martes, mayo 19, 2015


  


Fantasías que dan cuerpo I:
50 sombras de Grey, erotismo femenino y sociedad

Según la socióloga Eva Illouz, autora en la que nos basamos principalmente para estas líneas, "Para los que no son sociólogos, el sexo son los actos pecaminosos o placentero que realizamos en la privacidad del dormitorio. Para el sociólogo, el sexo y la sexualidad son un eje en torno al cual se organiza la vida social, un eje que une o separa a personas según modelos específicos y predecibles... es un tema muy importante para los sociólogos porque está socialmente regulada y porque su regulación social está oculta a la vista, en realidad es invisible por decreto. Practicar el sexo es una forma de realizar y reproducir estructuras sociales y culturales". Irónicamente, añade: “que la sexualidad siempre es social es cierto incluso, o especialmente cuando, es “libre””. La propuesta de Illouz nos invita a pensarla desde el psicoanálisis al preguntarnos ¿cómo es la sexualidad hoy en día? Y ¿cómo forma parte del contemporáneo malestar en la cultura en especial en las relaciones amorosas que se muestran en la clínica? Tomemos el mismo objeto que analiza Illouz, la historia de la trilogía best-seller “50 sombras de Grey”[1]

Seguimos la tesis central de la autora al decir que “Los textos son proclives a ser populares cuando ofrecen soluciones (simbólicas) a contradicciones sociales” llevandonos a preguntar sobre cuáles son esas contradicciones sociales que se presentan en éste fenómeno de literatura popular.

Mi primera exposición a dicho al fenómeno de las Sombras de Grey fue desde la clínica cuando, en espacio de un par de semanas hace algunos años, varios pacientes, en su mayoría mujeres, hacían referencia al libro e incluso una copia de la novela las acompañaba a sesión. He de reconocer que no fue hasta otra serie de reacciones al tema que me pareció algo digno de analizar. Nos referimos a lo expuesto en diversos artículos y comentarios en las redes sociales donde denostaban, atacaban o denigraban las novelas –y su esperada adaptación cinematográfica- además de su aceptación en el público. ¿Qué hay en esta historia de 50 sombras de Grey que genera dichas reacciones pasionales odio-amorosas, ya sea la de odiar amar –al estilo de un placer culposo semejante al que se experimenta con la telenovela o chisme del momento- así como amar odiarla –ser un pasional hater que solo la tilda de estupidez popular?  Como diría Otto Rank ¿Qué viejo tema de estudio para el psicoanálisis resuena, reaparece y se reedita en esta historia de literatura popular?

En el camino de búsqueda de referentes para 50 sombras de Grey, encontramos el libro que hemos citado llamado “El nuevo orden del amor: Mujeres, Hombres y 50 sombras de Grey” donde se concluye:

“50 sombras de Grey no es alta literatura[2], pero “atraviesa la distinción entre la ficción y la verdad” debido a que nos lleva al corazón de la situación sexual y romántica contemporánea. En este sentido, posee la seriedad de aquellas poderosas fantasías que nos ayudan a superar nuestros predicamentos.”[3]

Illouz nos recuerda lo abordado por Freud en su célebre artículo sobre “El creador literario y el fantaseo” donde la fantasía presentada por el artista también puede ser de provecho para los demás, de ahí que no cualquier historia llega a ser popular. Tanto Illouz desde la sociología, como Rank, Bettelheim, Jung y Lacan desde el psicoanálisis resaltan el poder de la fantasía en la mitología, ofreciendo soluciones simbólicas pero resaltando lo que llama Illouz “contradicciones sociales”. Lacan con respecto al mito menciona:

“Consiste en enfrentarse con una situación imposible mediante la articulación sucesiva de todas las formas de imposibilidad de la solución. En este sentido la creación mítica responde a una pregunta. Recorre el círculo completo de lo que se presenta al mismo tiempo como una posible apertura y como una abertura imposible, impracticable. Al terminar el circuito, se ha realizado algo que significa que el sujeto se ha situado al nivel de la pregunta”.[4]

Resaltamos el carácter de contradicciones e imposibilidades inherentes a la cultura y su malestar. De esta forma es en un objeto como “Sombras de Grey” que la denominada “socióloga de los sentimientos” encuentra “condensadas las relaciones de género actuales, el progreso feminista y las consecuencias del capitalismo en el plano sentimental.” Nuestra hipótesis al respecto, es que dichos temas, además de su importancia en el análisis social, son cruciales para el psicoanálisis tanto con respecto a la forma de elaboración del malestar psíquico e incluso psicopatológico en la vida postmoderna, así como en la forma de clínica que opera en el psicoanálisis. Adelantemos la pregunta: Si existe un cambio en las relaciones amorosas en la actualidad ¿cómo afecta a una clínica que se desarrolla a partir de un determinado lazo transferencial?

