Batman vs la
Machosfera
El Superhéroe Noir frente al Acertijo de la Venganza
La pantalla muestra un video de
estilo casero dirigido a un grupo clandestino en una red social. Un joven con
una chaqueta militar, un pasamontañas y una gafas se dirige a la cámara. La
figura recuerda figuras siniestras como el asesino del Zodiaco, pero su voz,
inicialmente juvenil y tranquila, genera un inquietante cambio al final de
comunicado. Agradece comentarios y consejos técnicos sobre armas, anuncia su “última
publicación” y, sobrecogido por la emoción, afirma: “lo que
esta comunidad ha significado para mí... estas semanas, estos meses... Digamos
que... ninguno de nosotros está solo ya”. Habla que habrá elecciones al siguiente día y se burla de
las promesas de cambio de los políticos. Denuncia la corrupción y la perversión
de la ciudad disfrazadas de cambio. “Desenmascarar no es suficiente”,
sentencia; y anuncia que el “Día del Juicio finalmente ha llegado, y ahora
es el momento... de la retribución”. Su voz, que oscila entre la calma y la
frenética agresividad, culmina con una amenaza: “Es hora de que
las mentiras terminen de una vez. Las falsas promesas de Renovación, de Cambio.
Nosotros les daremos un verdadero cambio ahora. Hemos pasado nuestras vidas en
este lugar miserable, sufriendo, preguntándonos... ¿por qué nosotros? Ahora
ellos pasarán sus últimos momentos preguntándose... ¿por qué ellos...?”.
Esta secuencia reproduce la estética
y la retórica de los manifiestos en línea difundidos por individuos que han
cometido tiroteos o ataques, como los denominados Incels,
terroristas de ultra derecha o jóvenes radicalizados ideológicamente. Lo más
significativo, sin embargo, es que esta secuencia no surge de un documental o la
nota roja, sino de una película de superhéroes: The Batman (2022)
de Matt Reeves. En ella, el cineasta utiliza la estética del cine noir, en
esta adaptación del personaje de cómics creado por Bill Finger y Bob Kane combinada
con el mundo contemporáneo de las redes sociales. Al hacerlo, nos muestra una
exploración sobre fenómenos de las masculinidades a través del viaje del
Caballero de la Noche. El joven del video es una reimaginación del archienemigo
El Acertijo, cuya figura encarna una figura actual: un joven inteligente y educado,
pero socialmente aislado, atrapado en un cuerpo que parece adolescente y que ha
sido humillado por el sistema lo que lo hace buscar una retribución violenta
para validar su existencia.
Lejos de ser un mero archienemigo de
comic, El Acertijo aquí cumple su función como verdadero antagonista de Batman
en el relato, un reflejo que obliga al héroe a confrontar sus motivaciones
iniciales concientes -justiciero impulsado por un deseo de venganza- para
llevarlo a reconocer lo que necesita -cuestionar su deseo y aquello que lo
constituye como héroe. Así, la película utiliza el mito de origen del
superhéroe para plantear preguntas fundamentales: ¿cómo se cambia de posición
subjetiva de vengador a héroe? ¿cómo se transita de la retribución vengativa a
la justicia de la ética, del acertijo de la venganza a la creación de
esperanza? Este ensayo se servirá de la elaboración de The Batman para
analizar los mecanismos psíquicos y la angustia que operan en algunos jóvenes
actuales, usando la ficción como un lente para examinar una problemática tristemente
real.
El presente seguirá la propuesta de The
Batman (2022) través de tres aspectos fundamentales que dibujan su
tema central: la transición de la venganza a la justicia - de la retribución a
la esperanza- como una transición subjetiva de la angustia de la masculinidad
violenta a una más orientada a la ética del deseo. En primer lugar, se
examinará la caracterización del propio Batman, representado no como un héroe
triunfante, sino como una figura sombría y vulnerable, enraizada en la estética
del cine noir, lo que define el tono moralmente ambiguo de Ciudad
Gótica y cierta angustia en la masculinidad del protagonista. En segundo
término, se explorará la dinámica con su antagonista, el Acertijo, cuya función
en el relato, que evoca influencias fílmicas como Los siete pecados
capitales (Se7en. David Fincher, 1995) y El sabueso (Manhunter.
Michael Mann, 1986). El Acertijo encarna la pregunta del héroe, actúa como un
espejo que refleja y desafía la misión del héroe, poniendo en evidencia cómo la
venganza pervierte de forma protectora la búsqueda de justicia. Finalmente, se
abordará el papel del Otro cuerpo, tanto erótico como político a partir de las
dos mujeres que presenta le película: Selina Kyle (Gatúbela) como el interés
romántico clásico de los comics y la política Bella Real donde ambas confrontan
a Bruce Wayne/ Batman con perspectivas ajenas a su privilegio, forzándolo a
cuestionar su relación con la ley y el legado paterno. A través de este
tríptico de análisis, el ensayo trazará el viaje del protagonista desde una
obsesión por la retribución y la venganza hacia la concepción de un heroísmo
basado en la esperanza y la justicia, al transitar -en una especie comming
of age del superhéroe- de una masculinidad angustiada atrapada en mandato
de venganza patriarcal a una que reconoce el deseo de cambio.
“Soy la Venganza” El Superhéroe Noir
En una escena eliminada de The
Batman, vemos al Hombre Murciélago visitar a otro de sus archienemigos en
prisión: el Guasón. Tras el segundo asesinato de El Acertijo, Batman acude al
"príncipe payaso del crimen" en el "aniversario" de su
primer encuentro. El detective le explica: "Hay un asesino en serie.
Quiero tu perspectiva… pensé que tendrías curiosidad". Quiere saber cómo
encontrarlo, pero además quiere saber por qué el asesino, en cada escena del
crimen, deja mensajes dirigidos a "The Batman". Esta escena nos
recuerda la película El sabueso (Manhunter, 1986) de
Michael Mann, basada en la novela El dragón rojo de Thomas
Harris, primer libro de la serie donde aparece el célebre asesino Hannibal
Lecter. En ambas secuencias, el atormentado detective busca atrapar a un
asesino en serie y, para lograrlo, entrevista a otro brillante criminal al que
ya había capturado previamente. Sin embargo, en ambos casos, el detective no
solo obtiene pistas, sino que se confronta con su propia obsesión.
