martes, febrero 14, 2012

Dos nuevas traducciones





LOS LABERINTOS DEL AMOR
Por Jacques-Alain Miller

El amor en psicoanálisis se llama transferencia.

El mismo concepto de amor, lo que lo hace problemático en el psicoanálisis, está dominado por el concepto y lo problemático de la transferencia, y lo hace de tal manera que el amor parece ser nada más que un desplazamiento, un error. Yo amo a alguien porque amo a alguien más. Es por eso que el amor en el análisis carga con la marca de una cierta falta de autenticidad. Incluso puede parecer que el psicoanálisis devalúa al amor, que afecta a una degradación de la vida amorosa. Estar enamorado es perderse en un laberinto. El amor es laberíntico. En los caminos del amor uno no encuentra su camino, no se encuentra ni a uno mismo.

Sin embargo, el psicoanálisis toma el camino, sigue el sendero del amor. No hay análisis sin transferencia. Basta tomar el consejo técnico ofrecido por los analistas post-freudianos sobre que el analista retenga la interpretación hasta el establecimiento de la transferencia.

La práctica misma del analista legitima y explota el carácter automático de amor. El amor de transferencia regularmente surge en la situación psicoanalítica. El nuevo elemento que el psicoanálisis aporta a la problemática del amor es precisamente esta noción del carácter automático de amor. Para ser amado es suficiente ser un analista.

En el amor existe un elemento de contingencia. El amor depende de los encuentros fortuitos. Hay untyche en el amor, para usar el término de Aristóteles, un "encuentro azaroso". Pero el psicoanálisis legitima un elemento necesario en el amor que es lo opuesto a la suerte, a la fortuna: el automaton del amor[1]. Los grandes descubrimientos del psicoanálisis en lo que respecta al amor son de este orden. El análisis permite a un sujeto circunscribir  lo que le hizo enamorarse o lo que lo hizo desear. Freud lo llamó la "condición del amor". (Liebes Bedingung)[2].

Los estudios de Freud sobre “la psicología de la vida amorosa” se centran en la determinación particular, similar a una fórmula matemática, de la condición del amor en ciertos sujetos. Por ejemplo, un hombre, sólo podría ser capaz de desear la mujer de otro. Este requisito puede adoptar diferentes formas: como solo ser capaz de desear a una fiel mujer casada o, también, sólo una mujer infiel con una tendencia a tener relaciones con 'todo x' que sea hombre. De ahí los efectos de los celos de los que el sujeto sufre pero que el análisis revela como siendo parte del encanto de la mujer, según lo determinado por el valor inconsciente de su encanto.

Liebe es un término que abarca tanto el amor y el deseo, aunque se ve en ocasiones como separadas las condiciones del amor y del deseo. Así, Freud aísla un tipo de hombre que no puede amar donde desea y que no puede desear donde él ama. En la misma rúbrica de las condiciones para el amor hay espacio para el análisis del amor a primera vista en un instante en que un sujeto se encuentra con su condición para el amor como si de repente a la contingencia se unió la necesidad. Si Werther[3] se enamoró perdidamente de Charlotte, fue porque la vio en el momento en que ella estaba dando de comer una gran cantidad de niños pequeños y cumpliendo así el papel de la madre nutricia. Aquí, un encuentro contingente realiza las condiciones necesarias para el enamoramiento del sujeto.

El Silogismo del Amor

Les propongo una fórmula general para el autómaton del amor en la forma de un silogismo. Será el silogismo del amor en psicoanálisis.

Partamos de la hipótesis freudiana de que para un sujeto existe un objeto amoroso (amable) fundamental, ese amor es la transferencia, y que cada objeto ulterior de amor es un desplazamiento de ese objeto fundamental. Escribimos a para el objeto fundamental del amor. Su cualidad de ser amable es designado por el predicado A. aA significa que el objeto a tiene la propiedad de ser amable. Si el sujeto se encuentra con un objeto x que se asemeja a a, es decir (x = a), entonces este objeto x es considerado como amable, xA.

¿En qué se sostiene la elaboración psicoanalítica? En la semejanza entre el objeto a y cualquier objetox, o en los rasgos significativos de la semejanza. Lo anterior no se limita en la idea de que un caballero puede enamorarse de una mujer cuyo rostro se parecía al de su madre. Sin embargo, un primer nivel de elaboración destaca los rasgos imaginarios de la semejanza. Estos rasgos sensibles pueden ir de un parecido general a uno extremadamente localizado, de rasgos objetivos a aquellos que son sólo visibles para el sujeto mismo.

Hay otros tipos de rasgos que pertenecen al orden simbólico de las semejanzas basado directamente en el lenguaje. Por ejemplo, existe un registro completo de lo psicoanalítico onomástico donde se valida para la elección del objeto el valor del nombre. Hay un orden más complejo de referencia que Freud plantea en su artículo "El fetichismo" en donde un error en la traducción entre el alemán y el inglés, entre glanz (brillo) y glance (mirada), activa en el sujeto un juego de significaciones a partir de un rasgo esencial que está tratando de reencontrar en sus objetos de amor, el “brillo en la nariz". Sin duda, hace del amor algo un tanto ridículo.

Voy a plantear un tercer orden de semejanza que es, si se quiere, más abstracto: se refiere a la relación del objeto de amor con algo más. Puede suceder que el sujeto se enamore de un objeto x con la condición de que tiene la misma relación que él tiene con el objeto fundamental, o bien, otra posibilidad, si el objeto x tiene la misma relación con él.

Freud descubrió que a es o bien el propio yo o que pertenece al conjunto que podemos llamar la familia: padre, madre, hermanos, hermanas, extendiéndose a los antepasados, colaterales, y a todos aquellos que entren en el ámbito de la familia. Una gran parte de la interpretación analítica con respecto al amor consiste en revelar diferentes identidades de a. Revela, por ejemplo, un sujeto enamorado de un objeto x a condición de que se parezca a él: elección narcisista de objeto. O bien, el sujeto se enamora de una x que tiene con él la misma relación que su madre o su padre o que tenía algún miembro de la familia para con él. En la teoría de la elección de objeto masculino homosexual, por ejemplo, se valida en el objeto una semejanza con la imagen propia del sujeto, además que el hecho de que el objeto tiene con el sujeto la misma relación que el sujeto tenía con su madre.

Fórmulas diferentes están en juego en la literatura psicoanalítica. Se informará que en la práctica diaria se descifra imágenes subyacentes, articulaciones simbólicas, relaciones lógicas, que dominan el amor del sujeto. Esto tiene una serie de consecuencias que afectan a la misma definición del amor.

En primer lugar, el amor es metonímico. Existe una conexión entre el objeto fundamental y el objeto x, el objeto x toma prestado ciertos rasgos del objeto fundamental.

En segundo lugar, el amor es una repetición, de ahí el lugar esencial del período de latencia, un corte que separa el amor primordial del amor de repetición.

En tercer lugar, el amor se traduce una inercia psíquica: En nuevas formas, en la “sorpresa del amor ", como Marivaux dijo, el amor atestigua el hecho de que el sujeto se ha quedado atascado en una elección que es siempre la misma, traduciendo una constante en la forma en que el sujeto constituye al sujeto que ha investido.

Hasta este punto, nada nos impide remitir a las dimensiones del amor  la fórmula imaginaria a-a’ que es una abreviatura del estadio del espejo lacaniano. Existe la simetría, equivalencia y la metonimia de los dos términos.

