jueves, diciembre 13, 2007


Regalos en el análisis_Análisis de regalos II
“Yo quiero pedirle señor Don Santa Clos…”


¿Es en esos dones (dánaos[1]), o bien en las palabras de consigna que armonizan con ellos su sinsentido saludable, donde comienza el lenguaje con la ley? Porque esos dones son ya símbolos, en cuanto que el símbolo quiere decir pacto, y en cuanto que son en primer lugar significantes del pacto que constituyen como significado: como se ve bien en el hecho de que los objetos del intercambio simbólico, vasijas hechas para quedar vacías, escudos demasiado pesados para ser usados, haces que se secarán, picas que se hunden en el suelo, están destinados a no tener uso, si no es que son superfluos por su abundancia.[2]
Jacques Lacan

De hecho, ¿qué es un “estilo de vida cultural” si no es el que cada Diciembre en cada casa haya un árbol de Navidad –aunque ninguno de nosotros crea en Santa Claus? Tal vez, entonces, “cultura” es el nombre para todas esas cosas que practicamos sin realmente creer en ellas, sin “tomárnoslo demasiado en serio” ¿No es por esto mismo que rechazamos a los creyentes fundamentalistas como “bárbaros”, como una amenaza a la cultura –ellos se atreven a tomarse en serio su cultura? Actualmente hemos percibido como una amenaza a la cultura a aquellos que inmediatamente viven su cultura, aquellos que carecen de una distancia hacia ella. La definición de Jacques Lacan del amor es “dar algo que no se tiene” Lo que casi siempre se olvida de agregar es la otra parte “…a alguien que no lo quiere”.[3]
Slavoj Žižek

Hace unos días apareció en un periódico local una serie de tips para los padres con motivo de la época navideña. Una especialista psi recomendaba a los padres de familia poder decir “NO” a los regalos excesivos que se pedían en las cartitas de sus hijos para Santa Claus. Uno de los consejos, “tips”, era que “junto con sus hijos” el padre revisaran la lista de regalos y, en caso de ser muy caros para el gasto familiar, el padre podía regresarle la cartita al niño pidiéndole que la cambiara y le diera una nueva carta “corregida”, es decir, más “realista” y acorde al presupuesto paterno. Este consejo aparece como un ejemplo claro del drama actual por los regalos navideños, la función paterna y la figura del niño. De estos tres temas, empecemos por el que más nos importa: el cuarto, el propio consejo[4]. Si algo es claro de este consejo es que deviene de una serie de supuestos ideológicos actuales. ¿Cuáles son estos supuestos? ¿Qué rol le otorgan a cada uno de los participantes (padres, hijos, regalo navideño)?

Cuando se habla de los problemas con la autoridad, la declinación de la figura paterna, el problema de que los niños respeten las reglas (“¡Ya no hay valores!”) el psicoanalista lo encuentra en los detalles insignificantes y en los grandes discursos sociales. Imaginemos la escena. Como un claro ejemplo de la comunicación en familia, padre e hijo analizan la carta a Santa Clos[5], se revisa el presupuesto, se habla con el niño y regresa con una carta corregida para que reciba lo que pidió y además recibió una valiosa lección sobre el valor de las cosas. Vayamos a la pregunta más tonta, si todo es un acuerdo de comunicación perfecta ¿Por qué hacer la carta? Es decir, ¿cuál era la función de la carta en un primer momento? Es claro que algún padre con rasgos obsesivos podrá decir aquí “¡Exacto! ¿Para qué la ficción de la carta a Santa Clos? Mejor llevemos al niño a la tienda y directamente comprémosle su regalos de navidad y ¡San se acabo!” Lo que queda excluido con la carta a Santa Clos, es al mismo Santa Clos.

La función de Santa Clos, como mero santo, como vínculo con el altísimo, es la plena función en si misma. Santa Clos, es la función paterna en si misma, es aquello del padre que lo constituye como padre y al mismo tiempo le permite no alienarse del todo. Es el juego simbólico en su más pura expresión ya que es solo por la tradición y los gestos que hacen comunidad. El padre puede sostener la función sin que su propio ser este en esa función. Pensemos en el padre que verdaderamente cree que en su estúpida existencia personal es un hombre mediocre (es borracho, paradero, jugador, miedoso, adicto, etcétera) lo cual no impide que pueda encarnar y encarar el rol de padre.

