lunes, agosto 03, 2009

Enemigos Públicos

Lecciones de Michael Mann sobre la “Guerra al crimen”


“El que lucha con monstruos ha de tener cuidado de no convertirse también en un monstruo. Cuando estás mucho tiempo mirando hacia un abismo, éste termina mirando también en tu interior.”
Máxima e Interludios No. 146 de Friedrich Nietzche en “Más allá de bien y del Mal” (1885).

“Queremos respeto, que nos busquen, que nos persigan, pero con honor, como debe de ser”
Un sujeto que dijo ser Servando Gómez, La Tuta, se comunicó a una televisora michoacana para expresar su respeto al Ejército y al Presidente y decir por qué declararon la guerra a PF y SIEDO. El Universal. Miércoles 15 de julio de 2009



La repetición es la marca que invita a la interpretación. En el mundo del cine, el mejor director de todos los tiempos, Alfred Hitchcock, decía “De alguna manera solo estoy haciendo la misma película una y otra vez”. Los temas, las obsesiones, las ideas que se repiten en cada obra, eso que se vuelve la firma de los autores, permiten lecturas e interpretaciones donde un saber se construye, al igual del paso por diferentes sesiones que un analizante realiza junto con su psicoanalista. Algo se construye no solo en cada obra (o sesión) como elemento aislado sino en la secuencia, en la relación con las otras obras.

Este es el caso del cineasta Michael Mann, cuyo título de su película más reciente “Enemigos Públicos” (protagonizada por Johnny Deep) brinda los significantes básicos para releer lo sobresaliente (ya que solo se lee en sobre-saliente ya sea en fondo o en borde) de su carrera como cineasta, desde su primer documental “Hombre libre”, donde retrata la vida en prisión y los diversos grupos que se forjan dentro. De ahí nuestro interés por el cine de Mann ya que, en las condiciones actuales de nuestro país donde se ha declarado una “guerra contra el crimen organizado”, nuestra hipótesis es que en su “tratamiento” (nos gusta su cercanía con el tratamiento psicoanalítico) del tema de la criminalidad, existen lecciones importantes que aprender.

Empezamos con una película de 1986 llamada “Manhunter” (“Cacería humana” o “El sabueso”) que ha sido más conocida solo por la fama posterior de “El silencio de los inocentes”, ya que la película de Mann es la primer adaptación del libro de Thomas Harris “Dragón Rojo”, primera aparición del personaje Aníbal Lecter. Manhunter centra su atención en el agente del FBI Will Graham y Lecter es, como en la novela, un personaje secundario. Lo que resalta del tratamiento de la historia es la soledad y perspectiva de Graham por un lado y por el otro el asesino que busca. La pregunta detonante de la historia ¿Cómo atrapar a un sádico asesino de familias? La respuesta de Graham es más importante al cambiarla por ¿Qué clase de persona busca atrapar a ese asesino y logra entenderlo? El punto decisivo de la historia, los dos más grandes descubrimientos de Graham que permiten identificar y localizar al asesino se dan de una forma inquietante. En ambos casos el héroe asume el punto de vista del asesino, se identifica con su mirada (deseante), con “sus sueños” dirá Graham. De esta manera, el primer descubrimiento lo logra cuando comienza a narrar en primera persona los indicios de la forma de atacar del asesino. En un momento sabe que tuvo que tocar a su víctima, pero a la que más le importaba, a la mujer. Solo así, logran encontrar una huella digital. La segunda ocasión es la definitiva. Observando los videos tomados por las familias asesinadas, Graham identifica todo lo necesario para el asesino en esos videos, en el momento que ve todo lo que el asesino vio, sabe que son su mirada y los videos lo que los une.