Disimetría

Otro capítulo en la teoría del amor valida la disimetría en los asuntos del amor.

Para abordar la cuestión por medio de un atajo, vamos a distinguir entre amar y ser amado. Estudiemos que decir “te amo” significa, a saber, la relación xRy, una relación disimétrica que es la traducción de x ama a y. El primer valor que podemos dar a “te amo” es “me falta(s)”. Marcamos a la persona amada con el signo (+), y al amante con el signo (-). De esta forma, se introduce la castración en la teoría del amor.

La teoría psicoanalítica del amor es, por un lado, sobre el automatón del amor, y en segundo lugar, implica la castración en el amor. La castración está del lado del amante y correlativamente el falo está del lado del amado.

Vamos a escribir al amante con una A y la significación del falo como -j. Aquel que ama, es castrado. Motivo por el que la sabiduría nativa reserva el amor por las mujeres.

Una relación en la que ninguno de la pareja haría falta no es en absoluto impensable. Esto acontece en la homosexualidad masculina. La homosexualidad se constituye en una manera muy diferente en el caso de las mujeres que en el caso de los hombres. En el caso de la mujer, se constituye en el registro del amor, en el caso del hombre en el registro del deseo, y está completamente separado del amor.

¿Por qué hacer distinción entre el amor y el deseo aquí ya que se confunden en la palabra Liebe? Debido a que existe la siguiente paradoja: amar al otro lo constituye como falo, pero querer ser amado por el otro, es decir, querer que el amado sea el amante, castra al otro.

Lacan analiza la vida amorosa de la mujer de la siguiente manera: ella constituye un hombre como falo, mientras que en secreto desea castrarlo. Creía que podía ubicar que en el caso del hombre estas dos funciones están separadas o tienen una tendencia a separarlas: por un lado, la mujer que se ama, por el otro, la mujer que se desea en quien crea un efecto de significación fálica.

Freud aporta un elemento adicional, cuando, en su libro “Psicología de las masas y el análisis del yo”[4], describió el estado puro del amor colocando el acento en la sumisión del sujeto que ama con respecto a la persona amada. El plus no es el falo, sino lo que él llama el Ideal del yo que se encuentra de nuevo en las formas del S1, el significante amo de Lacan.

En la relación del amante hacia el amado la cuestión esencial es conseguir que la falta de la persona amada emerja. Esta es la fórmula de la histeria. ¿Qué es lo que sostiene esta operación? En pocas palabras, la demanda de amor. La demanda de amor en tanto que demanda de ser amado es la exigencia de que el Otro revele su falta.

Implicar a la castración en la teoría del amor lleva a diversas construcciones de disimetría como la distinción freudiana entre el amor narcisista y al amor anaclítico. El amor narcisista es sobre el amor de lo semejante, mientras que el anaclítico trata sobre el amor de lo Otro. Si el amor narcisista se coloca en el eje imaginario, el amor anaclítico se coloca en el eje simbólico donde se juega completamente el asunto de la castración.

De esta forma, la diferencia entre el amor y la pulsión se aclara. ¿Por qué Freud inventa el término pulsión? Debido a que existe en el sujeto un tipo de demanda que nada tiene en relación con la demanda de amor. Se trata de una demanda que no habla, la cual no es menos persistente, una demanda que no se dirige al Otro, que no la orienta la falta en el Otro, que por el contrario, tiene la exigencia de una presencia como una condición absoluta.

Tenemos un ejemplo en la perversión del fetichismo. No es una cuestión de saber ya sea si la mujer le falte algo, o consienta en la falta, con un zapato de tacón alto. No hay razón para pensar que se crea una falta en ella. La presencia del objeto es un requisito para que el sujeto para que pueda jouir (gozar). A este sujeto no le podría importar menos la reticencia de su objeto.

Lo que hace al laberinto es la implicación de tres niveles. El objeto debe tener la significación del falo en la medida en que amar sea desear. También debe tener el valor de A en la medida en que amar es una demanda de ser amado. También debe tener el valor a en la medida en que amar es querer jouir (gozar). El objeto tiene que estar situado al mismo tiempo en el deseo, en la demanda y en la pulsión. Los laberintos de la vida amorosa son asuntos acerca de la articulación de estos tres niveles, a veces unidos, a veces separados, aquí de forma permanente, haya transitoria, a veces de forma pura, a veces mezclados. Así es como obtenemos la infinita variedad que se encuentran en la vida amorosa.

Traducido por Héctor Mendoza
Fuente: Journal of The Centre for Freudian Analysis and Research
http://www.jcfar.org/past_papers/The%20Labyrinths%20of%20Love%20-%20Jacques-Alain%20Miller.pdf

Referencias Bibliográficas

[1] Jaques Lacan. El Seminario de Jacques Lacan, Libro 11. Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis. Clase del 12 de Febrero de 1964. H.M.

[2] Sigmund Freud. Sobre un tipo particular de elección de objeto en el hombre. (Contribuciones a la psicología del amor I )(1910).En Vol. XI de Obras Completas de Sigmund Freud, Amorrortu Editores. H.M.

[3] Goethe , J. W;  Las desventuras del joven Werther (Die Leiden des jungen Werthers. 1774). H.M.

[4] Sigmund Freud. Psicología de las masas y análisis del yo (1921).En Vol. XVIII de Obras Completas de Sigmund Freud, Amorrortu Editores. H.M.



Sobre la Reelaboración
Darian Leader

Cuatro preguntas nos pueden ayudar para abordar este concepto.
1) En el caso discutido en 'La dirección de la cura" (Escritos), cuando la amante relata su famoso sueño al paciente de Lacan y hace recupere milagrosamente su potencia y, entonces, ¿Qué es lo que nos impide hablar de una Reelaboración?
2) ¿Por qué es que una vez que Freud había elaborado este concepto en 1914, nadie escribió nada en serio por lo menos en treinta años? Un estudio de los manuales de la técnica analítica por parte de la primera y segunda generación de alumnos de Freud rinde pocos frutos en esto.
3) ¿Por qué hay tan pocas referencias a la literatura en los escritos de Freud sobre la técnica, cuando su trabajo es bien conocido por la abundancia de precisamente esas referencias?
4) ¿Por qué el término "reelaboración" en sí plantea tantos problemas, a tal grado que Lacan puede decir en los Escritos (p.249), que ha "désèsperé les traducteurs"?

Empecemos con esta última pregunta. En el momento cuando Strachey estaba traduciendo en 1914 el artículo “Recordar, repetir y reelaborar”, el término Durcharbeitung ha tenido una traducción precisa: ejercitarse, trabajar algo. El término de Freud evoca, en ese tiempo, una referencia a la teoría musical. En la forma de la Sonata, existen tradicionalmente tres tiempos: la introducción, el desarrollo y la conclusión. Durcharbeitung (o Durchführung) designa el segundo de éstos, el tiempo musical que implica el tratamiento del tema o asunto (subject) de la introducción que ahora se complica y elaborado por un tratamiento variado en diferentes notas. El tema es desintegrado en sus diversas partes y en estas se combinan y varían antes de regresar, en la cadencia final, a la clave original de la introducción. Existe entonces una tensión explícita entre el trabajo de la Durcharbeitung y la repetición, una tensión que los musicólogos sitúan en la dinámica fundamental de la forma sonata. Por lo tanto, tal vez no sea casualidad que los dos términos, la repetición y la reelaboración, se encuentran yuxtapuestos en el título de Freud.