Pensemos en la experiencia de muchos niños de antes, y uno que otro actual, cuando se despiertan el día 25 de diciembre ara buscar los regalos que Santa Clos les trajo. Piensa en las palabras exactas que puso en su carta y se imagina jugando con ese juguete soñado. Abre frenéticamente el regalo que lleva su nombre, capas de papel para envolver son destrozadas tras los dedos que abren paso a una mirada que siente correr hacia la cima de una montaña empinada esperando ver el horizonte. Finalmente se descubre el regalo y… ¡Pinche Santa Clos! ¡Lo volvió a hacer! En lugar del regalo soñado esta una suerte de hermano bastardo, una versión mediocre del original sublime, acompañado de los más anti-divertido: Ropa. Esta experiencia que pasa más por el chiste y el secreto a voces nos permite descubrir la función de Santa Clos. El niño sospecha, si no lo sabe cabalmente, que Santa Clos y sus Papás están confabulados de alguna manera. Advierte los juegos de disimulación y cree en Santa Clos para no romperles la ilusión a sus padres. Como al mismo tiempo no hay queja directa hacia los padres sino solo a través de Santa Clos.

Cuando la ideología capitalista neo-liberal nos invita a sentarnos en la mesa de las negociaciones la carta a Santa Clos, lo que sale por la ventana es la propia función del padre que se juega en los regalos de navidad. Recordemos que la misma Navidad funciona bajo el supuesto ideológico de un evento sintomático, el momento que Freud llama “cuando la muerte del Padre hizo que su religión se volviera la religión del Hijo”; haciendo aparecer el tercero, el Espíritu Santo.

Es en estos gestos tradicionales, no obligados, no legislados, no estandarizados, donde el respeto a la autoridad paterna se anida. Casi podemos imaginar el sueño de los abogados gringos donde en una sala hijo y padre con sendos abogados se ven las caras mientras los licenciados revisan la carta a Santa Clos que el cliente de uno le entrego al cliente del otro.

¿Por qué esta negociación? Una cosa es clara, en los cambios ideológicos y los consejos lo que sobran son buenas intenciones. Compadezco y entiendo a mis colegas que en una entrevista les piden consejos en lugar de que el propio entrevistador se haga un verdadero profesional del periodismo y haga la nota en lugar de buscar modelos serviles. Volviendo al tema, la negociación es para evitar problemas en casa. La escena relatada más arriba termina en una pequeña tragedia por frustración. El niño llora y sufre porque Santa Clos no le trajo lo que le pidió, sin embargo a veces se olvida que más frustrante puede ser para el padre la escena opuesta. El niño abre su regalo sabiendo que es, o descubriendo que es lo que había pedido, juega un momento con él y después puede pedir algo más. Otros escenarios puede aparecer; que termine jugando con el regalo de alguien más, o simplemente que no haya llanto pero tampoco risas. Como el efecto de finalización de los frees.[6]

Insistimos desde la propuesta psicoanalítica la necesidad de abordar el tema de la relación con el gran Otro en tiempos de la Soledad. En tiempos de las legislaciones ya no existe la cortesía. Imagine en un futuro alterno y ridículo que se haga ley regalar flores a las novias en el aniversario bajo el supuesto de que el no hacerlo vulnera los sentimientos de la mujer lo que lo tipifica como violencia psicológica como remedo del egoísmo machista; las consecuencias podrían ser devastadoras, ya no podría hacer el gesto de disimulación de regalar o rechazar flores como acto romántico.