Tiempo después Mann filma “Heat” (“Fuego contra fuego”, 1995), historia que narra la búsqueda de un detective de Chicago que persigue a una banda de asalta bancos. Lo que distingue esta cinta y se relaciona con Manhunter, más allá de que también es “una cacería humana” son dos escenas. En la primera, la policía comienza a seguir los pasos de los asaltabancos, hasta que los observan desde lejos en medio de unas bodegas haciendo planes. Al retirarse los asaltantes, los policías se ubican donde antes estaban los asaltantes y comienzan a tratar de entender qué es lo que buscaban los criminales y así saber cuál será su próximo golpe. Pero falta algo. El lugar no ofrece nada para que los asaltantes planearan ahí. Es un lugar despejado con fáciles accesos y muchas estructuras a lo lejos. ¿Qué buscan los asaltantes? En eso, el policía en jefe hace lo mismo que Graham y ubica el objeto en la mirada. Lo que buscan los asaltantes es saber quiénes los siguen. En eso, ven a lo lejos y los asaltantes los observan a la lejanía, el motivo de su reunión fue descubrir a la policía. En el segundo momento están frente a frente. El detective decide invitarle un café al criminal. Durante esta escena sui-generis (o para ser más precisos, del género de Mann) ambos se interrogan además de compartir sus motivaciones y sueños. Mientras el policía le cuenta de su sueño recurrente donde todas las víctimas de los asesinos que busca se le quedan viendo sin decirle una sola palabra (lo que suponemos como figura ideal de la sensación de culpa) el criminal comparte el sueño donde solo está cayendo en un abismo (¿Sueño de angustia o de adrenalina, como diría el mocha-orejas? ¿Angustia de no tocar fondo?). El verdadero problema viene con las preguntas incomodas. El policía le pregunta si tiene alguna relación con una mujer a lo que responde “Alguien me dijo que en este negocio no puedes hacer lazos que te duela dejar después de 30 segundos, porque cuando la cosa se pone caliente (expresión que alude en el contexto a que viene la policía, además de tomar el título de ahí) tienes que salir corriendo”. El criminal pregunta “Si tu vida es perseguir tipos como yo, ¿cómo puedes tener un matrimonio?”.

Mann presenta personajes aparentemente distantes y muestra que el solo hecho de que entren en relación revela que comparten objetos que los constituyen subjetivamente. Existe una aparente diferencia en “Collateral” (“Daño Colateral”, 2004) ya que el héroe no es detective. Sin embargo, congeniamos con lo comentado por los críticos de cine del podcast Cinemanet (www.cinemanet.com) con respecto a las películas de Michael Mann: “personajes opuestos que se complementan y comparten la degradación y la soledad de la gran ciudad”. El Taxista de “Daño colateral”, chofer pagado que menciona que el trabajo es temporal sube a un criminal (no es un roba bancos ni siquiera un asesino perverso que actúa sus fantasías) un matón a sueldo, un mercenario que mata por dinero pero que reconoce el gusto por hacerlo y le hace ver al taxista que no está de paso en ese trabajo sino que no tiene las agallas para salirse a buscar otro como tampoco el valor para hablarle a una chica que conoció. Dicho de otro modo, le hace ver que la única diferencia entre ellos dos es que uno si se atreve a reconocer el goce de su trabajo.

Llegamos a su película más reciente y así a la más actual de sus lecciones. “Public Enemies” (“Enemigos públicos”, 2009) toma la historia de la vida real del ladrón de bancos John Dillinger. Más que en su anterior versión modernizada de “Miami Vice”, es en esta historia basada en tiempos de la Gran depresión que Mann retrata preguntas importante en nuestros tiempos. ¿Cómo hacer para ganar la guerra contra el Crimen? La lección de los filmes de Mann es que la declaración de guerra, la relación especular de Enemigos siempre trae el efecto de transformarse en lo mismo que se combate. De ahí que la estrategia de declaración de guerra ya es perderla.