Si Strachey estaba familiarizado con la connotación musical del término, al igual que otros estudiantes de Freud, ¿por qué evitar el término contemporáneo de ejercitar, “working out”? Tal vez porque ejercitar es algo que haces en un gimnasio, no lo que haces en un consultorio. El inconveniente es que el término que elige Strachey, “working-throug” –reelaborar”, implica algo que no está presente en la concepción de Freud, un progreso que es diferente de la labor analítica discutida en el artículo 1914. Esta diferencia se demuestra claramente en la elección de Strachey hacer caso omiso de los cambios introducidos por Freud en la segunda versión de este artículo. Freud escribió en un principio: "Es preciso dar tiempo al enfermo para enfrascarse en esta resistencia que ahora le es consabida (sich in den ihm monja bekannten zu Widerstand vertiefen)".[1] Luego modificó esta frase en la segunda versión de manera que monja bekannten se convirtió en unbekannten, " en la resistencia no consabida para él". Strachey decidió mantener la formulación anterior, como consecuencia de la idea de progreso que se refleja en la elección del término “working-through” “reelaboración”. Freud, como lo demuestra su revisión, era bastante más reservados en este punto: no incluir el concepto de 'tomar conciencia' dentro de la teoría de la Durcharbeitung.

La referencia musical de Durcharbeitung no quiere decir que Freud era un melómano, sino simplemente que términos contemporáneos conocidos forman parte del marco conceptual en el que estaba trabajando y por lo tanto requieren de una lectura cuidadosa. Lacan no era melómano tampoco, pero no sería prudente intentar una interpretación de un término como la razón (“La raison”) en la p.693[2] de los Escritos, y optar por ignorar la teoría musical. Un ejemplo adicional puede ser evocado aquí. Hay una corriente en la literatura analítica que está ocupado con la cuestión de tacto. Loewenstein y otros analistas en Francia, escribieron sobre el tema, entendiendo al tacto en el sentido de una especie de cortesía o buenas costumbres. Sin embargo, por qué no argumentar que esta corriente se deriva de una interpretación errónea de ciertas observaciones formuladas por Freud en el sentido de que, en una interpretación, "es bleibt dem Takt überlassen", donde el término "Takt" tiene el sentido de un barra musical o escansión. Esto sugeriría que las referencias de Freud, nos invitan a no formular tanto una teoría de la cortesía sino una teoría del tiempo.

Esto nos lleva a nuestra tercera pregunta, para explicar la escasez de referencias literarias en los escritos técnicos de Freud, sobre todo sobre un texto como "Análisis terminable e interminable". Podemos observar que este último texto se inicia con la frase "Tempo das der Analytische Therapie"[3]. En lugar de simplemente hacer una referencia al "tiempo" de análisis, dice "tempo", que evoca al tiempo musical. Y, después de todo, la estructura del tiempo literario, en el estricto sentido de la novela del siglo XVIII y XIX, que es más o menos lineal, exactamente lo que uno no encuentra en el análisis que implica viajar en el tiempo, en el sentido estricto del término. Uno podría oponerse al tiempo lineal de la novela clásica con el tiempo cíclico de la música o la poesía Lo que distingue el viajar en el tiempo del análisis del viaje en el tiempo de muchos filósofos es algo muy sencillo: como Slavoj Zizek ha señalado, en el campo analítico, se cambia el pasado, pero es sólo al cambiar el pasado que este último puede llegar a ser lo que siempre fue. Por la razón lógica de que en la 'primera' escena o momento, el sujeto no incluyó o contó su propia participación. Así es que el sujeto tiene que volver para contarse a sí mismo (tomarse en cuenta) en el proceso.

Ahora volvamos a nuestra primera pregunta. ¿Por qué es que cuando el paciente de Lacan recupera su potencia tan milagrosamente, no estaría justificado hablar de una reelaboración working-through? Esta pregunta evoca la idea clásica de Durcharbeitung como el tiempo entre una interpretación y la desaparición de un síntoma. Esto es evidentemente falso. La refutación está dada por el bien conocido dato clínico de que una gran cantidad de personas perderán sus síntomas manifiestos después de una o dos entrevistas preliminares, por la sencilla razón de que están dispuestos a hacer cualquier cosa con tal de no hacer un análisis. De ahí que la desaparición de los síntomas no puede servir como criterio para la existencia de una reelaboración. Y, en efecto, si tomamos la referencia de la estructura de la sonata en serio, lo que implica, por el contrario, es que después de un Durcharbeitung, ¡precisamente habrá un resurgimiento de los síntomas! Después de todo, el último momento del segundo tiempo musical va a terminar con la re-evocación de la nota principal del movimiento con el fin de introducir la conclusión. Esto es clínicamente observable. 

Muchos estudiosos han tratado de explicar por qué es que después de largos años de arduo trabajo analítico y la desaparición de los síntomas más graves, estos últimos suelen aparecer en las últimas etapas del análisis, incluso si han estado ausentes desde hace bastante tiempo. Sin recorrer a través de todas las diversas explicaciones que se han ofrecido para este hecho curioso, podemos examinar la más interesante de ellas, el de una cierto Ekstein publicado en la Revista de la Asociación Psicoanalítica Americana en 1965. Ekstein piensa que los síntomas son como los actores del teatro y después del espectáculo que siempre es un análisis, vuelven al escenario al final para despedirse. Esta idea es tan curiosa que uno se siente tentado a tratar de conservarla. Tomemos la analogía del teatro en serio por un momento. ¿Qué sucede cuando el reparto sale a dar las buenas noches? Su presencia es acompañada por un efecto material, el telón. Y, en la historia del teatro, ¿qué hay antes de la introducción del telón en el teatro latino? La ubicuidad del falo, algo que ya no vemos en el nuevo teatro tratándose, sobre todo, con preguntas de anagnórisis. Hay, pues, un pasaje del falo imaginario con el falo en su forma más simbólica, cifrada en el motivo del velo, que nos invita a releer el artículo Ekstein con la noción lacaniana de la "mise à plat du falo".

Esta reestructuración implica un cierto trabajo simbólico sobre lo imaginario y representa la posición de Lacan en 1958 sobre la Durcharbeitung. Encontramos el término en los Escritos (p.630) definido de "I'épuisement" en "el trabajo de transferencia", y Lacan elabora el término con el motif del laberinto. “Il n'y faut pas seulement Ie plan d'un labyrinthe reconstruit ni même un lot de plans déjà relevés. II faut avant tout posséder la combinatoire générale qui préside à leur variété sans doute, mais qui, plus utilement encore, nous rend compte des trompe-l’œil, mieux, des changements de vue du labyrinthe."[4] Esta última frase nos recuerda Jacques -Alain Miller observaciones sobre la anamorfosis analítica e indica cómo el trabajo de análisis, al mostrar las diferentes facetas de un objeto, puede producir efectos de anamorfosis.

Para desarrollar este punto, podemos tomar el término épuisement en su estricto sentido matemático, como el término "agotamiento", que también encontramos en los Escritos (p.520).[5] Esto le ayudará a formular una respuesta a la segunda de nuestras preguntas, sobre la falta de aportes teóricos a la teoría de la reelaboración en la literatura psicoanalítica. Glover explica esta pobreza con la idea de que un estudio a fondo del concepto pondría en tela de juicio la eficacia del trabajo de los analistas. De hecho, la mayoría de los pensadores que han abordado el problema de la Durcharbeitung no dicen lo que es sino lo que no es: la explican a través de analogías clínicas. La más conocida, por supuesto, es la analogía con el duelo. Este punto de vista fue celebrado por Rado, Fenichel y Alexander, entre otros. Pero sin duda, uno puede hacer algo un poco mejor que esto. Lo que el duelo y la reelaboración tienen en común reside en el uso de detalles, sin embargo, si realmente buscamos encontrar alguna analogía en el campo clínico para la reelaboración, es más interesante no pensar en el duelo, sino en la fobia. ¿Por qué?