“Señorita Steele, el señor Grey la verá ahora”

Para entrar en materia recordemos la sinopsis de la primera novela:
“Cuando la estudiante de literatura Anastasia Steele entrevista al joven empresario Christian Grey, se encuentra un hombre que es hermoso, brillante e intimidante. La sencilla e inocente Ana comienza a darse cuenta de que desea a este hombre y, a pesar de su enigmática reserva, ella se encuentra desesperada por acercarse a él. Incapaz de resistir la sobria belleza de Ana, su ingenio y espíritu independiente, Grey admite que la desea también – solo que en sus propios términos. Impactada, además de intrigada, por los gustos singulares en la sexualidad de Grey, Ana duda. Además de todo el halo de éxito –su negocio multimillonario, su vasta fortuna, su familia amorosa- Grey es un hombre atormentado por demonios y consumido por la necesidad del control. Cuando la pareja se embarca en una relación desafiante y apasionada, Ana descubre los secretos de Christian y explora sus propios oscuros deseos.” (James, 2011)

Narrada de esta manera, la trama de “Sombras de Grey” inmediatamente remite a la clásica novela romántica. Paul Verhaeghe en su libro “Amor en los tiempos de la soledad. Tres ensayos sobre el deseo y la pulsión”[5] reconoce en este patrón de las “revistas rosas, del estilo Nous deux y otras revistas del corazón, fotonovelas y series Harlequin”, la fantasía erótica de tipo predominantemente femenina, llegando a catalogarse como “historias literarias concebidas “por las mujeres y para las mujeres””. A través de diversos ejemplos de la vida popular, Verhaeghe reflexiona sobre lo que puede decirnos el psicoanálisis acerca del amor hoy en día, y en un momento de su análisis plantea la importancia de la fantasía, como aquella que “da cuerpo al deseo” y constituyen el erotismo. Se pregunta “¿Existe una fantasía característicamente masculina? ¿Y una fantasía típicamente femenina?” Para investigarlo, menciona que hay un terreno al alcance de la mano “la expresión comercial de nuestras fantasmagorías.” Mientras que en el caso de los hombres es típicamente la pornografía[6], en el caso de las mujeres, el objeto de fantasía erótica por excelencia es, “literalmente, menos visible” al constituirse en la palabra escrita. Verhaeghe describe el patrón de éstas últimas de esta manera:

“Las historias que se publican allí son tan estereotipadas como sus equivalentes masculinos, pero los acentos están puestos sobre otras cosas. Una mujer, para reponerse de una gran pena de amor, entra como ama de llaves o niñera de un director de cine (doctor/director), viudo hace poco. Se dedica concienzudamente a los niños y, a pesar de una primera antipatía hacia su patrón, se enamora de él. Pero éste está enamorado de una actriz que sólo lo usa para ascender en su carrera. Finalmente descubren que se aman, que están hechos el uno para el otro, etcétera… El hombre que figura en el corazón de la historia es siempre un hombre especial… no están en una relación amorosa, llevan una vida más bien retirada y deben, por así decirlo, ser conquistados… De la misma manera que la mujer lujuriosa (de la pornografía) es la proyección perfecta del deseo masculino, un hombre semejante (de las novelas rosas) es la proyección perfecta de lo que desea una mujer”. (Verhaeghe, 2001)

Así como en el análisis de los mitos, Claude Levi Strauss sugería incluir todas las variaciones del mismo mito, incluso las que aparentemente son contradictorias y localizar lo que se ha mantenido constante en las versiones y lo que ha cambiado. En las Sombras de Grey vemos esta reproducción de roles clásicos donde la mujer sirve al hombre que se distingue por su distancia jerárquica al más puro estilo de las telenovelas mexicanas donde la sirvienta pobre se enamora del junior. De ahí proviene parte del rechazo a “las Sombras de Grey” por parte de grupos de estudio de género al reconocerla como la forma más común de imposición de la heteronormatividad y no una revolución sexual. Sin embargo, esto último es parte de lo que cambia y que también nos hace entender la molestia de muchos detractores ya que su fama es la promesa de una sexualidad transgresiva.