¿Quiénes son los enemigos públicos? Lo primero que podríamos pensar es en el carismático ladrón de bancos (“el príncipe de los ladrones”) John Dillinger, quién en la época que ubica la cinta ostentaba el título de “Enemigo público No. 1”. Sin embargo, el plural del título consideramos que lo encarna la naciente F.B.I. dirigida por un joven J. Edgar Hoover quien comisiona al detective Melvin Purvis la tarea de atrapar a Dillinger. Carlos del Río y Roberto Ortiz de Cinemanet (http://www.cinemanet.com/) comentan que el filme “contrasta dos mundos. El de la depresión donde Dillinger se convierte en héroe ya que encarna a aquel que hace lo que quiere y lo que todos quieren, robarle a los banqueros. Por otro lado está el de la institución (FBI) con sus mecanismos de investigación ahora refinados”. Llegan a mencionar que esta relación de las partes recuerda tanto al Cine negro como al Western. Lo anterior lo consideramos acorde con nuestra tesis de esa íntima relación que revela Mann entre estos dos lados que son similares y fácilmente espejeados uno con el otro. La lección de Mann resulta en la vieja máxima de Nietzche “El que lucha con monstruos ha de tener cuidado de no convertirse también en un monstruo.” El riesgo lo encontramos no en la constitución de cada individuo sino en el lugar donde se ubica en el enfrentamiento, el lugar desde donde se combate.

Hagamos la disimulación honesta de apoyarnos de otro lado para explicar la idea que encontramos en la película. Expliquemos la ficción utilizando como metáfora la realidad a la manera de una obra de teatro dentro de la obra de teatro. Con tal motivo, recordemos un hecho noticioso de la vida real que posee la cualidad digna de escena del cine de Michael Mann.

“Presunto líder de La Familia llama al diálogo
Un sujeto que dijo ser Servando Gómez, La Tuta, identificado como máximo mando operativo de la organización criminal, se comunicó a una televisora michoacana (A través de un enlace telefónico con el programa Voz y Solución, que conduce el periodista Marcos Knapp) para expresar su respeto al Ejército y al Presidente y decir por qué declararon la guerra a PF y SIEDO.” El Universal. Ciudad de México miércoles 15 de julio de 2009

Resaltamos algunas frases que nos llamaron la atención de dicha entrevista telefónica que recomendamos al amable lector revisar de forma íntegra, ya que siendo el motivo del presente escrito el análisis de la película “Enemigos públicos”, solo tomamos los fragmentos que nos permiten abordar el tema. En la entrevista, el presunto Tuta, dice:

“(…) Nosotros queremos decirles y queremos que alguien nos escuche, que nos escuche el Presidente de la República Mexicana, el señor Felipe Calderón. Nosotros, nuestro pleito única y exclusivamente es con la Policía Federal Preventiva y la SIEDO. ¿Por qué? Porque están atacando a nuestras familias. Yo sé, yo pertenezco a un grupo, que nosotros no queremos actuar mal, ahorita le voy a explicar motivos, pero ellos vienen y fabrican culpables, se están llevando gente inocente en todo el estado de Michoacán se llevan gente inocente y están haciendo lo indebido…
Nosotros queremos que nos escuchen, cuando ellos se dediquen completamente a actuar contra nosotros, los miembros activos, nosotros los vamos a respetar. Sabemos que es su trabajo, sabemos que es el trabajo de los militares, de los marines, de todos ellos y nosotros vamos a respetar y nos vamos a dirigir con honor y con respeto, cuando nos ataquen directamente a nosotros. Pero ¿qué está pasando? Se llevan a nuestros hijos, se llevan a nuestras mujeres, se llevan a nuestros padres, se llevan a nuestros amigos, se llevan a gente inocente para aparentar lo que no es…
Que queremos que nos entiendan, que queremos actuar con respeto, que las autoridades andan detrás de nosotros porque es su trabajo, pero también que no molesten a nuestras familias, que se dediquen a agarrarme a mí, a mí, a mis muchachos, a la gente que está, que todo mundo sabe quiénes somos…
(…) quiero que el señor Presidente de la República nos escuche, que no lo engañe Genaro García Luna, tiene orden de presentación en Estados Unidos ¿por qué no se lo han llevado? Nosotros sabemos como está coludido con Los Zetas y Los Beltrán Leyva… Están incriminando a gente de la política. Genaro García Luna y sus seguidores los que están en la PFP y en la SIEDO, ¿para qué? Para quedar bien con el ciudadano Presidente, es su trabajo ¿no? Por conservar tu trabajo qué harías, pero toda la gente sabemos, así, todo, todo el pueblo que es incorrecto lo que están haciendo. Oiga, ya no podemos tener un amigo, no podemos tener a nadie porque es culpable…
Mi amigo no tengo más que decirle, estamos abiertos al diálogo, estamos abiertos al diálogo, pero respetamos 100% al Ejército Mexicano, no tengo nada en contra de ellos, sabemos que es su trabajo y de la Armada también. Ellos están constituidos en la Constitución, ellos son emanados de la Constitución de la República Mexicana, mas sin embargo la PFP y la SIEDO son organismos, son instituciones que fomentó gente con intereses dentro de la política, de los gobiernos, de los gobiernos que están en el poder. Ellos si no nos respetan no los vamos a respetar. Donde quiera que los encontremos va a suceder lo mismo y que quede claro, queremos respeto, que nos busquen, que nos persigan, pero con honor, como debe de ser, que no atropellen los derechos de otras personas…
Usted bien sabe yo tengo un hijo preso injustificadamente, oiga, era su cuarto, ellos para que entraron a la normal, quiere ser profesor, desgraciadamente a mí no sé por qué, pero mi corazón es noble, a lo mejor no me lo cree, ni modo que le puedo decir. Pero sondeen y pregunten lo que somos.”

