca de la alianza, Dios mismo se desborda. Pasemos de los 10 mandamientos a algo más políticamente correcto, algunas recomendaciones[2].

“¿Cómo tener un Free? ¡Y no morir en el intento!

Lo mejor es empezar por definir lo que es y lo que no es:
1. Un free es una relación en la que no hay un compromiso “serio”, es decir, no hay obligación de presentarse como noviecitos frente a los papás.
2. Un free es para divertirse, por lo que cuando empiezan los dramas, hay que cambiar a otra cosa.
3. Los frees son para un rato, cuando dura más de 5 años, eso ya no es un free, es hacerse mensos.
4. Los frees son para desahogar el amor apache: besos, abrazos, faje… Todo esta permitido, aunque – irónicamente – lo que no se puede es tener demasiada intimidad sentimental. ¡Es algo temporal!
5. Un free no es sinónimo de “ahora me beso contigo, ahora me beso con tu amiga”. La relación es “libre” –como dice la palabra- pero sin caer en el “todos vs. todos”.”
[3]

Se agradece que alguien intente definir, poner en palabras, un fenómeno actual. Los problemas actuales que resultan inquietantes para generaciones anteriores solo pueden abordarse desde el reconocimiento de su pertenencia, es decir, como la regla básica del psicoanálisis, darle lugar a la palabra del analizante. Empecemos por la definición. Cuando el free se define como relación en la que no hay compromiso “serio” empezamos con lo interesante a nivel de estructura, ¿cómo puede existir una relación entre humanos que no implique un compromiso? Incluso, ¿a qué se refiere con serio con comillas? Las comillas le dan a la palabra serio algo no tan serio. Es como si el autor dijera “digámosle serio cuando en realidad no están serio”. El ejemplo que pone el autor es el preformativo de la relación, nos indica a qué se refiere con serio: no hay obligación de presentarse como noviecitos frente a los papás. Aquí entramos al terreno del gran Otro. Es una relación que públicamente no es una relación, es un encuentro de la que no es necesario que el Otro se entere. Lo serio es cuando se admite “a los cuatro vientos”. Entramos a la paradoja que mostró Lacan con respecto a los efectos de la muerte del Otro:

“La punta del psicoanálisis es aunque parezca imposible el ateísmo con la condición de dar a ese término otro sentido que el de "Dios ha muerto", del que indudablemente todo indica que lejos de poner en cuestión lo que está en juego, a saber: la ley, más vale la consolida. Hace mucho que yo hice notar que a la frase del viejo padre Karamazoff: "si Dios ha muerto, entonces todo está permitido" la conclusión que se impone en el texto de nuestra experiencia, es que el "Dios ha muerto" responde el "Dios ha muerto, nada más está permitido".
Para aclarar esto cuyo horizonte les anuncio, partamos de la muerte del padre, tanto más cuanto que Freud nos la adelanta como la clave del goce, del goce del objeto supremo identificado a la madre. La madre en la línea de mira del incesto, es obvio que no es a partir de un intento de explicar lo que quiere decir "acostarse con la madre" que se introduce ese asesinato del padre en la doctrina freudiana. Por el contrario, es a partir de la muerte del padre que se edifica la interdicción de ese goce como primera.”
[4]

En el aparente libertinaje de los que tienen relaciones free se esconde un respeto inhibitorio con respecto al Otro como agente de la seriedad. Incluso llegamos a escuchar frases tales como “No somos nada, nos estamos conociendo, si vemos que hay algo más entonces ya lo formalizamos, o sea, somos novios”. Los “trasgresores” y liberales frees resultan ser más tradicionales y mojigatos que los “novios de manita sudada”, con la diferencia de que este respeto a la seriedad del noviazgo deviene en situaciones angustiantes. Sigamos con el texto donde se enumeran riesgos:

“Hay chavos con que puedes tener un free, pero hay otro que están prohibidísimos con un tache en la cara. Checa:
1. No puedes tener un free con tu mejor amigo. Necesitarías ser un súper ejemplo de madurez para poder conservarlo cuando se termine el asunto…
2. No puedes andar de free con los chavos que siempre han estado enamorados de ti…
3. Tampoco puedes andar con un tipo del que siempre hayas estado enamorada…
4. Puedes andar de free con chavos que no tienen potencial para ser novios: inestables, rudotes, medio inmaduros y que les encanta ligar, pues estamos de acuerdo en que no todos los hombres sirven para eso del romance, ¿verdad?...
5. El ideal para free es un chavo que no se lleve mucho con tu grupo de amigos.”