Mientras que en las clásicas historias rosas, como menciona Verhaeghe “el erotismo femenino nunca está centrado en lo genital” y “aunque el sexo desempeñe un papel en la historia, jamás será un papel de primer orden”; en el caso de las “Sombras de Grey”, el sexo, al menos en la publicidad popular de la historia, es lo que se encuentra en primer orden, al grado tal de haberse ganado el apodo despectivo de “mommy porn”, aludiendo a lo explícito de las escenas sexuales en la novela. Más aún, el obstáculo central en la relación amorosa entre Grey y Ana son los gustos sexuales de él, los cuales remiten a una relación no de enamorados sino un estricto contrato de roles dominante – sumisa. Este cambio nos indicará entonces una diferencia a nivel cultural y su malestar en la actualidad.

De esta forma “¿Qué información nos da esta trilogía erótica sobre nuestra época?”[7] Eva Illouz responde:
“Primero, que la sexualidad se ha vuelto un asunto ineludible en la sociedad actual. En la novela, como sucede en la vida real, el sexo precede al amor. En la era premoderna existía una secuencialidad inalterable, donde el sexo llegaba al final de todo, coronando el proceso después del matrimonio. Significativamente, Christian y Anastasia actúan de la manera contraria: primero se acuestan y luego aprenden a amarse.”

Mujer…casos de la vida real

Regresemos a las formas odio-amorosas. Los que odian amarla son en especial mujeres. Lo obvio del fenómeno es que sea una “Novela de mujeres, escrita por una mujer, leída (en su mayoría) por mujeres, claramente vendida a mujeres, y más apreciada por mujeres que por los hombres”. Es justamente en esto último lo interesante de la otra reacción, la del amar odiar a las “Sombras de Grey”. Por un lado aparentemente la indignación es sobre su pobreza literaria sin embargo eso no justifica su ataque. Nuestra hipótesis es que reaviva la vieja reacción machista ante la paradoja del erotismo femenino. En nuestro terreno del psicoanálisis lo reconocemos fácilmente como la reacción ante el discurso de aquella madre del psicoanálisis, la Histérica. Para los grupos más radicales del feminismo les pareció aberrante que ella eligiera, siguiendo el sendero del amor, la sumisión; otorgando el papel de dominante al hombre. Por el costado conservador, la molestia viene desde la aparente “doble moral” de las mujeres que gozan leyendo novelas “pornográficas” pero se molestan si su hombre ve pornografía o hace insinuaciones vulgares de la sexualidad. “¿Quién las entiende a las mujeres?” Sabemos que ese prejuicio siempre está de alguna manera racionalizado llegando hasta nuestros círculos con expresiones intelectualizadas como la extraña conjugación “Nomás está histeriquenado”, reproduciendo el efecto despectivo (incluso en tono condescendiente) de los expertos contemporáneos a Freud que tildaban a las histéricas de simuladoras o falsas. Si algo aprendió Freud escuchando a sus pacientes histéricos fue sobre lo paradójico del deseo inconsciente. Más aún, podemos reconocer desde Lacan la relación con un Amo que establece la histérica, donde siendo su más ferviente fan en un pequeño giro se puede convertir en su amorosa crítica.[8]

Para Illouz, la novela “sin lugar a dudas… presenta las fantasías contemporáneas de mujeres”. En especial con respecto a la sexualidad que el actualidad “es tanto un lugar de auto-conocimiento y autoidentidad como un problema”. Rechazamos la nominación de “porno para mamás” al igual que dice Illouz “a menos que uno sea tan ingenuo que asuma que el romance es el “pretexto” que envuelve al sexo en el papel rosa de los sentimiento”. Illouz da una clave más de la postmodernidad cuando asegura “De hecho, se trata de lo opuesto: es el sexo el que es el papel rosa que envuelve y oculta la historia de amor. Para nuestra nueva cultura de autonomía sexual, es la fantasía de y por el amor total lo que se ha vuelto inconfesable”. De ahí su distancia de la pornografía que, al mostrarlo todo, borra el encuentro con el otro a nivel emocional (el Acontecimiento que constituye el amor dirá Žižek [9], la otredad que rompe la mismidad dirá Byung Chul Han[10]). El carácter porno está, aunque se hiciera con una persona real, en que se opera desde el narcisismo de la masturbación. Lo que está en las “Sombras de Grey” es la búsqueda de la autonomía en la relación amorosa –tratando responder la pregunta histérica amorosa “¿Qué soy yo para él?”, de ahí “las sombras” y los tonos de grises aludidas en el título- mientras que apuesta por una relación amorosa total y duradera.[11] De esta forma, simultáneamente promueve y critica la relación sadomasoquista. La promueve al presentarla como una forma de autodescubrimiento desde lo sexual (lo que Illouz denomina erotismo de autoayuda). Sin embargo, principalmente critica y cuestiona la relación pornográfica que busca mantener a la distancia el compromiso amoroso al revelarla más como búsqueda de la sumisión o el dolor, como contrato mercantil de relación. 