Lo anterior nos remite elementos a considerar de “Enemigos públicos”, elementos más importantes que los personajes mismos ya que son el fondo que los ubica, son los que determinan las posiciones. Mann se centra en la figura y forma de actuar de J. Edgar Hoover que en su lucha contra el crimen comienza a profesionalizar a las fuerzas policiacas pero también a tomar libertades o abusos de poder. Lo público de estos enemigos es el otro gran elemento. La guerra mediática, la ley y la política sostenida por el peso mediático usada como arma de Hoover frente a los ataques de los diversos órganos institucionales, como lo muestra en su declaración a la prensa “El día de hoy declaro la primera guerra contra el crimen de los Estados Unidos de América”. La historia de Hoover en el FBI constituye una llena de corrupción y abuso de poder justificado en el discurso de una profesionalización y tecnología de punta en las investigaciones, llegando a extremos de guerra psicológica y chantaje mediático para lograr sus objetivos. Tal es así, que a la muerte de Hoover, habiendo estado por más de 40 años como director en jefe del FBI, el presidente Richard Nixon decretó el plazo máximo de 10 años para dicho puesto. Hoover y Dillinger son retratados en la película como opuestos en una lucha constante por los medios quedando el detective Purvis en un lugar incómodo, teniendo en la vida real el lamentable desenlace de un acto suicida posterior a sus diferencias con el director Hoover, como lo declara en su contribución al libro “La venganza: La guerra contra el crimen del Héroe del FBI Melvin Purvis y la guerra de J. Edgar Hoover contra él”. Parte del rumor de la relación entre Hoover y Dillinger es el decir sobre el grado de la obsesión de Hoover, llegando tan alto que se le atribuye un “santuario” sobre Dillinger en su oficina y que al enterarse de la muerte del criminal pidió que le entregaran el pene para conservarlo y añadirlo a su colección de artículos del criminal. Lo anterior es parte de la leyenda que en su ficción dice más que la realidad o lo oficial, era sabido para la opinión pública que entre ellos había una relación odio-amorosa.