Batman:
¿Por qué me escribe a mí?
Guasón:
Tal vez sea un fan tuyo. O tal vez te guarde rencor. O tal vez tu seas el plato
principal… pero algo es diferente esta vez que te está molestando mucho… tú
sabes perfectamente cómo piensa. ¿Ya leíste el expediente? Ustedes dos tiene
mucho en común. Vengadores enmascarados. Solo que él es mucho más riguroso.
¿Tienes miedo de que te haga lucir blando? Jajaja. Te diré lo que realmente
creo. Creo que no te importa sus móviles, si te ama o te odia. Creo que muy
dentro de ti estas aterrado porque no estás seguro si está en lo correcto o
equivocado. Tú crees que se lo merecían. ¡Tú crees que se lo merecían! jajaja. [1]
Esta secuencia
es similar a lo que Lektor (así se llama en la versión de Mann) le dice a Will
Graham: “La razón por
la que me atrapaste, Will, es que somos iguales. ¿Quieres el rastro? Huele tu
propio olor”. De esta forma, la búsqueda por el asesino en serie será la
confrontación con las motivaciones del detective atormentado. Por lo anterior,
conviene primero voltear a ver, qué figura presenta esta nueva encarnación de
Batman.
Como menciona la
crítica de Christy Lemire sobre la película:
"Batman" de
Matt Reeves no es una película de superhéroes… Todos los elementos están ahí:
el Batimóvil, el traje de combate, los gadgets… Pero en las manos de Reeves,
todo es increíblemente vivo y nuevo… Su "Batman" se asemeja más a un
drama criminal de los años 70, crudo y realista, que a un blockbuster grandioso
y evasivo… Y con Robert Pattinson asumiendo el papel de Bruce Wayne… Este no es
el joven atractivo heredero de una fortuna que ronda por ahí repartiendo
palizas con un traje cool. Esto es Travis Bickle con el traje de Batman, distante
y desilusionado.”[2]
La propuesta de Reeves fue celebrada
por muchos fans de Batman al presentar en pantalla adaptaciones del cómic,
especialmente algo que recuerda sus aventuras más detectivescas, como la clara
alusión a Largo Halloween (2001). Sin embargo, más allá del
"drama criminal de los 70", consideramos que lo mejor es la atmósfera
y la narrativa que crea, las cuales también encontramos en los cómics. Nos
referimos a la estética y los temas del cine negro. Más que un simple new noir
como Chinatown (Roman Polanski, 1974) o Los siete
pecados capitales (Se7en, David Fincher, 1995), estamos más cerca del
cómic film noir, como Sin City (Robert Rodríguez, 2005).
Resaltemos los elementos de la
propuesta con la característica voz en off que nos presenta Batman en la
película:
Bruce:
(Voz en off) Jueves, 31 de octubre. Las calles de la ciudad están llenas por el
feriado (Halloween)… Oculto en el caos está el elemento (crimen). Acechando
para atacar como serpientes contra los decentes... los vulnerables... Pero yo
también estoy ahí. Observando… El miedo es una herramienta. Creen que me
escondo en las sombras, pero yo SOY las sombras… Quisiera poder decir que estoy
marcando una diferencia, pero no lo sé. Asesinatos, robos, agresiones, dos años
después, todos han aumentado. Y ahora esto (el Acertijo). La ciudad se devora a
sí misma. Quizás ya no tenga salvación. Pero debo intentarlo. Exigirme al
límite.[3]
Desde esta secuencia de presentación
emergen los elementos característicos del cine negro:
- a) Atmósfera:
Iluminación expresionista y escenarios urbanos sórdidos.
- b) Temas:
Intriga policial/criminal, fatalismo y pesimismo, exploración de traumas,
obsesiones y dualidad humana.
- c) Estilo:
Voz en off con tono confesional, planos distorsionados y violencia implícita.
- d) Personajes: El antihéroe masculino: detective solitario, obsesivo e inadaptado social.[4]
Quisiera resaltar precisamente este
último aspecto. Este Batman de Reeves se sirve de las sombras y la violencia
para intimidar a los delincuentes. Aunque esto no es novedoso, ya que forma
parte del canon del personaje, la forma en que Reeves lo presenta parece dejar
en evidencia lo que implica subjetivamente para él. De manera especular al
ataque de su antagonista en la primera secuencia de la película con un Acertijo
que ataca al alcalde previamente espiado a la distancia, ambos emergen de las
sombras de forma sigilosa para luego explotar en golpes violentos y frenéticos.
Pareciera tratarse no solo de técnicas de intimidación, sino de verdaderos
efectos de angustia corporal. Después de lanzar una serie de golpes a un
delincuente, Batman se presenta declarando: "Soy la
Venganza".
Retomamos las características del
protagonista del noir según Julia Tuñon en su análisis de una variante del noir,
el melonoir, o el noir a la mexicana en la primera película donde
aparece el psicoanálisis en pantalla “El hombre sin rostro” (1950. Juan
Bustillo Oro):
“El protagonista del noir subvierte el modelo
masculino tradicional al ser pasivo y masoquista: incapaz de amar, víctima de
su propia psicología. Descuidado, con hábitos autodestructivos (alcohol,
violencia). Aislado socialmente: vive en espacios marginales, sin hogar
estable. El noir es descrito como un "melodrama para hombres", pero
sin catarsis emocional. El protagonista reprime sus sentimientos, pero el
ambiente (humo, lluvia) lo hace por él. Hay fragilidad psíquica, su cinismo e
ironía enmascaran una incapacidad para enfrentar la realidad.”[5]
En el canon de las historias de
Batman, siempre se ha resaltado el carácter del trauma y su impacto en la salud
mental del héroe. En el cine, también es una constante. El freak "partido
a la mitad" de Tim Burton (1989-1992), el fóbico y solitario de Joel
Schumacher (1995-1997), el culpígeno caballero de la noche de Christopher Nolan
(2005-2012) y el violento y desesperanzado de Zack Snyder (2016-2021) son
formas que han explorado diversos aspectos y efectos del trauma inicial del
héroe, ese que lo motiva a partir de la promesa infantil hecha tras el
asesinato de sus padres.