Cómo encontrar certeza emocional en un mundo de incertidumbre sexual

Dirá Verhagehe que así como “la mujer que aparece en la pornografía es la proyección del deseo masculino, en las novelas rosas, ese hombre especial, es la proyección femenina”. Aquí es lo problemático de tomar una creación de ficción desde el punto de vista clínico. No podemos obviar buscando cuadros psicopatológicos en los personajes sino que en todo momento, como diría Freud o Rank, recordar que el relato mitológico popular tiene las características de un sueño. Así, todos los personajes son partes y escenario de un mismo discurso. Por un lado Christian Grey es hipermasculino en toda la potencia y control del machismo actual y por el otro es arrebatado por una pasión amorosa cuasi maternal de fusión con Ana. Lo interesante es que aparezca lo que Illouz señala como incertidumbre emocional.

“Es una dominación de ficción, pero enmarcada en la fuerte nostalgia que experimentamos hoy respecto a unos roles de género más binarios y bien definidos, en el marco de una relación más clara, organizada y regulada. La incertidumbre del presente perjudica la implicación y la intensidad emocional de cada individuo. Pasamos mucho tiempo preocupándonos por cómo debemos actuar respecto a lo que se espera de nosotros. Nos preguntamos sin cesar cuál es la regla de género y si deseamos o no ajustarnos a ella. Esto es fuente de un tipo de ansiedad que antes no existía.”

El título en inglés del texto de Illouz nos parece ilustrativo “Hardcore romance”. Si quitamos de la relación de pareja, el componente del amor romántico o “el sentimentalismo”  por considerarlo caduco o amenazante de nuestra autonomía, solo queda el hardcore –el nucleó duro-; una relación angustiante de posiciones dominante-dominado, un contrato sospechoso que hay que vigilar con abogado a lado. Hemos de confesar que un título que quedó en el tintero del teclado fue “la triste historia del Fuck-Buddy” ya que el propio personaje Grey menciona frases que hemos escuchado en consulta por ejemplo su respuesta a la pregunta por sus novias: “Yo no hago eso de tener novias”, “Yo no hago el amor. Yo cojo… fuerte… no sabes a lo que estas pidiendo. Todavía puedes salir corriendo”.

Gery es esencialmente fóbico al compromiso nos dirá Illouz, sin embargo no es solo una crítica a los hombres de la postmodernidad sino las propias dudas de las mujeres que leen la novela como parte del mismo discurso y luchan por volver a creer abiertamente en el amor.  De ahí lo interesante del final de la primer novela –y el cuento online original- Ana decide dejar a Grey.

¿Tranferencia Hard-Core?

Para terminar llevemos estas reflexiones de las novelas populares a la clínica del psicoanálisis. Para esto recordamos lo expuesto por Verhaeghe con respecto a los cambios en la presentación de la psicopatología:
“Parece que los síntomas clásicos están desapareciendo, y que estamos enfrentándonos a una nueva forma de patología. Es más, en vez de fobias, nos topamos con ataques de pánico. En vez de síntomas conversivos, nos encontramos con el trastorno de somatización. En vez de náusea histérica, existen trastornos alimenticios…nos enfrentamos al paciente promiscuo y agresivo, paciente limítrofe que combina trastornos alimenticios con adicciones y auto-mutilación. Frecuentemente él o ella piden nuestra ayuda y la rechaza al mismo tiempo.”[12]

Verhaeghe analiza estas “nuevas” psicopatologías encontrando tres características que comparten: 1) “casi siempre se relacionan con el cuerpo de manera directa, sin mediaciones”. 2) “los nuevos síntomas son preformativos “(él o ella prefiere actuar, y sus actos están dirigidos hacia el cuerpo, ya sea el propio cuerpo o el del otro, y nos enfrentamos con la agresión y la promiscuidad en lo real.) 3) “En contraste con los síntomas tradicionales, los nuevos parecen estar desprovistos de sentido” (El ataque de pánico sin la elaboración simbólica de la fobia o la pesadilla).