Afortunadamente, estos riesgos solo se enuncian porque el autor sabe que pasa muy seguido. Pensemos que alguien si toma nota de estos riegos y sigue las recomendaciones; solo andaría de free con chavos que a ella misma no le interesan. Nos encontramos con los objetos del capitalismo neoliberal, los objetos de la post-modernidad, las cosas desprovistas de su sustancia. Así lo menciona nuestra referencia obligada Zizek:

“En el mercado de hoy, encontramos una serie entera de productos privados de su propiedad maligna: café sin cafeína, crema sin grasa, cerveza sin alcohol... Y la lista sigue: ¿qué es el sexo virtual sino el sexo como sexo sin sexo, la doctrina de Colin Powell de guerra sin pérdidas (de nuestro lado, claro) como la guerra sin guerra, la redefinición contemporánea de la política como el arte de la administración de los expertos como la política sin política, o el multiculturalismo liberal tolerante de hoy como una experiencia del Otro privado de su Otredad (el idealizado Otro que baila danzas fascinantes y tiene un ecológico acercamiento holístico legítimo con la realidad, mientras los rasgos como el golpear a sus esposas permanecen fuera de vista...)? A lo largo de las mismas líneas, lo que la tolerancia Políticamente Correcta está dándonos es una creencia descafeinada: una creencia que no hiere a nadie y que no se compromete totalmente.”[5]

Siguiendo esta lógica, el free es un “novio descafeinado”. Es necesario no tomar esta crítica al fenómeno de los free desde la moralina y exigir los “valores de antes”; ya que perderíamos de vista que la nostalgia nos indica que esos valores ya no pueden volver salvo por el fundamentalismo y un Dios que debemos defender es un Dios que nos puede acusar de blasfemos por no dejar que se defienda solo. Por otro lado, a muchas personas les puede resolver su vida amorosa justamente reconocer que la tienen, que tal vez no tienen novios o esposos pero si amantes (como ese café bien cargado). Proponemos que el analista se puede ocupar de lo que propone el título del artículo: ¿cómo vivir en tiempos postmodernos y sobrevivir en el intento? El problema del producto postmoderno es atrapar al usuario y someterlo más y el pharmacum de medicina cambia a su segunda acepción, veneno. Considerando que el objeto que circula en el amante es el amor, la pasión o el deseo, como la lactosa en la leche, el free es un amante deslactosado (¿love free?). El efecto es toda una serie de restricciones, precauciones y efectos secundarios que hacen ver minúsculos los problemas de las relaciones “serias”.

“Las reglas:
1. …Debes estar psicológicamente estable o correrás el riesgo de sufrir más de lo debido. La primera regla de los frees es: no te claves.
2. Tampoco puedes tener un free cuando lo que buscas es una relación estable… Así que la segunda regla es: no hagas planes para el futuro.
3. Si estas en una etapa en la que necesitas salir con alguien por que tus amigas con novio ya te cayeron gordas, tampoco es el momento de tener un free… Por eso la tercera regla es: mucha paciencia. Debes tener una vida social sana para que no dependas exclusivamente de tu chico.
¿Cuando hay que terminarlo?
1. Cuando tú o él se sientan con más derechos de los que tienen.
2. Cuando te haga escenitas de celos.
3. Cuando no te sientas a gusto.
4. Cuando tengan una relación formal por otro lado, ¡eso es infidelidad!
El free del terror, situaciones incomodas que pueden pasar y debes estar preparada:
1. Que cuente… que “eres una chava con la que se puede fajar fácil y sin compromisos”.
2. Que tus papás te pregunten por él, y no puedas explicarles que no es tu novio.
3. Que alguna otra tipa se apunte con tu free y se ponga cariñosa con él enfrente de ti.
4. Que hayan quedado en salir y te deje plantada.
5. Que basen su relación en lo físico y no compartan nada.”

Para una persona que se considere de otra generación imagino que estas líneas con respecto a los free han de resultar decepcionantes. El paraíso de las relaciones, el amor libre, la emancipación de la pasión que prometía este tipo de contrato libidinal se devela como excesivamente complicado de realizar. Requiere madurez, restricción de sentimientos, contención de reclamos, incluso, ridiculización de lo erótico. El free resulta más represivo que la seriedad de las tradiciones ya que no hay reglas que obliguen, entonces el látigo es propio. “No te claves”, “No planes para el futuro”, “Mucha paciencia”, ¿Dónde está lo divertido? Falta lo peor:

“Cuando un free acaba, hay tres opciones:
1. Que termine por la paz y cada quien se vaya por su lado.
2. Que él se clave.
3. Que tú te claves.”