Por varias razones. Aquí está uno de ellas. Lacan se refiere a menudo a "el cristal de la fobia" y qué es lo que caracteriza la historia de la ciencia de los cristales, si no es un trabajo simbólico de la formalización. Con la introducción de las matemáticas de la teoría de los conjuntos, un cristal dejó de ser una piedra brillante y cristalina, para identificarse con una serie de clases definidas matemáticamente en base a consideraciones de simetría. Esta formalización tuvo como consecuencia el hecho de que ciertos objetos como los líquidos 'se convirtieran en' cristales: el objeto imaginario, la piedra brillante, se anula por la acción de lo simbólico. El nuevo cristal es ahora, para utilizar los términos suministrados por el pequeño Hans, uno arrugado. La operación simbólica por tanto, tiene dos resultados: el anular la imagen y la producción de efectos de anamorfosis (ciertos líquidos convertidos ahora en cristales), resultados que sin duda caracterizan el proceso de la reelaboración.

Vamos a concluir con un último punto. Hemos hablado, aunque sea brevemente,  de lo Imaginario y lo Simbólico en la Durcharbeitung, pero no del Real. Una manera de hacer esto implicaría que se plantee la cuestión del papel del superyó en la reelaboración, la agencia que Lacan calificó en su respuesta a M. André Albert como "un aliado" del analista. Después de la última guerra, sabemos que el término "aliado" no es simple, así que ¿cómo debemos entenderlo?

La mayoría de los analistas que han escrito sobre el papel del superyó, al final del análisis han tendido a describirlo como algo más indulgente: después del trabajo de la transferencia el superyó se hace mucho más agradable. Pero Bergler tuvo otra idea. Sostuvo que el superyó era tan severo como antes, pero se trataba de un superyó que había cambiado sus métodos. Más allá de la comparación habitual del superyó y un policía, introduce la diferencia entre la policía suiza y la zarista. La policía suiza es cálida e absolutamente incorruptible, mientras que los policías zaristas son crueles, pero corruptibles. Lo que esto significa en última instancia es que es la policía zarista la que es más accesible, ya que es posible de sobornar. Y para el neurótico, ¿cuál es el soborno? Respuesta: el sufrimiento neurótico. Así, el trabajo de análisis tiene que hacer al superyó Suizo: tan severo como antes, pero que ya no acepte el sufrimiento como pago ilícito. Este argumento lleva a Bergler a su definición de reelaboración como "un intercambio de métodos de tortura".

Con el trabajo de la anamorfosis involucrado en la reelaboración, ciertas formas de sufrimiento dejan de ser válidas para el superyó. La paradoja es obvia. Si calificamos el superyó después de que el trabajo de la Durcharbeitung como más suave, entonces seguramente tenemos que modificar la definición aceptada del superyó como un imperativo de goce (jouissance). Pero esta circularidad puede ser evitada. Si seguimos y modificamos el peculiar argumento de Bergler, podemos formular ciertas concepciones del superyó después de la Durcharbeitung que parecen menos contradictorias. Una de ellas evoca la forma freudiana de la presencia del superyó, que es el humor.

Este es el tipo de versión del fin del análisis que Jacques-Alain Miller ha subrayado, menos como tragedia que como comedia.

Traducido por Héctor Mendoza
Fuente: Journal of The Centre for Freudian Analysis and Research


[1] Freud, S. (1914). Recordar, repetir, reelaborar (Nuevos consejos sobre la técnica del psicoanálisis, II). En S. Freud, Obras Completas Sigmund Freud Volumen 12 (pág. 149). Buenos Aires: Amorrortu Editores.
[2] Lacan, J. (1958). La significación del falo. En Escritos 2. México: Editorial Siglo XXI . “El falo como significante da la razón del deseo (en la acepción en que el término es empleado como "media y extrema razón" de la división armónica)”.
[3] Freud, S. (1937). Análisis terminable e interminable. En S. Freud, Obras Completas Sigmund Freud Volumen 23 (pág. 249). Buenos Aires: Amorrortu Editores.
[4] Lacan, J. (1958 ). La dirección de la cura y los principios de su poder. En Los Escritos 2. México : Editorial Siglo XXI. “No se necesita solamente el plano de un laberinto reconstruido, ni siquiera un lote de planos ya levantados. Se necesita ante todo poseer la combinatoria general que preside su variedad sin duda, pero que, más útilmente aún, nos da cuenta de los trampantojos, mejor aún, de los cambios a ojos vista del laberinto.”
[5] “El resto fue asunto de los dioses y corrió tal suerte que el análisis toma hoy sus puntos de referencia en esas formas imaginarias que acabo de mostrar cómo dibujadas en reserva sobre el texto que mutilan, y que sobre ellas es sobre las que el punto de mira del analista se conforma: mezclándolas en la interpretación del sueño con la liberación visionaria de la pajarera jeroglífica, y buscando más generalmente el control del agotamiento del análisis en una especie de scanning de esas formas allí donde aparezcan, con la idea de que estas son testimonio del agotamiento de las regresiones tanto cómo del remodelado de la "relación de objeto" en que se supone que el sujeto se tipifica.” 

sábado, noviembre 12, 2011

TRON: El Legado... del Ciberespacio



Flynn: La Red. Una frontera digital. Trate de imaginar datos viajando en la computadora. ¿Qué parecían? ¿Barcos? ¿Naves? ¿Motocicletas? ¿Los circuitos eran como autopistas? Soñaba con mundo que creía que nunca iba a ver. Y entonces, un día…
Sam: ¡Entraste!
F: ¡Así es, muchacho! Entré… Ese mundo era más hermoso de lo que había soñado y más peligroso de lo que había imaginado. Conocí a un guerrero valiente.
S: ¡A Tron! Él defiende a los usuarios.
F: Me enseñó cosas que nadie se había imaginado. Batallas de discos en arenas espectaculares y motocicletas que corrían en listones de luz. Era genial. Y juntos…
S: ¡Hicieron la Red!
F: Hicimos una nueva Red, para programas y usuarios. Yo no podía estar ahí todo el tiempo, así que inventé un programa a mi imagen que pudiera pensar. Como tú, y yo. Y lo llamé… Clu.
S: Utilidad Análoga Codificada (Codified Likeness Utility).
F: Así es. Y Clu, Tron y yo, hemos construido un sistema donde toda la información es accesible y libre. Hermoso. Y luego, un día, algo pasó, algo extraordinario. Un milagro. 

O1. Obertura. 02. La Red[1]

La secuela de la película “TRON” (1982) llamada “TRON: el Legado” (2010), más allá de su calidad estética o narrativa, presenta una importancia que reside en la anécdota especulativa sobre la condición humana en un nuevo ambiente a partir de los cambios en el tecnología. El género de la especulación científica, de las visiones del mundo futuro, de las denuncias sociales sobre la tecnología, compete al psicoanálisis ya que aborda nuevas formas del humano frente al malestar en la cultura. Lo que nos interesa de “TRON El legado” es su fábula básica que por medio del recurso de la fantasía, de entrar del otro lado del espejo -en este caso digital- permite al medio-decir del arte, y del mito, reconocer los ladrillos que construyen ese camino del discurso que estructura nuestra realidad.