Sin embargo, se agradece que la
versión de Reeves sea la que utilice la estética noir (diferente a la estética
gótica de Burton, la estrambótica de Schumacher, del heist criminal de
Nolan y la épica mística de Snyder) ya que nos invita a explorar el tema de la
desesperanza de un personaje que está atrapado todavía en el nihilismo del
vengador y que lo acompañaremos en su transición hacia la posición del héroe.
Lo que distingue a este Batman,
además de su aparente juventud e inexperiencia, es su aislamiento social. No
encontramos la máscara de Bruce Wayne (Bruno Díaz) como playboy con fiestas y
vida social, como tampoco la seguridad del vínculo con su mayordomo Alfred.
Aquí, Bruce esta aislado y en su diario (¿manifiesto?) se aprecia el
resentimiento por el mundo, la desesperanza y el odio.
Este joven Hombre Murciélago nos
recuerda a esos jóvenes contemporáneos que viven aislados en un mundo que
sienten hostil. No es casual que muchos jóvenes denominados como Incels sean
diagnosticados como dentro del espectro autista o con bipolaridad, donde la
angustia social y los arrebatos emocionales son síntomas constantes. Resaltamos
el análisis realizado por Jacob Johanssen sobre los jóvenes de la Manosfera, en
especial la forma sintomática como experimentan su cuerpo, oscilando entre la
inhibición y la desinhibición, lo que nombra des/inhibición.
“La des/inhibición funciona como un síntoma general de las tecnoculturas contemporáneas y de cómo las sexualidades son experimentadas, negociadas y pensadas dentro de ellas… Sus cuerpos están estructurados por estados de des/inhibición: apatía y poder simbólico tóxico, contradicciones del deseo, fuerzas afectivas y el vaivén del inconsciente. Sus egos son frágiles y se sienten amenazados por las mujeres, la sexualidad femenina y el (supuesto) poder que las mujeres detentan hoy. Al mismo tiempo, estos hombres se sienten no deseados e inadecuados. Responden a tales sentimientos existenciales de fracaso restringiéndose y excluyéndose a sí mismos, sintiéndose alienados como parte de ciertos colectivos en línea y, al mismo tiempo, estallando en fantasías omnipotentes que los colocan en control y construyen a una mujer cis genérica como la Otra. Esta Otra guarda similitudes con la manera en que los antisemitas construyen a los judíos (o a los palestinos) y los racistas a los sujetos no blancos: sexualmente promiscuos, conspiradores, engañosos, seductores, contagiosos.”Johanssen, J. (2021). Fantasy, online misogyny and the manosphere: Male bodies of dis/inhibition. Routledge.
Este joven Batman, con su estética
noir, funciona como un eficaz representante de las ansiedades juveniles
contemporáneas en torno a la angustia corporal y la relación con los otros
cuerpos. De ahí derivan los rasgos que menciona Johanssen: “apatía, poder
simbólico tóxico, contradicciones con el deseo, las emociones y el rechazo de
lo inconsciente”. Aunque este Batman no vive pegado a su celular siguiendo
a influencers de la Machosfera, su antagonista de alguna forma sí
lo hace, lo que revela su estatus de doble. The Batman es apático y se siente
aislado del resto del mundo, afectado por la muerte de sus padres, parece
distante de todos, hasta de Alfred, consumido solo por su deseo de venganza
como tributo al padre asesinado. De esta forma, Bruce/Batman es un incel de la Machosfera,
no tanto porque no pueda relacionarse con las mujeres, no tenga relaciones
sexuales o sienta con un cuerpo defectuoso – aunque en algo reproduce el espiar
a las mujeres a la distancia, y el placer parece prohibido para un cuerpo que
solo produce y recibe violencia y dolor.
Otra de las grandes referencias de
The Batman, que nos permite reflexionar sobre la relación de espejo entre el
protagonista y el antagonista, es la película Los siete pecados capitales (Se7en,
David Fincher, 1995). Al igual que The Batman, en Se7en tenemos la búsqueda de
un asesino en serie durante 7 días en una ciudad sumida en la apatía. Más aún,
previo al clímax de la historia, el protagonista esta cara a cara con el
asesino que, al compartir sus motivos, resuena en el protagonista su propia
apatía. Primero vayamos a las diferencias con Se7en. En los Siete pecados
capitales seguimos a una pareja de detectives que reproduce el tropo del
Detective veterano cínico a punto del retiro – Sommerset- y el joven novato
impulsivo y entusiasta – Mills. Sin embargo, al igual que Batman, es nuestro
verdadero protagonista. Aun con la diferencia de edad, su posición subjetiva
frente al hecho de combatir el crimen es parecida, cínica, apática y cerebral,
ambos con rituales obsesivos cumpliendo con la función clásica de dicha
neurosis, el aislamiento afectivo. Además de la estética, la gran similitud con
The Batman y que aporta a nuestro análisis de las ansiedades masculinas
contemporáneas es el antagonista John Doe, que, al igual que el Acertijo, no se
ve a si mismo como un asesino de inocentes sino como un justiciero que hace
pagar a cada quien por su pecado, convirtiéndolos en asesinos moralistas.
Así explica John Doe la razón de sus
asesinatos:
Mills: Espera,
pensé que lo único que hacías era matar gente inocente.
John Doe: ¿Inocente?...
Un hombre obeso... repugnante que apenas podía mantenerse en pie; que, si lo
vieras en la calle, señalarías a tus amigos para burlarse de él.... Después de
él, elegí al abogado, y sé que ambos deben haberme agradecido en secreto por
ese. ¡Un hombre que dedicó su vida a ganar dinero mintiendo para mantener a
asesinos y violadores en las calles!...