Para los medios de comunicación, la llamada de la Tuta se centra en el “cinismo” de llamar a un pacto nacional. No incluimos ese apartado ya que al revisar la transcripción del diario “El Universal”, consideramos que no fue el centro de la llamada. Parte de concentrarse en el pacto, nos parece que es una forma de hacer caso omiso de la llamada, al punto tal que a fechas recientes se argumenta que no fue el Tuta quien habla ahí. Si eso fuera cierto, todavía sería más interesante ya que hablaría de un clamor nacional, sin embargo creemos en las palabra del vocero de la PGR Ricardo Nájera que en su primera declaración al periodista Ciro Gomez Leyva, al día siguiente de la llamada, ante la afirmación “no hay duda de que quien llamó si fue el señor Servando Gómez, la Tuta”, Nájera responde “Estamos ciertos de que hay muchos indicios de que él lo sea. Todavía los órganos de inteligencia no acaban de hacer los estudios correspondientes, esperemos que en el curso de las próximas horas se acabe de confirmar pero hay muchas posibilidades de que él sea la persona que llamó a ese programa de televisión”. (Tomado del Noticiero Milenio con Ciro Gómez Leyva). A la letra el criminal confeso dice “queremos respeto, que nos busquen, que nos persigan, pero con honor, como debe de ser”. Lo apoyo, si ese es el pacto que propone, les pido a las autoridades lo mismo, respétenlos, búsquenlos, persíganlos con honor. Mann localiza el riesgo de la guerra contra el crimen cuando los mismos agentes del FBI utilizan el chantaje y la extorsión para lograr resultados que solo importan desde el juego político donde los medios de comunicación y los intereses personales tienen más peso que la Ley.


“Que nos persigan pero con honor” nos recuerda al hecho de la reciente controversia entre el gobierno federal y el gobierno del distrito federal sobre los presuntos responsables del tristemente célebre caso Martí. ¿Todo debe estar apoyado en declaraciones? ¿Por qué no se dan a conocer más indicios de tipo criminalístico para relacionar a los responsables más allá de las identificaciones? ¿Resolverá de mejor manera el problema del crimen organizado el realizar una reforma Hacendaria que permita impedir el constante lavado de dinero necesario para sus operaciones? Michael Mann parece no ser optimista en ese sentido.

10 comentarios:

George dijo...

Hola Héctor
Felicidades por tu artículo, creo que es muy bueno.
La escena que comentas de la película Heat, donde los criminales despistan a la policía reuniendose en un complejo industrial con el único objeto de poder observar a los policías que los persiguen, me recordó una nota que acabo de leer en el Norte. La nota fue publicada el 31 de julio del 2009 y se titula "Siembran pistas; evaden a la policía" En esta nota se afirma que los secuestradores de Silvia Vargas crearon una cuenta de correo y haciendose pasar por una mujer aportaron datos sobre un domicilio donde supuestamente estaba secuestrada Silvia. Los secuestradores se percataron de que la familia había contactado ya con la policía cuando estos realizaron un operativo y encontraron que se trataba de una pista falsa.
Creo que hay una razón por la que en las policías no se hacen los cuestionamientos que planteas. Esta razón son los políticos hambrientos de poder. A ellos no les importan los planes a largo plazo, sólo se preocupan por el impacto mediático de sus acciones. Si no sale en la televisión es como si no pasara.
Más peligroso aún cuando los medios se coluden con los malos gobiernos. Las noticias nos llegan sesgadas y la realidad se convierte en un asunto de percepción.
Creo que gran parte de la solución es la participación ciudadana, a través de los observatorios y las ongs.

abrham dijo...

me parecio muy interesante tu articulo licenciado mendoza, de hecho algo me paso hoy... hoy fui a un congreso de criminalistica en la Universidad metropolitana de monterrey y hablo la licenciada guadalupe de la procuraduria hablo varias cosas interesantes... ella es psicologa y dijo que la psicologia era abstracta... sin nada que ver con lo que decia... pero lo interesante y tiene que ver con tu articulo... fue lo que dice nietszche y lo que dice ella el dice que cuidado con el monstruo... pero ella dijo con estas palabras " para saber lo que paso en la escena del crimen, uno tiene que pensar como el criminal, y eso es algo clave de lo que se debe hacer, porque lo hizo y como lo hizo" y asi siguio... entonces como es? como ella dice o como dice nietszche?

PD. lo tengo en el FB

edna dijo...

Cuando escuhé esa llamada, es irónico que pidan respeto a su familia como la que ellos no muestran por la de los demás (lo se, existen los derechos humanos) y se cae en lo que mencionas, respecto a convertirte en el mismo monstruo, pero estos "monstruos" estan amparados en la ley y además ¿quién lo pide?!