Para entrar en materia digital, recordemos que el TRON del 1982 la historia trata de un programador de videojuegos, Kevin Flynn, que le han robado la autoría de los mismos y lucha por entrar en la memoria de la computadora central de la empresa para recuperar la información sobre su autoría. El villano de la historia es la misma computadora, el Control Maestro, quien para detener a Flynn lo transporta al mundo cibernético para destruirlo ahí donde reina de forma totalitaria. En el mundo digital existe un héroe llamado Tron quien combate contra el régimen totalitario defendiendo a los creadores de los programas, los usuarios. De ahí que los programas se sorprendan de encontrar en su mundo un usuario como Flynn. Esta historia que en su momento representó un fracaso cinematográfico para Disney, al paso de los años se volvió película de culto entre la cambiante sociedad donde el tema del mundo virtual, el mundo de los videojuegos y posteriormente del Internet, veía en TRON el anunciamiento de un nuevo mundo, un nuevo lazo social y, por consiguiente, una nueva posición subjetiva, la del usuario en el mundo virtual.  


“Cada vez que veo a un joven con un teléfono celular me digo “hay más poder computacional en esa mano del chico de la que tuvimos en toda la primera Tron”. Desde mi perspectiva, allá en 1982, estábamos apenas aproximándonos a la “cerca de la ciber-villa””.
Steven Lisberger (Productor, TRON legacy, 2011. Escritor y Director, TRON, 1982). Entrevista. Tron: Legacy: ¿Vivimos en una era digital? Jorge Ribas. Discovery news.   

03. El hijo de Flynn

28 años después llega TRON el Legado, donde encontramos al hijo de Flynn, Sam, en búsqueda de su padre desaparecido por más de 20 años. Sam es transportado al mundo virtual construido por su padre que llaman “The Grid”(La red, la rejilla), donde el propio Kevin Flyyn está atrapado y perseguido por un programa llamado CLU quien es el tirano de ese mundo. La historia sigue las convenciones del género de aventuras donde el héroe intenta escapar del mundo totalitario y lograr la pareja amorosa al clásico estilo Hollywoodense.

Lo interesante que aporta esta historia, la encontramos en los detalles sutiles. Desde el punto de vista técnico, visual y artístico lo que resalta de “TRON el legado” es el villano que enfrentan Kevin y Sam Flynn, el programa Clu, quien fuera creado por Kevin para ayudarle a construir el mundo virtual como un sistema perfecto. Mientras la primera historia nos presenta el mundo digital y el usuario dentro de ese mundo, “Tron: el legado”, haciendo honor a su nombre, nos presenta las dificultades de ese tránsito en el mundo digital. Mientras la original Tron anuncia la creación de un nuevo espacio y Flynn entra por error traspasando la barrera de la pantalla que divide al usuario del mundo virtual; el Legado es que ahora el usuario voluntariamente se sumerge en este “mar de simulación” con un aparente mayor control, solo para encontrar un nuevo villano/síntoma. “Tron el legado” ha sido comparada por el tema concerniente al mundo virtual, la interacción entre humanos y los programas computacionales, con la trilogía de The Matrix. Sin embargo insistimos en la importancia de los pequeños detalles ya que en su simpleza, “Tron el legado” es más inquietante que la ambiciosa propuesta de Matrix ya que supone la idea de que el usuario libremente busque introducirse en la virtualidad lo que lo enfrenta al drama de la normalidad más que el discurso paranoico del secuestro de las máquinas. De cierta forma, Matrix es muy conservadora al ser una película de pretensiones filosóficas y aleccionadoras la cual emerge como encarnación de las ideas ortodoxas de ver en el ciberespacio el dominio de la psicosis. Afortunadamente, Tron el Legado se queda en el sendero amigable de la aventura juvenil, como una especie de novela “digital” del neurótico.

Formalmente la historia de “Tron el legado” es la vieja historia de predicamento edípico. El héroe es el niño que reencuentra al padre y el padre es aquel todopoderoso que tiene que morir para que se produzca la pareja amorosa. El padre todopoderoso “bueno” acepta su muerte al unirse con su doble “malo” para que en su incorporación/muerte se instale el agente de la Ley con el padre sustituto encarnado por Alan que finalmente toma a su cargo la empresa de Flynn. Además permite el acceso a la Mujer, bellamente encarnado en el milagro que son los ISOs, al rescatar a la última (el erotismo femenino), la mujer que había cuidado el padre como herencia para su hijo.

Sin embargo, la variación más interesante de este mito edípico de la era digital es el papel del padre; es decir, Kevin Flynn a  nuestros ojos es el verdadero protagonista de la historia. Así, el mito edípico tenemos que verlo como la historia de la normalidad del lazo social con el pequeño detalle de estar en un terreno alterado por la dialéctica del usuario. De esta forma, la historia es la de Flynn, el usuario, el amo-esclavo del mundo digital, que está encerrado en su creación y viene a ser salvado por el hijo que lo busca. ¿De qué viene a salvarlo? De su propio villano en la figura de su doble imaginario que finalmente es él mismo. Viene a salvarlo de su condición de usuario impotente enfundado en su estado de Maestro Zen. Es en este cambio de escenario que la función del mito prevalece cuando da el siguiente paso dentro del mundo virtual con una jerga y experiencias que comienza a ser compartidas.


08. El juego ha cambiado.

Como menciona el actor de “Tron: el Legado”, Jeff Bridges, esta historia es la “oportunidad de hacer un mito moderno sobre la tecnología” por lo que en los detalles de esta “actualización” edípica (¿Oedipus update o –como se pregunta Jerry Aline Flieger en su artículo del mismo nombre- Oedipus on-line?) vemos que Flynn está suspendido en un mundo donde no puede salir, y de cierta forma, tampoco puede morir. El visionario escritor y director de la primera Tron, antes citado, describe así el punto central de la trama de nuestro mundo a través de “Tron: el legado”.

El legado de Tron es el triunfo de los usuarios. El mundo virtual no solo es construido por ellos como el tras bambalinas de los videojuegos sino que ahora el usuario quiere vivir ahí. Ese cambio resuena en el discurso de Flynn como propuesta de una nueva era:
  
F: Una frontera digital para reconfigurar la condición humana. ¡Ahí dentro hay un mundo nuevo! ¡Ahí dentro está nuestro futuro! ¡Ahí dentro… está nuestro destino! 
El significante usuario reconoce a un sujeto que se define desde el uso, la utilización y el consumo de algo. ¿Qué cambia de la noción tradicional del consumo? El cuento de Flynn es donde la “tiranía” del usuario se vuelve contra al mismo al cruzar la barrera que lo separa de eso que hace trabajar. La psicoanalista Hebe Tizio menciona lo siguiente al respecto de ese significante postmoderno:

La utilización del término “usuario” obtura la dimensión subjetiva porque reduce el sujeto a su relación con un aparato institucional determinado. Es el objeto producido por este discurso y, la más de las veces, nombrado por el goce que encarna; aunque de esta manera se lo haga más resistente: “fracaso escolar”, “toxicómano”, “maltrato”. [2]

El usuario está atado al agente de tal forma que el consumidor termina dibujando al figura del adicto, del obligado a consumir. En el mundo de Tron el usuario que es visto como deidad, cuando transita al mundo de los programas se convierte en consumidor impotente sujetado por su creación. Cuando hablamos de la adicción recordamos que su etimología implica esclavitud, una obligación a responder al llamado del amo. Aquí encontramos una alteración de la relación clásica entre el amo y el esclavo. El usuario es alguien cuya posición de amo es desbordante de tal forma que termina sometido a la acción del programa complaciente, de la utilidad virtual.