Una mujer... tan fea por dentro que no podía soportar seguir viviendo si
no era hermosa por fuera. ¡Un traficante de drogas, un pedófilo traficante! ¡Y
no olvidemos a la prostituta que esparcía enfermedades! Solo en un mundo de
mierda como este podrías decir que estas eran personas inocentes y mantener la
cara seria. Pero ese es el punto. Vemos un pecado mortal en cada esquina, en
cada hogar, y lo toleramos porque es común, es trivial. Bueno, ya no más. Yo
estoy dando el ejemplo. Lo que he hecho será analizado, estudiado e imitado...
por siempre.
Esta condición del asesino moralista,
que se identifica con hacer “el trabajo sucio del Dios” lo que lo colocaría en
la psicopatía perversa, aquella que se sobre identifica con un discurso de
dominación, al mismo tiempo nos invita a detectar en el mismo detective ese
mismo espectro del discurso y cómo su propio lugar como vengador enmascarado
también esconde una verdad en relación con el acertijo que le constituye el
deseo inconsciente.
¡Tú me
inspiraste! El
Acertijo de la Machosfera
Después de la captura del Acertijo,
Batman lo visita en prisión. Va con la idea de que, por lo que a descubierto
sobre la corrupción en ciudad gótica que en parte toca a su padre Thomas Wayne,
es del conocimiento del Acertijo su identidad secreta, y su acto final será
desenmascararlo. Cuando al final advierte que desconoce su identidad, le
pregunta:
Batman:
¿Por qué te dirigías a mí?... Todas esas tarjetas...
Acertijo: Te
lo dije. Hemos estado trabajando juntos. Tú eres parte de esto.
Batman: No
hicimos nada juntos.
Acertijo: —¡Sí
lo hicimos! ¿Qué acabamos de hacer? Te pedí que lo sacaras a la luz... y lo
hiciste. Somos un gran equipo—
Batman: NO
somos un equipo. No te di NADA.
Acertijo: Yo
nunca podría haberlo sacado de ahí. No soy... físico. Mi fuerza está aquí
arriba (señala su cabeza). Tenía todas las piezas, las respuestas... pero no
sabía cómo hacer que escucharan. Tú me diste eso. —¡Me mostraste lo que era
posible! Me enseñaste que solo se necesita miedo... y un poco de violencia bien
dirigida. ¡Tú me inspiraste!
Después de esta conversación, Batman
vuelve al departamento del Acertijo y descubre el video con que empezamos este
escrito, lleno de referencias a la cultura de la Machosfera, en especial de los
ataques escolares perpetrados por Incels.
Acertijo (en
video): Hola, chicos. Gracias por todos los comentarios... y un
agradecimiento especial por los consejos sobre detonadores. Solo quiero
decir... que esta será mi última publicación por un tiempo, y, eh... (oleada de
emoción) ...lo que esta comunidad ha significado para mí... estas semanas,
estos meses... Digamos que... ninguno de nosotros está solo ya. Mañana es el
día de las elecciones, y Bella Real ganará. Prometió un cambio verdadero. Pero
nosotros conocemos la verdad, ¿no? Ya han visto la verdadera cara de ciudad
Gótica. Juntos, la hemos desenmascarado. Su corrupción, su perversión,
disfrazadas bajo el nombre de Renovación... pero desenmascarar no es
suficiente. El Día del Juicio finalmente ha llegado, y ahora es el momento...
de la retribución. ...Es hora de que las mentiras terminen de una vez. Las
falsas promesas de Renovación, de Cambio. Nosotros les daremos un verdadero
cambio ahora. Hemos pasado nuestras vidas en este lugar miserable, sufriendo,
preguntándonos... ¿por qué nosotros? Ahora ellos pasarán sus últimos momentos
preguntándose... ¿por qué ellos...?
No es ningún secreto que la
inspiración del actor Paul Dano para interpretar al Acertijo proviene del
Asesino del Zodiaco y de los foros de la Machosfera. Los términos y tono que
utiliza recuerdan al video «El día de la retribución de Elliot Rodger», quien,
después de publicarlo en YouTube, llevó a cabo un ataque planeado durante años
que resultó en la muerte de seis personas y catorce heridos, antes de
suicidarse en Isla Vista, California, el 23 de mayo de 2014. Esto lo convirtió
en una figura de culto dentro de la subcultura de los incels. En Rodger
encontramos la denominada “Alquimia de los Icels: Misoginia, envidia y
privilegio por derecho.”
El triángulo incel
requiere: una visión cosificada y reduccionista del valor femenino (“Hay tantas
chicas hermosas… La vida habría sido tan perfecta allí si tan solo las chicas
se sintieran atraídas por mí”), envidia por sentirse superados por los alpha
males y Chads del mundo (“Todos parecían típicos deportistas, altos
y musculosos. El tipo que he odiado y envidiado toda mi vida. Con ellos venía
un grupo de chicas rubias hermosas”, y una firme creencia de que tienen derecho
a más de lo que actualmente poseen (“¿Cómo podría un chico negro inferior y feo
conseguir una chica blanca y yo no?... Desciendo de la aristocracia británica.
Él desciende de esclavos. Yo lo merezco más” (Rodger, 2014, p. 49))”.[6]
Aunque el video del Acertijo
reproduce el tono de des/inhibición (con sus cambios emocionales y corporales
que van de la timidez y la contención a la furia desbordada) y plantea un
ataque violento contra un grupo masivo como forma de venganza («La Retribución»),
lo interesante es que, a diferencia de los casos incels, el tema de género no
aparece de manera explícita. No encontramos en su discurso una mención directa
ni una culpabilización hacia las mujeres. Sin embargo, en la práctica, el
Acertijo está enviando a sus seguidores a asesinar a la nueva alcaldesa, Bella
Real, una mujer joven afroamericana. El encuentro con el otro cuerpo —en ella y
Gatúbela— lo dejaremos para el final.