El más interesante de estos posibles finales es el políticamente correcto, el número uno. A simple vista sería el triunfo de la madurez con el pequeño detalle de haber tenido algo con alguien que no significó nada para uno y tampoco para el otro; como los trabajos postmodernos donde no se genera antigüedad sino que son contratos con fecha de caducidad. Así, los buenos free terminan como los matrimonios perfectos, llevan 30 años de casados sin ningún problema solo porque no duermen juntos, no se dirigen la palabra, y solo hablan temas que implican a un tercero. El free hace que alguien se pueda paralizar, como sentir que realmente nunca se ha amado, como no saber si se esta vivo o muerto; ahora llegamos al tema de los Emo.

Continuará…


[1] Braunstein, Néstor. El goce. Un concepto lacaniano. (2006) Editorial siglo XXI.
[2] "No vaya usted a pensar que creo en las predicciones astrológicas pero me gusta todas las mañanas escuchar las recomendaciones astrológicas."
[3] Guerrero Guillermo. Revista “15 a 20” #219 Noviembre 2007. Pág.36, 37, 38.
[4] Jacques Lacan. Seminario 17. El reverso del psicoanálisis. Del mito a la estructura. 18 de Marzo de 1970.
[5] Zizek, Slavoj. La Pasión en la era de la creencia descafeinada. En Slavoj Zizek en español. http://es.geocities.com/zizekencastellano/artpasion.htm

10 comentarios:

Eli dijo...

y tan facil que parece tener un free

aahh!! por eso adoro a Paul McCartney

Anónimo dijo...

creo que las comillas "" en la palabra serio, no es porque: serio no sea tan serio.. (o no se si entendi mal), si no mas bien es que generalmente se entiende la palara serio, de una sola forma,.. o se cree que serio es, lo que cumple con ciertas caracteristicas,.

la seriedad supongo, esta en los frees desde que "uno" se compromete consigo mismo a permanecer en cierto tipo de situacion o relacion, o cuando se toma la desicion de no seguir en ella.

como decia por ahi en el texto:
Qué relacion con el otro no implica un compromiso?

y lo curioso es que por lo general las personas piensan en los frees, como personas "no serias", en las mujeres como "zorrillas", los hombres como "arpias" (jajajaja siempre quise decir esa palara) etc,..
porque culturalmente "se debe tener una relacion SERIA" y lo que no entra ahi, es malo.. supongo que hasta se llega a pensar, que los frees se pasan la vida muy a la ligera,.. o que son de esas personas que se dedican a disfrutarla.,
cuando en muchos casos, es todo lo contrario, pero no se dice.

Dónde esta lo divertido? supongo que es dificil de contestar, y solo se podria contestar si se mete uno hasta el fondooooooo para ver que se le encuentra de divertido o a que satisfacen estas relaciones,..

porque asi como hay mucha represion supongo que debe haber mucha satisfaccion, pero de queee, deee queee??

p.d. pero yo lo amooooo srita. laaauuraa!!

Hector Mendoza dijo...

Estimada Eli:
Cuando intentamos evitar a toda costa algo, como en la represión, solo la provocamos, como en el retorno de los reprimido. gracias por su comentario.

Hector Mendoza dijo...

Estimado(a) Anónimo: Concuerdo con usted. Con respecto a lo "serio no tan serio" eso solo se lo cree quien no sabe nada de los free, ya que jusamente vemos es algo más serio que las formas tradicionales. Lo interesante es que cuando nos adentramos a las convenciones de la relación free (toda relación implica convenciones) nos encontramos qu lo que más importa es la opinión pública ya que solo ahí es donde esta la evitación. A la Freud, el chiste y su relación con lo inconsciente, cuando en su p.d. aparece el amor. Las principales reglas en los free, según el artículo son "no te claves" "no escenitas" "no te ilusiones", ¿donde esta el amor si no es en la queja? Gracias por su comentario ya nos orienta a continuar el tema.