Más allá del uso de aparatos y dispositivos, lo que encontramos que cambia es el “espíritu” del uso. La noción de usuario, el reconocimiento de dicha identidad, introduce al sujeto en la ideología de la máxima eficiencia, el valor agregado, la potencia energetizánte y la inmediatez. Incluso el juguete se vuelve una utilidad para potenciar la socialización o las habilidades. Ya ni siquiera se toma agua porque tiene sed, el usuario no reconoce una falta en su ser, sino que se hidrata. Al igual que la crítica que se hace al modelo basado en competencias no es con respecto a su calidad de técnica pedagógica sino a su esencia filosófica de las empresas y el mercado, ese mismo discurso es el que establece como su agente el Usuario, el cliente que diseña su objeto a consumir al que siempre le preguntan ¿encontró todo lo que buscaba?

Cuando hablamos del usuario, ya estamos en un nuevo tipo de lazo social y una correspondiente posición subjetiva. Jacques Lacan habla de esa “pequeña vuelta” y lo nombra el Discurso del Capitalista:

Esa relación de frontera entre lo Simbólico y lo Real; ahí vivimos, viene al caso decirlo; el discurso del Amo, eso se mantiene siempre, y ¡aún más! Pueden verlo de cerca, pienso, suficientemente, como para que yo no tenga necesidad de indicarles lo que habría podido hacer si me hubiese divertido, es decir, si buscara la popularidad: mostrarles la pequeñísima vuelta que en alguna parte hace de eso el discurso del capitalista. Es exactamente el mismo asunto, simplemente que está mejor armado, funciona mejor, ¡los engrapen mejor![3]

Por su parte el psicoanalista Néstor Braunstein recuerda el cambio y otras implicaciones clínicas:

El capitalismo requiere darse a sí mismo “buena conciencia” y por eso se dirige al saber (S2) del que espera la justificación; su producción es la de mercancías (objetos (a)) que son manifestaciones visibles de la potencia de la empresa de producción y que ocultan de modo fetichista la razón de ser de sus empeños, la extracción de plusvalía… El sujeto, en la ceguera de sus demandas, sin saberlo, inconsciente, transmite y hace actuar la voluntad del amo... Es un sujeto desconocedor de su servidumbre a esa “verdad” que lo trasciende; es el sujeto que la fenomenología sociológica de nuestro tiempo, influida por el psicoanálisis, llama “narcisista”. El narcisismo sería la estructura clínica que refleja la fórmula del discurso del capitalista.[4] 

En nuestro caso fílmico, el usuario se excluye del mundo circundante y convive en este mundo virtual. Lo primero que se suspende es la relación con el resto del otro. Pero más aún, el cambio se da en la suposición del usuario donde comanda y consume, con derechos y ordenes generadas por la ideología de la eficiencia, el mercado, la calidad y la competencia.  El usuario es un pequeño amo que demanda el cumplimento ya no de sus deseos, como el cliente que encontró todo lo que buscaba y cuyo tiempo de espera es reducido al ser signo de frustración.

En “Tron: el Legado”, Flynn es ese sujeto del discurso del Capitalista, ese burgués-proletario, cuyos designios “diseñan” y lo sumerge en el espacio creado en una identidad digital. Braunstein menciona al final de la cita que “el narcisismo sería la estructura clínica que refleja” a este sujeto. ¿Cómo se relaciona el discurso del Capitalista con la clínica del narcisismo para nombrar la presentación actual de los síntomas clínicos? Aquí conviene recordar que el contexto por el que tomamos el término es el psicoanalítico, y no la relación popular de nominar narcisista a “alguien que se cree mucho”, a un vanidoso, a menos que resaltemos en esa creencia un dejo de angustia por la imagen y un posterior alejamiento del otro social. La historia de Flynn nos permite revisar de nuevo el funcionamiento del narcisismo además del malestar que implica. Ese narcisismo como malestar, viene desde la imagen ideal construida para auto regular al sujeto. Ese que en psicoanálisis se ubica en una instancia psíquica conviene enfrentarlo desde el mundo de la Red de  Tron.



13. Derezzed.

La función del mito es presentar ese discurso sin palabras a través de la relación de los personajes, en su simplicidad radica el llamado “poder del mito” como lo menciona Guillermo del Toro. La respuesta sobre las condiciones dramáticas de la clínica del narcisismo (no olvidemos que también toma su nombre de un mito) nos las puede aportar Tron el Legado cuando nos detenemos en el villano. El “malo” de las historia es el agente del malestar, así como el síntoma del héroe. Némesis como la justicia retributiva que da cuerpo al exceso del héroe. En este mito es más que evidente que el villano es producción del propio héroe, Flynn “ha creado un monstruo” a su imagen y semejanza. El drama de esta producción Narcisista es la creación de un un doble malvado de Flynn, es su imagen en el espejo virtual.

Visualmente el personaje de Clu es una réplica imaginaria de Kevin por lo que los artistas de efectos especiales rejuvenecieron digitalmente al actor Jeff Bridges utilizando una técnica de “reemplazo de rostro”.


“Utilizando un casco con cuatro cámaras HD (alta definición) los movimientos faciales del actor son registrados en una computadora donde construyen una versión CG (gráficos por computadora) de su rostro utilizando fotografías de cuando tenía 30 años. Se utiliza la actuación de Bridges para controlar las expresiones de su juvenil yo digital.” Tron: Legacy: Jeff Bridges rejuvenece digitalmente Jorge Ribas. Discovery news.

De esta forma, el conflicto es entre Flynn y su doble, semejante a otras historias que, aunque no comparten el contexto digital del ciberespacio, si lo hacen en el plano del discurso del capitalista que los sostiene; nos referimos a la película “El club de la pelea” (1999)  y más recientemente “El cisne negro” (2010), las cuales proponemos para su análisis tomarlas como fábulas, cuentos de aventuras, misterio o terror y no como ejemplos de casos psiquiátricos.

El tema del Doble (Doppelgänger) es abordado por Freud en su artículo “Lo ominoso” (1914) basándose en las aportaciones de Otto Rank. Esta función del doble es la que en la obra de Freud es iniciada en Introducción al Narcisismo y será más elaborada en Psicología de las Masa y análisis del Yo con el nombre “ideal del yo” y finalmente como “Superyó” en “El yo y el Ello”. Lo que nos aporta la historia de Tron es el nacimiento de Clu cuyo nombre implica una duplicación imaginaria, es una utilidad (programa) semejante al usuario. El propio Steven Lisberger, creador de Tron, menciona lo siguiente:

“Y tu generación, tiene que enfrentar el “dilema de CLU”. El cual es que ésta tecnología puede exigir demasiado de nosotros en pos de la perfección, (hacernos enormes demandas de perfección). Nos pide de alguna forma que nos convirtamos en programadores para lidiar con ese mundo y los demás.”[5]

Flynn crea a Clu con la consigna de crear el sistema perfecto. Es así el agente que vigila la calidad, eficiencia, competencia; siendo la encarnación de lo Auto en la autogestión, el autocontrol e incluso el autoestima. Resulta impactante que Flynn se encuentre atrapado en una posición de renuncia budista, como bien trabaja Žižek, la ideología que mejor funciona con el sistema capitalista –de ahí lo interesante de la relación con el hijo como amorosamente reclama Flynn a Sam “¡Estas estropeando mi estado Zen, amigo!”. Esta postura autística, de renuncia, aleja al sujeto del lazo social al enfrentarse al otro solo como potencial enemigo, como lo muestra la ética del acoso y su correspondiente fobia social. Flynn está atrapado en el mundo perfecto que buscaba buscando el autocontrol es sometido por su auto, el si mismo del ideal. 