Lo que sí encontramos es, por un
lado, la búsqueda de comunidad entre muchos jóvenes de la Machosfera —expresada
en frases como "lo que esta comunidad ha significado para mí... estas
semanas, estos meses... Digamos que... ninguno de nosotros está solo ya"—
y, por otro lado, la furia a partir de una promesa rota: "… es el momento
de la retribución... Es hora de que las mentiras terminen de una vez. Las
falsas promesas de Renovación, de Cambio. Nosotros les daremos un verdadero
cambio ahora".
La película, al no colocar en el
centro de la culpabilidad a las mujeres ni a otras minorías (palestinos,
migrantes, diversidad sexual, etc.) como blancos de un discurso de dominación,
permite localizar de mejor forma el malestar y su historia, justo antes de la
respuesta cosificadora y de la construcción del objeto fóbico[7] de la discriminación.
Como en el trabajo de personaje que
realizó su intérprete, el encontrar la corrupción de Ciudad Gótica le permitió
al Acertijo proyectar ahí su dolor, transformado en furia vengativa[8]. Sin embargo, antes de solo
psicologizar e individualizar este malestar —que claramente también tiene que
ver con la injusticia social, como les sucede a muchos chicos de la
Machosfera—, debemos voltear la mirada hacia el otro aspecto que detona que el Acertijo
inicie su plan de retribución: The Batman.
El momento climático de la película
ocurre cuando Batman detiene a los seguidores del Acertijo, golpea brutalmente
a uno y, al quitarle la máscara y preguntarle su nombre, el hombre responde:
"Soy la venganza", las mismas palabras que Batman dice a quienes
detiene, devolviéndole su condición de justiciero de la Machosfera.
La película, de esta forma, cuestiona
al propio Batman. Su cambio subjetivo tiene que ver con la ética de sus
acciones. Su mentira es la justificación de que lo que hace como vigilante es
buscar la justicia, cuando en realidad busca la venganza, tratando de restituir
un extraño honor del padre perdido.
Otro de los cambios importantes
respecto al canon clásico de Batman es el papel del padre. De nuevo tenemos al
buen y acaudalado doctor Wayne, pero —similar a lo que ocurre en la
película El Guasón de Todd Phillips— aquí Thomas Wayne es
candidato a alcalde, y la amorosa Martha Wayne es descendiente de los Arkham y
ha sido recluida en el célebre asilo por serios problemas de salud mental. La
vida de Bruce Wayne se trastoca cuando el Acertijo revela que Thomas Wayne
mandó matar a un reportero durante su campaña. Bruce va a confrontar a Alfred,
quien se encuentra en el hospital tras la explosión de una bomba que el
Acertijo había dirigido al propio Bruce. Finalmente, le pregunta si fue Falcone
—el mafioso al que Thomas Wayne le pidió que detuviera al reportero— quien
asesinó a su padre.
Alfred:
...Ojalá... lo supiera con certeza. Sí... quizás... O tal vez fue solo un
delincuente cualquiera en la calle que necesitaba dinero, que se asustó y
apretó el gatillo demasiado rápido... Si crees que no he pasado cada día
buscando esa respuesta... (angustiado) Mi trabajo era protegerlos...
¿entiendes? Sé que siempre te culpaste. Solo eras un niño, Bruce. Podía ver el
miedo en tus ojos. Pero no sabía cómo ayudarte. Podía enseñarte a pelear...
pero no estaba preparado para cuidarte. Necesitabas un padre. Y todo lo que
tuviste... fui yo. Lo siento...
(Alfred desvía la mirada, con los ojos enrojecidos por el
dolor y el arrepentimiento. Bruce lo mira profundamente afectado)
Bruce:
...No, Alfred... no lo sientas... (en voz baja, impactado) Dios, yo... nunca
pensé que volvería a sentir ese miedo... Creí que lo había superado. Quiero
decir, no tengo miedo de morir... Pero ahora entiendo que hay algo que nunca
superé... El miedo a.… volver a pasar por algo así... (mirando a Alfred) ...a
perder a alguien a quien quiero.
De forma similar a la versión de
Superman de James Gunn (2025), la figura del padre muerto —y por ende
idealizado— es cuestionada. Thomas Wayne no es perfecto, sino que tiene
debilidades y deudas; los padres poderosos de Superman no son completamente buenos,
sino que tienen consignas fascistas. Podemos incluir también la pregunta en
torno a la cual gira la trilogía por completarse de Spider-Verse:
¿para ser Spider-Man, el padre policía tiene que morir? Esto lo interpretamos
como una indagación sobre si el único canon posible es el patriarcal, el del
desdoblamiento entre el padre celestial-rey y el padre mundano inferior, donde
se le rinde pleitesía al legado divino patriarcal que solo abre camino a la
violencia edípica de la muerte. Parece que estas nuevas versiones de
superhéroes son conscientes del anacronismo de esa postura, así como de los
peligrosos efectos que esta tiene en las masculinidades juveniles.
De esta forma, el camino de nuestro
Batman requiere preguntarse por los pecados del padre —desmitificando a Thomas
Wayne— y buscar la reconciliación con el verdadero padre: Alfred.
Algo que Jacob Johanssen y otros han
localizado en los manifiestos y la historia de asesinos provenientes de la
Machosfera es el vínculo entre el odio hacia las mujeres, comunistas,
diversidad sexual o grupos racizados y el padre. En especial se quejan “de que
la potencia que deseaban no les fue transmitida por sus padres, y
específicamente por sus padres varones.”:
“Tal como dicta la
leyenda cultural, es el padre quien, en un rito de pasaje, muestra al hijo lo
que significa ser un hombre y cómo llegar a serlo (Benjamin, 1988). Tal
redistribución de la hombría fálica ha fracasado para algunos hombres hoy en
día. (¿Acaso existió eso realmente para alguien? ¿No es simplemente una
fantasía?). Los hombres de la Machsofera culpan más a las mujeres que a sus
padres por ello, porque sus padres ya han sido “betas” o convertidos en betas
por las mujeres (o, si sus padres eran “alfas”, es la genética la que ha
afectado la apariencia de los hijos).”[9]
Cuando uno escucha a diversos influencers
de la Machosfera, observa que no le hablan a las mujeres —ni a otros objetos
fóbicos de su fantasía—, sino a sus seguidores: jóvenes temerosos, calificados
como betas, cucks, simps, en definitiva, "poco hombre" para la
masculinidad hegemónica. Sin embargo, resulta un interesante ejercicio mental
pensar que, en realidad, a quien le hablan es a su propio padre. En no pocos
casos, esos influencers tuvieron un padre violento —directa o indirectamente
(negligente, ausente)— y fueron criados por mujeres. No es extraño que, ante
los estragos de la violencia patriarcal vistos con ojos de niño, la culpa se
dirija hacia la madre[10]
que cuida, antes que hacia el sistema patriarcal; o hacia la genética, antes
que hacia un sistema capitalista racial que fomenta fenotipos coloniales.