En la llamada,queda manifestada su orgullo mexicano,ya que "respetan al ejército".

"Que nos persigan con honor" me suena a un juego pactado de policías y ladrones.

Y pues como su nombre lo dice son "la familia", de allí, su preocupación.

Hector Mendoza dijo...

Mi buen George, gracias por tus comentarios. La nota que comentas me parece interesante no solo por la intención sino la forma del método. Internet como un foro público donde la ley y la identidad queda suspendida. Claro que los políticos están hambrientos de poder y los medios lo explotan, de alguna manera es necesario, como lo comnetas con respecto a las ONGs, actuar desde el sistema para hacer un cambio, la moraleja de Mann para mi es que el pirmer paso es saber qué es lo que da ya nos une al sistema. Gracias.

Hector Mendoza dijo...

Estimado Abrham: me da gusto que el escrito le haya llegado como anillo al dedo y su comentario me permite precisar algo que no habia pensado cuando lo escribí. Claro que es necesario pensar como el criminal para atraparlo, de hecho la cita de Nietzche lo afirma pero agrega una advertencia. Lo mismo va para cualquier relacion entre el sujeto y el objeto que constituyen un campo. Mi lectura de la frase es siempre preguntarnos ¿que hay de mi actividad que me liga con el objeto que sigo? ¿en qué momento esa búsqueda me puede convertir en lo mismo que persigo? Como todo en Nietzche, el solo advertirlo es ya parte de no convertirse. Gracias por el comnetario.

Hector Mendoza dijo...

Estimada Edna: Mi método de trabajo en el analisis del discurso, siguiendo a Freud, es atender a eso que dice más allá de él mismo. No sé cuál era la intensión de la Tuta con esa llamada. Hay muchas lecturas buscando un doble juego o un cinismo ramplón. Lo que me produjo, sin ironía, es que le hicieran caso es eso que dice a pesar de que eso sea en su contra. Lo que si sé es que no podemos pensar el problema del narco de una forma simplista como Policias contra Ladrones, como "solo llevar a los malos a la cárcel", sino como un síntoma social donde nadie sale ganando. Hoy más que nunca, revisar "el malestar (la incomodidad del hombre) en la cultura". Gracias por su comentario.

edna rangel dijo...

Lo se, que no es algo simple, de allí mi enojo y preocupación.

No es divertido, salir, sin tener seguridad.

y con un juego de policias y ladrones, me refiero a que el señor apodado "la tuta", me recordo a cuando de niños jugamos ese juego, en el que cada quien tiene un rol, ellos se manifiestan, pero no se entregan, esperan a que "los policias" cumplan con su rol, pero, como él lo dice, como debe de ser.

Por cierto estoy escuchando una nueva llamada de él, que hizó por la tarde,(lo que me trajo, de nuevo aquí); en la que se expresa muy bien de la labor del presidente y lo define como "noble", pero insiste en que las cosas han cambiado, habría que volver a escuchar la llamada.

y si, hay que volver a leer, cuantas veces sea necesario.

Hector Mendoza dijo...

Edna: Estoy completamente de acuerdo, la nueva llamada de la Tuta es necesario escucharla sobre todo desde ¿porque insiste? ¿porque tiene que llamar? y más aún ¿porque nos enteramos de una amenaza hacia calderon y el mismo dice que la desconnocía? Esto sigue y nos permite darnos un clima. Saludos

Anónimo dijo...

hola! me parece un analisis interesante, excelente las anotaciones claras de cada pelicula y cada autor, solo me preocupa una cosa, hay que tener cuidado! el escribir terminos a caer en una terminologia sin fin, que no hace el texto mas interesante de lo que ya lo es.

Hector Mendoza dijo...

Estimado Anónimo, sientase con la confianza de mostrar su identidad ya que estamos entre amigos. Su comentario lo recibo así, desde la franqueza. Siento que es parte de un estilo en mi, el uso de términos, aunque concuerdo que en ocasiones, los términos, terminen por estorbar. Gracias por el comentario.