Uno de los temas postmodernos es la búsqueda de esa perfección en la noción psicológica de autoestima. Lo interesante de ese concepto más allá de lo auto es la estima. Esa valoración es la que genera el drama. Si uno busca tener una autoestima alta, lo primero que tendría que romper es la idea misma del autoestima. Si aparece la función que evaluará la auto-imagen siempre habrá algo que corregir o la angustia se desbordará ante la amenaza de perder el estado ideal. Si se pierde, entonces otro mecanismo aparecerá en la devaluación: la culpa. El mundo de las neurosis de angustia, similares a las narcisistas o las de borde, se distingue por una angustia empujada por un Superyó implacable. En la distancia puesta frente al otro y la búsqueda de la perfección, si algo falla, entonces solo puede haber un culpable, el propio sujeto. Clínicamente a Freud le llamaba la atención un mecanismo actualmente muy común, la reacción terapéutica negativa.

“Tron el Legado” presenta de forma mítica esa lucha contra el doble que encarna la función de un Superyó implacable; ¿Cómo se relaciona con el mundo actual y el discurso del Capitalista?

En este sentido esta circularidad del discurso capitalista que está facilitada por el rechazo de la castración, genera la ilusión en el sujeto del encuentro con el objeto de la satisfacción. Esta circularidad de goce se puede enlazar perfectamente con lo que el Superyó ordena al sujeto, renunciar a la satisfacción de la pulsión, pero que a la vez se alimenta de esa pulsión renunciada dice Miller en “El lenguaje aparato del goce” Y agrega: viene hablando de la TV y ubica en un objeto de la tecnología la encarnación del Superyó. Dice: “... Estamos en los crecientes impasses de la civilización cuando somos capaces de multiplicar la mirada y la voz, es decir los soportes del Superyó. Lo que soporta el Superyó es el objeto “a” que toma el lugar del objeto perdido. En este estadio de la civilización tenemos miradas y voces multiplicándose en esta sociedad Tenemos la propia producción- lo que podemos llamar la industria de los medios- que es parte de los crecientes impasses de la civilización en la medida que intensifica la presencia y las demandas del Superyó”. Lo que llamamos Discurso Capitalista, no es capaz de refrenar al Superyó, al contrario impera al servicio del Superyó.[6]

video

18. C.L.U. 20. Flynn Lives.

El triunfo de la película serán esas escenas donde la relación de Flynn con su doble abre la posibilidad de una salida al enfrentamiento especular de nuestros tiempos. Lo interesante es que el mismo villano Clu, recuerda su nacimiento cuando Flyn lo saca del espejo digital y le hace una encomienda “crearás el sistema perfecto”. Esa imagen, de Flynn creando a Clu, podemos nombrarla de forma chistosa/familiar como la relación con su I-ich. Sigamos el chiste. 

En una película de la serie cómica “Sacary Movie” toman de historia central a parodiar la versión de “la Guerra de los Mundos” dirigida por Steven Spielberg. En el momento de la aparición del extraño objeto extraterrestre algo esta distinto. La enorme torre metálica sobre el protagonista tiene cara familiar, es un i-pod gigante. Vemos el “amigable” interfaz del i-pod moviéndose  seleccionando “Los increíbles Ochentas” (“Awesome 80’s”) para después escuchar en la voz de Boy George su éxito “Camelia”. Todos se ponen contentos al escuchar la música hasta que el “Aparato” rectifica y cambia a otra opción, seleccionando finalmente “Destrucción de la Humanidad” (“Destroy Humanity”); transformándose así en el clásico Tripoide descrito por Wells en su novela, lanzando rayos letales hacia la multitud que corre despavorida.

Como siempre, la parodia es para-odiar sin llegar a la violencia, es la mejor manera de hacer algo con ese “aspecto sádico del amor” del que hablaba Freud. Esta imagen del i-pod transformándose en el aparato destructor, aprovecha la poética similitud del “i-pod” con “tripod” pero además “echa carro” sobre la relación divertida y siniestra que se puede guardar con los gadgets, sobre todo cuando el lazo que se estable es entre un usuario y su aplicación.

Para mostrar lo anterior, Tron el Legado tiene una escena que en su simpleza está su genialidad. Previo a que Clu y su ejército crucen el portal que los llevaría al mundo de los humanos, el villano, como líder que es en la Red se dirige a su ejército reproduciendo, y haciendo ominoso, el discurso de Flynn a su compañía antes de que desapareciera.
  
“Maximizar la eficiencia ¡Eliminar la imperfección del nuevo sistema! ¡Tengo una visión clara, hermanos programas! ¡Allá fuera hay un mundo nuevo! ¡Allá afuera está nuestra victoria! ¡Allá afuera está nuestro destino!” 

Lo monstruoso y ominoso de Clu reside en el carácter de exageración de lo familiar de Flynn, la realización de su fantasía en espejo, donde lo íntimo se vuelve intimidante, recordando que ambas comparten etimología siendo la segunda solo un superlativo de la primera. (para Freud sería del “heim” al “unheimlich” y para los ingleses el pasaje del “host” al  “hostil”).
   
Posteriormente, en el momento climático, Flynn enfrenta a Clu como último recurso para que su hijo vuelva a casa. Lo que encuentra es un reclamo amoroso por parte del doble a su creador.
  
Clu: ¡Hice todo! ¡Todo lo que me pediste!Flynn: Sé que lo hiciste.       
Clu: ¡Ejecuté el plan!Flynn: Tal como tú lo veías.Clu: ¡Me prometiste que íbamos a cambiar el mundo, juntos! ¡Rompiste tu promesa!Flynn: Lo sé. Ahora lo entiendo.
Clu: Llevé a este sistema a su potencia máxima. ¡Creé el sistema perfecto!Flynn: El asunto con la perfección es que es indefinible (incognoscible). ¡Es imposible pero también la tenemos enfrente todo el tiempo!  Tú no lo sabes porque yo no lo sabía cuando te creé. Lo siento, Clu. Lo siento.
Clu responde con un golpe que tumba a Flynn. Sam y Quorra se acercan al rayo que lo llevara al mundo real. Clu los deja ir para quitarle su disco a Flynn para descubrir que ha intercambiado discos con Quorra y es ella quien tiene el disco-llave.
Clu: Sabías que te iba a ganar. ¿Aún así hiciste todo esto? ¿Por él?... ¡¿Por qué?!Flynn: ¡Es mi hijo!Clu se abalanza hacia Sam y Quorra. Al verlo Flynn decide incorporar a Clu como última medida para detenerlo, significando esta unión, un potencial suicidio de Flynn. En la unión de Flynn y Clu, ambos explotan.