La propuesta de Johansen encuentra similitud
a lo analizado por el psicoanalista Fethi Benslama en su texto “El salto épico:
La inclinación a la yihad” sobre la radicalización de jóvenes a la yihad, donde
uno de los rituales es el cambiarse al nombre integrando “Abu”, abuelo, a su
nombre:
“Esta inversión
genealógica (Abu) asignada a los jóvenes sin experiencia alguna de la
paternidad o de la maternidad tiene por objetivo la destitución de los padres y
madres considerados como fallidos en su transmisión del islam. En muchos casos,
del cual Ahmed es un ejemplo, existe una falta real del padre mientras que la
madre está marcada por la infamia de la prostitución… Lo que podemos llamar el
renombramiento -en el sentido de ser nombrado de nuevo y de tener un renombre-
es uno de los rasgos de la epopeya que interviene en la propulsión al salto
épico: el deseo de devenir alguien.”[11]
La retribución, la venganza, es un
odio hacia el padre idealizado. De ahí la paradoja del malestar en muchos
jóvenes de la Machosfera: por un lado, hay una legítima denuncia sobre la
imposición de roles de género, modelos de cuerpo coloniales y la violencia
dirigida a los hombres fuera de lo hegemónico —una queja contra los discursos
de dominación patriarcal, colonial y capitalista, es decir, una queja contra el
padre idealizado que dista tanto de ellos mismos. Sin embargo, después viene la
queja por la fascinación hacia esa misma figura idealizante.
Esto es similar a lo que muchos fanboys han
denunciado de la serie The Big Bang Theory: sus protagonistas
pertenecen a la cultura geek (gusto por la fantasía, ciencia ficción y comics) o
nerd, pero constantemente aspiran a ser como la masculinidad hegemónica,
terminando en situaciones ambiguas donde no se sabe bien si celebran la cultura
geek o se burlan de ella y desearían no ser geeks. Al no cuestionar el sistema,
lo cual estaría claro si se reconoce la queja inicial al padre, quedan
atrapados en la ideología de genero patriarcal o colonial que los lleva excesos
como adicción a la pornografía al mismo tiempo que la denuncian, al odio a las
mujeres como la fascinación e idealización por ellas, dejándolos en este
espiral de inhibición y explosión relacionando se con un cuerpo que se siente
demasiado lejos o demasiado cerca.
Como estamos hablando de una película
basada en personajes de cómics en la que el archienemigo declara haberse
inspirado en el héroe —y siendo que Batman podría argumentar que lo ha
malinterpretado—, aprovechamos para hablar de dos referencias clave en el
fenómeno y los términos usados por la manosfera: nos referimos a las
películas El club de la pelea (Fight Club, 1999,
Fincher) y Matrix (The Matrix, 1999, las hermanas
Wachowski). Como menciona Johanssen:
“Ambas películas comienzan
con hombres alienados (Thomas y Jack) que se transforman fundamentalmente,
revolucionando sus propias existencias. Tyler Durden, un ideólogo
protofascista, se muestra como una forma de masculinidad ideal para los otros
hombres más débiles de la película. Este es un aspecto clave para entender el
atractivo de la película: (las) fantasías de transformación… tanto los términos
"píldora roja" (Matrix) como "copo de nieve" (un estilo de “generación
de cristal” en El Club de la pelea) pueden haber sido adoptados como meras
referencias de la cultura pop por culturas masculinas de internet, geek y
geeks, que remezclan y utilizan sin esfuerzo una multitud de prácticas de
citación para adaptarse a una agenda o argumento particular de su cosmovisión.
Muchas de las comunidades (de la Machosfera) están convencidos por la noción de
la píldora roja y proclaman entusiastamente su lealtad a, por ejemplo, ser un
MGTOW porque han recibido la "píldora roja" y se han dado cuenta de
la verdadera naturaleza de este mundo. Para esos hombres, la píldora roja
significa esencialmente saber (o creer en) un mercado sexual donde las mujeres
solo están interesadas en hombres de alto estatus. El estatus se puede obtener
mediante el progreso profesional u otros pasos para crear la apariencia de un
hombre seguro y exitoso. La píldora negra de los incels lleva esto más lejos y
argumenta que la sexualidad está determinada por características biológicas y
apariencia, como la línea de la mandíbula de un hombre. Los incels afirman que
son oprimidos por tal sistema, porque carecen de las características biológicas
para participar en él”.
Así como Matrix y El
club de la pelea, al igual que Batman, podrían argumentar que fueron
malinterpretados —e incluso que dentro de sus historias hay componentes
incompatibles con los postulados conservadores de la Machosfera (Trinity como
una mujer empoderada, el Narrador rechazando a Tyler para poder vivir el amor
con Marla, o Batman con su código de no matar y proteger a los débiles)—, no
podemos pasar por alto que también son parte de los elementos que constituyen
la cultura patriarcal y la masculinidad tradicional: el culto al cuerpo
musculoso fascista, el dominio de otros, y la visión de la mujer como la
conquista por excelencia, reproduciendo así la imagen del caballero que salva a
la dama en peligro.