Siguiendo esta línea, tomamos el siguiente análisis de la película “Viviendo con mi ex”:

“Brooke y Gary… comienzan a discutir… y más cuando ella comienza a reclamarle varias cosas cuando le dice que él nunca le lleva flores, a lo que Gary responde “nunca te han gustado las flores” y Broke reacciona con un violento “Pero me gustaría que me trajeras flores” y Gary confundido responde “¿quieres que te traiga flores aunque no te gusten?”. Estas fueron una de las partes que pasaban en los cortos de la película cuando ésta iba a salir al cine, y creo que fue una de las cosas que nos invitaron a verla; el simple hecho de reírnos de lo que pasa en la vida real, y quizá por eso es que a tantos nos gusta ese filme, porque pasa exactamente lo que nos pasa a todos”.[7]

El ejemplo anterior parece demasiado lejano a lo que sucede con nuestro fenómeno inicial, el regalo de navidad. Sin embargo, en un punto se tocan, la presencia de la carta. Fácilmente podemos imaginar en el reclamo de Brooke que pudiera preguntar “¿Por qué no me escribes cartas?” y Gary responder “¿Para qué te escribo algo si te lo puedo decir?” Aquí lo que se verde es el gesto que da lugar y constituye el objeto mismo que está en circulación, el amor. El amuro, el gesto amoroso que es gesto solo a través del Otro. Retomamos los ejemplos que utiliza Slavoj Žižek en su colaboración con respecto a Lacan a la serie de libros “How to read…” de quién tomamos la cita lacaniana con la que abrimos este escrito:

“A pesar de todo su poder fundamental, el gran Otro es frágil, insustancial, propiamente virtual, en sentido de que su status es el de un supuesto subjetivo. Existe en la medida de que un sujeto actúe como si existiera.”[8]

Santa Clos, como ser de las festividades, de la tradición, de la religión de mis padres, existe en la medida de que un sujeto actué como si existiera aunque el propio sujeto sabe que actúa como si existiera. Žižek llega a los lugares donde ubicamos la existencia de este gran Otro, los regalos y las cartas siguiendo a Lacan:

“Es debido a este carácter virtual de este gran Otro que, como Lacan lo mencionó al final de su “seminario sobre la carta robada”, una carta siempre llega a su destino. Uno podría decir que la única carta que total y completamente llega a su destino es la carta que no se envía – su verdadera dirección no es el otro de carne y hueso, sino el propio gran Otro…


Cualquiera que este enamorado lo sabe: un regalo para la persona amada, si es necesario simbolizar mi amor, debe ser inútil, superfluo en su propia abundancia – solo así, con la suspensión de su valor-utilitario, puede simbolizar mi amor. La comunicación humana esta caracterizada por una reflectividad irreducible: todo acto de comunicación simultáneamente simboliza el hecho de la comunicación. Roman Jakobson llamó a este misterio fundamental propio del orden simbólico humano “comunicación fáctica”: el discurso humano nunca es una mera transmisión de un mensaje, siempre es también una reafirmación auto-reflexivo del pacto simbólico básico entre los sujetos que se comunican.”
[9]

Lo anterior tiene efectos en la clínica como cuando alguien pregunta “¿Dónde esta la transferencia?” podemos responder, “En la misma emisión de la pregunta, ya que establece un vínculo entre el preguntante y el supuesto donde se coloca al preguntado”. El arte clínico psicoanalítico es sobre la forma como se sostiene a esa demanda, más que si se satisface o no.

En esta segunda parte de un escrito anterior, hacemos la torsión de la banda de Moebius y estamos en la clínica tal como lo menciona Žižek es una de estas, afortunadamente, raras referencias a la clínica en su obra:

“¿No es justamente lo mismo con el síntoma desde el punto de vista freudiano? De acuerdo con Freud, cuando desarrollo un síntoma, produzco un mensaje codificado sobre mis más íntimos secretos, mis deseos inconscientes y traumas. El destinatario de mi síntoma no es otro ser humano real: antes de que el analista descifre mi síntoma, no hay nadie que lea este mensaje. Entonces, ¿quién es el destinatario de mi síntoma? El único candidato que queda es el virtual gran Otro.”[10]