Verhaeghe precisa otro cambio no solo en su presentación sino en su dirección.
“Se tiene que mencionar que estas tres diferencias están montadas en un escenario totalmente diferente… (el nuevo paciente) Empieza con una desconfianza básica hacia el otro y no está preparado para hacer una excepción con el terapeuta. Demanda ayuda e insiste en ello, pero al mismo tiempo es más hostil que cooperativo. Más aun, no está preparado para tomar responsabilidad por algún fracaso, por el contrario, es culpa del otro.”

Verhaeghe se muestra fatalista –tal vez no sin razón- al anunciar que este tipo de cambio social que afecta principalmente lo que se demanda del otro fundado en la lógica del mercado y la desconfianza básica hace inoperantes los distintos enfoques psicoterapéuticos incluido el psicoanálisis. Con una desconfianza básica hacia la creencia en los vínculos, donde siempre encuentra en el horizonte la amenaza a la co-dependencia, el desengaño y la poca tolerancia a la frustración como signo de desamparo o cinismo, las características de los nuevos síntomas que menciona Verhaeghe nos remiten a la angustia en creer en el otro. Así, la contraseña de la palabra es sustituida por la certeza del cuerpo, la escenificación teatral del símbolo por la performance del acto y el grito insignificante busque algo que lo signifique antes de interpretarlo. Hoy más que nunca se requiere al psicoanálisis como aquel espacio que cree y da lugar al amor y la pasión, de ahí que la única psicopatología que nos interesa no es desde el trastorno sino desde la etimología original de Pathos, la de la apatía, empatía y simpatía, Pathos como pasión, siendo que no ocupe darle espacio para elaborar las contradicciones de las Pasiones del Alma.


Bibliografía
Byung-Chul, H. (2014). La Agonía de Eros. Barcelona: Herder Editorial.
Illouz, E. (2014). Hard-Core Romance: Fifty Shades of Grey, Best-Sellers, and Society. Londres: The University Of Chicago Press.
James, E. L. (2011). Fifty Shades of Grey. Autralia: The winter´s coffe shop publishing house.
Verhaeghe, P. (2001). Amor en los tiempos de la soledad. Tres ensayos sobre el deseo y la pulsión. Barcelona-Buenos Aires: Paidos.
Žižek, S. (2014). Acontecimiento. Mexico, DF: Sexto Piso.





[1] Illouz, E. (2014). Hard-Core Romance: Fifty Shades of Grey, Best-Sellers, and Society. Londres: The University Of Chicago Press. Título original: Die neue Liebesordnung. Frauen, Männer und "Shades of Grey" (El nuevo orden del amor: Mujeres, Hombres y 50 sombras de Grey – Traducido al español como “Erotismo de autoayuda: Cincuenta sombras de Grey y el nuevo orden romántico-)
[2] Característica que llega a agradecer la socióloga ya que en su trama simple y predecible se hace más fácil la labora del análisis de los patrones descritos.
[3] Illouz, E. (2014). Op. Cit.
[4] Jacques Lacan, « Le séminaire, Livre IV: La relation d’objet » (1956-1957), ed. Jacques-Alain Miller (Paris: Seuil, 1994) 330. My trans. «El seminario de Jacques Lacan. Libro 4. Las relaciones de objeto » Clase del 15 de mayo de 1957. Ediciones Paidós. Pág. 330. Cita tomada del artículo “Myth, Mind and Metaphor:On the Relation of Mythology and Psychoanalysis” de Nadia Sels. The Journal of jan van eyck  circle for lacanian ideology critique.
[5] Verhaeghe, P. (2001). Amor en los tiempos de la soledad. Tres ensayos sobre el deseo y la pulsión. Barcelona-Buenos Aires: Paidos.
[6] Tema de la segunda parte de este escrito que llevará por título “Fantasías que dan cuerpo II: Don Jon, el estrés del macho PorNo hablar”.
[7] Entrevista a Eva Illouz por Alex Vicente. “La sexualidad es ineludible: hoy el sexo precede al amor”. 28 de Marzo 2015. El País.com.   
[8] El tema de la Histeria, el Amor y el Psicoanálisis queda bellamente representado en la película de David Cronenberg “Un método peligroso” (2011), donde el “elemento” peligroso del análisis es el amor.
[9] Žižek, S. (2014). Acontecimiento. Mexico, DF: Sexto Piso.
[10] Byung-Chul, H. (2014). La Agonía de Eros. Barcelona: Herder Editorial
[11] En este sentido es una verdadera heredera de “Crepúsculo” donde la historia de vampiros y hombres lobo es el papel rosado que envuelve el anhelo de un amor total e inmortal.
[12]  Verhaeghe, P. (2007) “Chronicle of a death foretold”: the end of psychotherapy. Dublin, September 2007 – Health4Lifeconfererence – DCU.