Partamos del malestar que destaca
Johanssen y que vemos reflejado en estas películas: hombres alienados y
aislados que buscan transformar sus existencias a través de tomar la píldora
roja como una declaración de denuncia de un sistema de opresión que, según
ellos, beneficia a las mujeres por su capital sexual, y que estas solo están
interesadas en hombres de alto estatus (físico o económico). Dicho de esta
forma, recuerda las tesis centrales del libro El mito del poder
masculino (The Myth of Male Power, 1993) de Warren Farrell, así
como el fundamento del malestar presente en la Machosfera, junto con la ilusión
ideológica con la que intentan resolverlo, sin criticar la propia noción del
patriarcado.
Cuando Farrell denuncia —con razón—
la forma en que la sociedad coloca a los hombres como "los
desechables" o el "sexo desechable" (male disposability)
—los hombres realizan los trabajos más peligrosos, además de la clásica regla
de "salvar a las mujeres y niños primero"— y cómo también se cosifica
a los hombres, pero no desde su capital sexual sino desde su estatus económico,
como "objetos de éxito", lo extraño de esto es que dichas tesis son
consistentes con lo que muchas feministas o sociólogos han descrito previamente
—Rita Segato o Pierre Bourdieu—, con la gran diferencia de que no parten de las
mismas herramientas de análisis. Farrell parte de la psicología evolutiva sin
hacer críticas de corte interseccional donde el colonialismo, el capitalismo y
el patriarcado benefician a un sistema de opresión a partir de la ideología de
género patriarcal, dañina tanto para hombres como para mujeres.
Sin embargo, destacamos y validamos
el malestar que él reconoce en los hombres —como también lo hacen Segato,
Bourdieu y muchos otros—, especialmente en aquellos lugares donde el
patriarcado, desde los estereotipos de género —fuerza, sacrificio, dominio,
negación de la ternura, ser proveedores y protectores— da lugar a respuestas
ultraconservadoras que culpan a grupos minoritarios y fantasean con pasados
míticos a los que habría que volver, solidificando así los mismos estereotipos
de género que se denuncian como dañinos para los hombres. Es como si, al final
de El club de la pelea, el Narrador (en los créditos ese es su
nombre, y no "Jack"), advirtiendo que la pistola está en su mano al
ser la misma de Tyler, le dispara a Tyler, venciéndolo para ser ahora el macho
alfa. Por el contrario, la película es clara al respecto: para librarse de la
violencia de Tyler, hay que matarlo en uno mismo, así como la fascinación por
el ser como él, por esa figura de superhombre no castrado que enarbola la
ideología de género patriarcal. Ese superhombre que el joven de la Machosfera
esperaba ser como respuesta a su malestar y que culpa al padre de no ser.
Como menciona Johanssen:
“La búsqueda de
aprobación del padre por parte del hijo continúa en diferentes formas que están
al mismo tiempo "imbuidas de vergüenza y autodesprecio”. A diferencia de
los islamistas radicales, los hombres (mayoritariamente blancos) discutidos en
este libro no se someten a Dios, sino que es el deseo de un padre idealizado y
la rabia contra un padre real (o quizás fantaseado de manera diferente) lo que funciona
como una fuerza afectiva que impulsa sus cuerpos. Esto los deja al borde de la
desintegración. Sostengo que tales deseos permanecen en gran medida
inconscientes, porque no vemos, o muy poca, articulación de una figura líder
que pudiera ser vista como un padre. Las comunidades incels, MGTOW
y otras no tienen líderes. Tampoco idealizan a Trump u otros líderes. Por lo
tanto, el deseo de que se les muestre el camino y sean criados por un padre
fálico no es desplazado o proyectado en alguien más excepto en un padre
imaginado.”
En esto
radica lo mejor de estas nuevas versiones de superhéroes como Superman (2025), Spider-Verse y The
Batman: ninguna da por sentado al padre ni tampoco se relaciona
culpígenamente con el padre idealizado (muerto) —una culpa que solo insinúa un
deseo parricida latente—, sino que se dirigen al padre real, el padre castrado.
Por eso aparece la figura del padre adoptivo, ya sea un amable y sensible
Jonathan Kent, o un Alfred que le pide perdón a Bruce por solo haberle enseñado
violencia: "Podía enseñarte a pelear... pero no estaba preparado
para cuidarte. Necesitabas un padre. Y todo lo que tuviste... fui yo. Lo
siento".
Los padres de estos jóvenes actuales
tal vez requieren padres que reconozcan haberles fallado al tratar de
transmitir la violencia patriarcal, al querer ser padres que enaltecían el
honor de la hombría por encima del afecto del cuidado, la violencia del legado
en lugar del amor por la herencia. Finalmente, Bruce puede perdonar tanto al
padre idealizado como al padre real al reconocer el amor por él, recuperando el
lugar del amor en la ética del deseo del héroe. Sin embargo, llega ahí después
del encuentro con el otro cuerpo en la figura de Gatúbela.
“Obviamente creciste con dinero”
Gordon, Selina, Bella Real y el Otro Cuerpo
En uno de los momentos clave de la
película, Batman está con Gatúbela (Selina Kyle); unen fuerzas: él para
descubrir quién es el Acertijo, y ella para encontrar a su compañera
desaparecida del lugar donde trabajan para el mafioso Falcone.
Batman:
Tu amiga se metió con la gente equivocada. No sabía lo que hacía... Tal vez
deberías habérselo explicado.
Selina:
¿Y eso qué demonios se supone que significa?
Batman:
Significa que tus actos tienen consecuencias.
Selina:
—¡Ay, por Dios! ¡¿Actos?! Mira, quién demonios seas... obviamente creciste con
dinero.
Una crítica
parecida recibe del Acertijo cuando compara la orfandad de un rico como Bruce
Wayne y la de alguien pobre.