El regalo de navidad es el síntoma, ¿de qué? De una función: la paterna. Así develamos el misterio: Santa Clos es en realidad… ¡¡¡Los papás!!!! Pero antes de que algún pequeñito creyente grite lleno de dolor aclaramos, ¡No es cierto! Santa Clos no puede ser papá y mamá sino que papá y mamá ayudan a Santa Clos para repartir regalos y lo que reciben a cambio es que él sea el que “cargue con todo” y les pueda caer gordo a sus hijos por no estar a la altura de sus fantasías. Así como Dios se hacía cargo de la muerte, Santa Clos se hacía cargo de la distancia entre mis padres y los padres ideales. Santa Clos hace que podamos sobrevivir la navidad y un pequeño Grinch se asome por la ventana.

¡Feliz Navidad!


[1] Dánaos es el término de Homero para los griegos que invadieron Troya. El regalo fue el caballo de Troya, el cual permitió a los Griegos penetrar Troya y destruirla. En época clásica, “regalos griegos” se convirtió en sinónimo de favores que parecen benéficos pero que causan daño al que los recibe, desde una línea en Virgilio: “Timeo Danaos, et dano ferentes” – Temo a los Griegos, más cuando traen regalos. (How to read Lacan. Slavoj Zizek)
[2] Lacan, Jacques. Escritos 1. Cuatro. Función y campo de la palabra y del lenguaje en psicoanálisis. Símbolo y lenguaje como estructura y límite del lenguaje psicoanalítico. Pág. 261. Siglo XXI editores. 22ª edición.
[3] Slavoj Zizek. Título Original: Passion: Regular or Decaf? Traducción: Héctor Mendoza
[4] Es una noción extendida que la función del psi es dar consejos, lo cual se amolda perfectamente bien a la propuesta psicológica y psiquiátrica contemporánea donde hablan desde la especialización y el conocimiento del experto. Sin embargo, esa posición trae un problema, solo opera en los ideales. No solo los ideales de paternidad o de cuadros psicopatológicos puros sino el ideal de la comunicación sin malentendido. La función del psicoanalista no se realiza desde la posición del consejo sino de la provocación, es decir, en una entrevista el propio discurso del analista es el no-consejo en si.
[5] En un ejercicio extremadamente regional utilizaremos la figura de “Santa Clos” en este escrito, sabiendo que en nuestro bello país puede ser tanto “El niño Dios” como los “Tres sabios Reyes Magos”.
[6] Ver el artículo “Fabiruchis, frees y otras tragedias postmodernas” ( http://hectormendoza.blogspot.com/2007/11/fabiruchis-frees-y-otras-tragedias.html ) bajo la hipótesis de que la relación entre los padres y sus hijos postmodernos es tratarlos como frees más que como hijos.
[7] Duque, D. Orozco, L. Ramírez, E. Ramos, O. Viornery, R. “Análisis con relación a la neurosis de la película: Viviendo con mi Ex (the break-up)”. U.A.N.L. 2007.
[8] Žižek. Slavoj. How to read Lacan. (2006) Editorial Norton. Traducción por Héctor Mendoza.
[9] Žižek. Slavoj. Op. Cit.
[10] Žižek. Slavoj. Op. Cit.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

creo que voy entendiendo... siempre que yo regalo algo (y mi novio me lo recuerda a cada rato), regalo algo que pareciera es para mi, por que siendo sincera, no pienso en la otra persona, mas bien busco algo para mi que a la vez pueda regalar... pero en cuestion con los padres... no, talvez es la hora por que no puedo terminar de enlazar mis ideas


jejeje


bye

Eli dijo...

que curioso... me caen gordisimos los anonimos y acabo de publicar uno


jejeje


tal vez si es el cansancio


o tal vez no

=)

aparece la piblicacion a las 10 pm pero en realidad son las 12.. trato de justificar todos mis lapsus jajaja


bye

Hector Mendoza dijo...

Estimada Eli, gracias por sus dos comentarios uno que interpreta al otro, tal vez esa es la parte de doble función presente en el regalo, no es tanto que me regalo a mi, sino al Otro en mi, más claro en mis padres recordando la máxima lacaniana "El deseo del hombre es el deseo del Otro". Saludos