4 comentarios:

ana laura enriquez dijo...

Muy buen artículo

Hector Mendoza dijo...

Gracias por su comentario Ana Laura.

todovisitorq dijo...

Es muy interesante lo que sucede con ciertos libros, el caso de 50 sombras por ejemplo, al volverse referentes de la cultura pop como meros productos de consumo: del libro al cine de forma casi instantanea. Pero, ¡por que?, ¿sera que sirven como pantalla para la proyeccion de los deseos o nos dicen lo que debemos desear? Esto me recuerda aquella frase de Jobs muchas veces la gente no sabe lo que quiere hasta que se lo enseñas, o una especie de implantación del deseo. Esto me recuerda cuantas veces vi mujeres leyendo esta novela (sobre todo mujeres que no coinciden para nada con la imagen de la protagonista, sino mas bien lo contrario), como si fuera una especie de "must" o lectura obligada. Cuando hablas de "nuevas" psicopatologías me pongo a pensar en si estas son tan nuevas, o simplemente algunos psicoanalistas siguieron pensando el mundo desde un referente pasado; desde mi punto de vista, no hay "nuevas" sino contemporaneas y el psicoanalista esta obligado a ser un ciudadano de su tiempo y a hacer pregunta sobre lo que ahi sucede. En este sentido, me gusta como lo plantea Han cuando dice que es un tiempo en que el sujeto, tiene un exceso de narcisismo y efectivamente creo que es momento de replantearnos si las trasnferencias funcionan como lo planteaba Freud hace ya mas de 100 años... Abrazos Hector, :)

Hector Mendoza dijo...

Mi estimado Sinaí, que gusto compartir ideas juntos, es necesario organizar algo ya que tocas varios aspectos de suma importancia que se quedaron en el tintero. Primero, ¿proyección de deseos o inducción de los mismos? La imagen que me recuerda tu pregunta es la clásica sobre el inconsciente desde Lacan, la banda de Moebius, de ahí que este post es un pretexto para hablar del libro de Illouz que desde la sociología nos habla de esta relación entre el best-seller y la cultura. Así creo que el libro es best-seller porque toca los elementos que constituyen el lazo social actual pero como buen síntoma también lo cuestionan creando una formación de compromiso (el mismo Jobs implantaba algo nuevo pero medía el tiempo y forma según los focus groups), de ahí que los personajes, como bien apuntas, no reflejan inmediatamente a las lectoras más asiduas (la protagonista es una jovencita y las lectoras promedio son mayores de 30 años) sino, como en un sueño, son representaciones para vivir el amor (como alguien que en el placer del amor se ruboriza al sentirse como adolescente). De ahí que ambos personajes Grey y Ana, son posturas en el debate actual del amor, una lucha entre el prestigio y poder de mercado y una añoranza por lo sueños de juventud y crecimiento. De esta misma forma estoy de acuerdo contigo al preferir el término contemporáneo a nuevo en razón de las psicopatologías. De igual manera que con la relación entre best-seller y sociedad, los síntomas son según "nuestro tiempo" -el Otro- por lo que están en constante cambio. Lo que me gusta de nombrarlas como "nuevas" es justamente para cuestionar la soberbia teórica ya que no hay nada más dañino en la clínica que asumir la función de amo y declarar que estamos ante algo de siempre "el típico caso de ..." El tema del narcisismo lo tocaré con la segunda entrega a propósito del texto de Byung Chul Han "La agonía de Eros". Saludos y una abrazo!!!