Anónimo dijo...

otra cosa..
me recordo algo que lei, sobre que todos tenemos una marca, para elegir a la persona, o el tipo de relacion que queremos llevar, (aunque siempre nos quejemos)..

"Los hombres que me gustan o por mejor decir, los hombres que me pierden, reunen todos ellos, que yo sepa, tres condiciones concretas. en primer lugar, son guapos: me averguenza reconocerlo pero es asi. segundo, son inteligentes, si el mas guapo del mundo me dice una necedad se convierte en un pedazo de carne sin sustancia. y ahora viene el ingrediente fundamental, el tercer elemento que cierra el ciclo de la seduccion como quien cierra un candado: son individuos con una patologia emocional que les impide mostrar sus sentimientos. esto es, son los tipos duros, frios, reservados, ariscos en quienes creo adivinar un interior de formidable ternura que no consigue encontrar la via de salida. yo siempre sueño con rescatarlos de ellos mismos, con liberar ese torrente de afecto clausurado. pero eso nunca se logra. y lo que es aun peor, sospecho que si algun dia uno de esos chicos duros llega a transmutarse en un individuo afable y cariñoso, lo mas probable es que dejara de gustarme. la marca es asi: una tirana."

cual sera nuestra marca???

Hector Mendoza dijo...

En el amor siempre hay una marca de ahí la constante referencia a la formula de la fantasía. Podemos decir, que en el amor siempre nos encontramos con ese alien de nosotros mismos. La crítica principal a los free no es en base la relación en si, sino a la no-relación. Alguien puede tener una relación con la que se la pase bien y sabrá jugar, el problema es que se intenta, en el free, una relación sin dolor, sin marcas. Gracias por el comentario que nos ayuda a pensar a ciertos tatuajes como huellas de amor.

Anónimo dijo...

mmm pues parece muy interesante eso de los frees, creo que la verdad eso es lo que los hace tan ricos el estar dia a dia buscando no perder, osea no clavarte con alguien, o como a ver quien pierde primero y a sabiendas del precio de perder.

pienso que tambien el chiste de que sea secreto es buscar qeu alguien lo note no?
al final de cuentas a veces son los papas los que nos dicen que ya reconozcamos que ahi ahy algo...

en fin , el chiste es aceptarlo, sentimos, nos clavamos, amamos , lloramos....

Hector Mendoza dijo...

estimada Voz anonima: claro que es un juego que incluye al Otro encarnado en otras ocasiones por los padres. la pregunta es ¿los padres se sienten implicados? en los tiempos de cada quien su vida, no necesariamente alguien quiere "molestar" metiendose en la vida de sus hijos. gracias por los comentarios.

Anónimo dijo...

buenas tardes maestro:

para iniciar un comentario de toque ordinario. Me da un poco de risa el fenómeno de formalidad que noto en algunos de los comentarios, y en el mio en este mismo momento, posterior a leer sus textos y los comentarios de los demás lectores, es divertido (amusing) de alguna manera.

Y en cuanto a los frees, fue algo que leí hace ya unos meses y hasta ahora, después de cierta práctica de campo, me pone a pensar en esas líneas tan delgadas por romper, que más bien parecieran frágiles cortinas de seda impuestas por los relacionados en esa "relación abierta" (...o tal vez "no relación abierta" sería el término?). A final de cuentas, creo yo, lo humano sale a relucir y siempre habrá el que tire de ellas para dejar de esconder lo serios, formales, y nada "frees" que son, lo buenos amantes que son, fieles, monógamos, tontos enamorados...ojala para todos terminara en esa historia de amor que compramos cuando teniamos 5 años, o talvez, ojala no.

Me agrada leer la ironía entre sus líneas.

Saludos.
Atte.: Elena

Anónimo dijo...

hola, llevo tres meses con mi novio, y han ocurrido ciertos tocamientos entre apapachos y besos cosas por el estilo, a lo que voy es a que despues de que pasa eso los dos nos sentimos culpbles pero mas el ya que nuestra relacion es muy buena y no queremos afectarla ni cometer errores a causa de eso, el empieza pero yo lo permito, y ya no queremos que vuelvan a ocurrir pero para el es un problema enorme un defecto que solo le ha pasado con migo, quisiera saber como podemos controlarlo, una opinió al respecto.,.,
ya que no quiero coemter errores, y quiero ayudarlo a dejar ese problema.,.,.
ya que tal vez puede ser "normal"
pero es alg que nos esta afectando
Gracias.