Lo anterior, aunque de una forma simple y propia del terreno de la fantasía del héroe, abre una interesante posibilidad de nuestra relación con el ciberespacio y los monstruos que podamos generar en él. Como lo aborda Žižek en su escrito que bordea simultaneamente el fatalismo y el optimismo postmoderno:

“Tal vez la capacidad del ciberespacio para exteriorizar nuestras fantasías más íntimas en toda su inconsistencia abra a la práctica artística una posibilidad única de escenificar, de “actuar”, el soporte fantasmático de nuestra experiencia… lejos de esclavizarnos a estas fantasías y convertirnos en ciegos títeres desubjetivados, el ciberespacio nos permite tratarlos de modo juguetón y ganar de este modo un mínimo de distancia hacia ellos: alcanzar lo que Lacan llama la traversée du fantasme, “recorrer, atravesar la fantasía… Esto no significa, sin embargo, que el inducirnos a “atravesar la fantasía” sea un efecto automático de nuestra inmersión en el ciberespacio… ¿no podría ser que el error fuera preguntar cuál de las cuatro versiones de la economía libidinal/simbólica del ciberespacio esbozadas aquí (la suspensión psicótica del Edipo, la continuación del Edipo por otros medios, la escenificación perversa de la Ley, la travesía de la fantasía) es la “correcta”? ¿No podría ser que esas cuatro versiones sean las cuatro posibilidades que abre la tecnología del ciberespacio, de modo que en último término la opción es nuestra?”[7]

La vieja nueva lección de Tron el legado, con respecto al ciberespacio, es la misma de relación con la “tontería” de los síntomas, las ficciones, el juego y el arte, nos permiten encontrar algo más a través del vacío que sostiene la fantasía que estructura nuestra realidad, en otras palabras, el juego del deseo. Como en el enfrentamiento de Flynn contra su Doble fantasmático donde el héroe, siguiendo la tradición del cuento, encuentra un saber (Tú no lo sabes porque yo no lo sabía cuando te creé) que solo es posible en el recorrido de la Odisea.

Entonces ¿Cómo atravesar la fantasía en el ciberespacio sin terminar en atrapado por la imagen de mi doble? Bueno, eso, tiene su chiste; o mejor dicho, “bueno, su chiste tiene eso”. Como lo muestra la película “Scott Pilgrim vs the World”, comedia romántica presentada con la textura del videojuego, que en su escena final, cuando el protagonista ha vencido a todos los ex de la chica de sus sueños, queda un rival final de origen “gamer”, el Nega-Scott (emulando la tradición en los videojuegos de peleas como el Street Figther con Ryu y Evil Ryu). La solución de Scott Pilgrim es la sabiduría del chiste. Scott y el Nega-Scott terminan platicando y lo despide con una palmada diciéndole “¡Pórtate bien!” Ante semejante escena le preguntan a Scott “¡¿Qué pasó?!” a lo que contesta “¡Nada, solo hablamos chido y resulta ser un buen tipo! Vamos a ir a almorzar la próxima semana. ¡De hecho, tenemos mucho en común!”. Esta es la propuesta divertida con respecto al ciberespacio, en lugar de considerarla la tierra prometida (pasividad nostálgica de contemplación) o la perdición de la humanidad (fascinación angustiante con el doble especular) podemos darle la importancia del juego, donde puedo encontrarme algo (el amor) más allá de lo que pido como usuario.

De nuevo, en la tradición occidental ese milagro del amor, ese sublime objeto del deseo, se materializa en la figura de lo femenino, siendo, en el mundo de Tron el Legado, la figura de los ISOs. Como menciona el propio Flynn a su hijo:

Flynn: Tron fue creado por Alan para el sistema antiguo. Yo lo traje para proteger este. Clu fue una creación mía, un programa para construir un mundo perfecto. Estábamos trabajando arduamente creando una utopía. Horas aquí eran minutos en casa. Cuando pensé que ya no podía llegar más profundo pasó algo inesperado… El milagro… Los ISOs, algoritmos isomórficos. Una nueva forma de vida… Solo se manifestaron… no salieron realmente de ningún lado. Durante siglos soñamos con dioses, espíritus, extraterrestres, una inteligencia superior. Los encontré aquí, como flores en el desierto. Profundamente ingenuos. Inimaginablemente sabios. Eran espectaculares. Todo lo que había buscado en el sistema: control, orden, perfección; ya no importaban. Había estado viviendo en un salón de espejos. Los ISOs lo destrozaron. Las posibilidades de su código básico, su ADN digital. ¿Enfermedades? ¡Pasaban a la historia! La ciencia, filosofía, todas las ideas del hombre estaban disponibles. ¡Jazz biodigital!... Clu consideró a los ISOs una imperfección así que los destruyó.

Esos ISOs recuerdan la llamada “tesis más antifeminista” de Lacan “La mujer es un síntoma del hombre” o su variación “la mujer es el sueño del hombre”. ¿Qué significa semejante afirmación?

“… si concebimos el síntoma tal como fue articulado en los últimos escritos de Lacan… como una formación significante particular que confiere al sujeto su propia consistencia ontológica, permitiéndole estructurar su relación básica y constitutiva con el goce, entonces… si el síntoma se disuelve, el sujeto mismo pierde pie, se desintegra… Por lo tanto, la mujer ya no es concebida como fundamentalmente “pasiva” en contraste con la actividad masculina: el acto, como tal, en su dimensión más fundamental, es “femenino”… los hombres son “activos”, buscan refugio en la actividad implacable a fin de escapar a la dimensión propia del acto”. [8]

De cierta forma, lo anterior rompe la lucha de los sexos ya que también para las mujeres “la mujer es el sueño”. Volvemos a la pregunta por el ciberespacio ¿Cómo hacerle frente al “Dilema de CLU: ésta tecnología puede exigir demasiado de nosotros en pos de la perfección”? Una posibilidad es jugar con el más allá de la demanda del usuario y el gadget. “¿Encontró todo lo que buscaba? Afortunadamente no, sigo viendo hasta que algo me hace ojito y luego me aviento a seguir las pistas del vacío ridículo que mi imagen me muestra. Finalmente, ese monigote y yo, tenemos mucho en común”. 


[1] Los subtítulos del presente escrito remiten a la Banda Sonora de “Tron Legacy” compuesta por los artistas de la música electrónica Daft Punk, lo recomendamos como fondo musical de estas ideas, en honor a la Transmedia.
[2] Hebe Tizio. La posición de los profesionales en los aparatos de gestión del síntoma. en “Reinventar el vínculo educativo: aportaciones de la Psicología Social y el Psicoanálisis”. 2003. Editorial Gedisa.
[3] Jacques Lacan. Clase del 2 de Diciembre de 1971.
[4] Néstor A. Braunstein. El Discurso de los Mercados — ¿Un “Sexto” Discurso? www.nestorbraunstein.com
[5] Steven Lisberger (Productor, TRON legacy, 2011. Escritor y Director, TRON, 1982) en “¿Vivimos en una era digital?” Jorge Ribas. Discovery news.   
[6] Bernarda Antoniassi. Relaciones entre el Discurso Capitalista y el Superyó. http://www.antroposmoderno.com/antro-articulo.php?id_articulo=758
[7] Žižek, S. (2006). ¿Es posible atravesar la fantasía en el ciberespacio? En S. Žižek, Lacrimae Rerum. Ensayos sobre el cine moderno y ciberespacio (págs. 282-283). Barcelona: Random House Mondadori.
[8] Žižek, S. (2004 (1992)). ¡Goza tu síntoma! Jacques Lacan dentro y fuera de Hollywood. Buenos Aires: Nueva Visión.