Acertijo:
Yo estuve allí ese día. El día en que el gran Thomas Wayne anunció que se
postulaba para alcalde. Hizo todas esas promesas. Una semana después estaba
muerto, y todos se olvidaron de nosotros. Todo de lo que podían hablar era del
pobre Bruce Wayne. Bruce Wayne, el huérfano. ¿Huérfano? Vivir en una torre
sobre el parque no es ser huérfano. Mirando hacia abajo a todos con todo ese
dinero. ¿Sabes lo que es ser huérfano? Hay treinta niños por habitación. Con
ocho años y ya abandonado, adormeciendo el dolor. Te despiertas gritando con
ratas mordiéndote los dedos… Pero oh no, hablemos del multimillonario con el
mentiroso papá muerto, porque al menos el dinero hace que todo sea más fácil de
llevar, ¿no es así?
Esta mirada crítica a la clase, y al
hecho de que el propio Batman pertenece a un grupo social privilegiado que es
parte del problema que intenta combatir, la encontramos también en Gordon y en
el resto de los policías honestos de Ciudad Gótica. Gordon, interpretado por el
actor afroamericano Jeffrey Wright —a diferencia de la forma tradicional de los
cómics, donde es pelirrojo—, nos invita a resaltar el cambio que ha existido
con respecto a lo pelirrojo. Mientras que en el Reino Unido sigue siendo objeto
de discriminación racial (gingerism), al vincularse con los provenientes
de Escocia e Irlanda, quienes eran marcados como "el otro",
"inferiores" o "salvajes" por el imperialismo británico; en
Estados Unidos, la clase marginada que solo pudo acceder a trabajos peligrosos
—como agentes de policía— se fue integrando a las élites mediante un proceso de
blanqueamiento. Un Gordon y una Gatúbela afrodescendientes recuperan esta
dimensión de "otro cuerpo".
Gordon le muestra a Batman ese “buen
policía” que, por aspectos raciales, está en la parte segregada y cuyo ascenso
profesional está limitado, al igual que sus compañeros afrodescendientes o
latinos —como aquel que le da a Batman la pista sobre la "extraña"
herramienta que usó el Acertijo como arma y que es una que se usa para instalar
alfombras. Así Batman se confronta con el “otro cuerpo” diferente al de sus
privilegios de clase, genero o raza, por lo que esa idea de “los actos tienen
consecuencias” solo indica que considera que todos tienen las mismas oportunidades
desconociendo sus propios privilegios. Confrontar esta parte de sí mismo, es
parte de reconciliarse con “los pecados del padre”.
Llegamos aquí al punto donde la
venganza se convierte en la ética del héroe, justo cuando la dimensión amorosa
de la política entra en juego. Durante el funeral del alcalde, asesinado por el
Acertijo, Bruce se presenta buscando pistas. Ahí, entre la multitud, una voz le
habla:
Don nadie amargado: ¿De
qué sirve una red de seguridad si no atrapa a nadie…?... ¡No ayudó a mi hija
cuando lo necesitaba — puedo asegurártelo! Ese tipo era solo otro rico
parásito. Obtuvo lo que merecía.
Después, otra
voz le habla a Bruce, ahora es la joven afroamericana candidata a la alcaldía
Bella Real.
Bella Real: Bruce
Wayne ¿Por qué no me has devuelto la llamada? Soy Bella Real — me postulo para
alcaldesa — no estaría molestándolo aquí, pero su gente sigue diciéndome que
está “no disponible” … Sabe, realmente usted podría estar haciendo más por la
ciudad — su familia tiene una historia de filantropía, pero por lo que veo, no
está haciendo nada — si soy electa alcaldesa, quiero cambiar eso —
Esta parte política de la película es
lo que puede resolver el acertijo de la venganza en nuestro héroe. La sorpresa
del clímax ocurre cuando Batman golpea a un seguidor del Acertijo que está
armado y busca masacrar a la recién electa Bella Real y a la gente presente.
Después de dispararle a Batman y casi asfixiar a Gatúbela, Batman se va a los
golpes contra él hasta que es detenido por Gordon. Al quitarle la máscara y
preguntarle quién es, el seguidor solo responde con la frase de Batman:
"Soy la venganza".
Batman, confrontado con su propio
deseo, sabe que tiene que convertirse en algo más que un vigilante conservador
que huye de la gente, y que su resentimiento se debe a la promesa de un padre
fuerte que le aseguraría una vida sin malestar. Batman decide ayudar a las
personas a salir de ahí: ayuda a la alcaldesa y al niño del alcalde asesinado,
convirtiéndose literalmente en un faro que guía en la oscuridad; pasa de ser un
castigador en las sombras a un rescatista entre la gente.
De forma simultánea, nos invita a la
acción política. Tal vez, para muchos jóvenes, sea importante salir del
acertijo de la venganza, de la ideología de género patriarcal que busca solo
volver al viejo orden y "hacer al macho grandioso de nuevo", sin
advertir que eso mismo genera la neurosis, la inseguridad y la impotencia del
macho. Tal vez, otra forma sea abrazar la diferencia del otro cuerpo como parte
del propio cuerpo, y la acción política como transformadora: pasar de la
retribución y el retroceso a la esperanza y al activismo.
La película, como buen cuento que
pasa del detective noir al héroe de comic, termina con una voz en off:
Alcaldesa Bella Real:
Lo reconstruiremos. Pero no solo nuestra ciudad. Debemos reconstruir la fe de
la gente en nuestras instituciones, en nuestros funcionarios electos, entre
nosotros del uno en el otro. Juntos volveremos a creer en Ciudad Gótica.
Batman: (voz
en off) Miércoles, 6 de noviembre… Empiezo a darme cuenta ahora: he
tenido un efecto aquí. Pero no el que pretendía. La venganza no cambiará el
pasado, ni el mío, ni el de nadie más. Tengo que ser algo más. La gente
necesita esperanza. Saber que alguien está ahí afuera por ellos. La ciudad está
enojada, llena de cicatrices, como yo. Nuestras cicatrices pueden destruirnos, incluso
después de que las heridas físicas hayan sanado. Pero si sobrevivimos a ellas,
pueden transformarnos. Pueden darnos el poder de resistir. Y la fuerza para
luchar.
El pasar de la venganza autodestructiva de Batman a ser algo
más —algo que no niegue sus cicatrices pero que pueda dar esperanza— es la
mayor aportación a la clínica con las adolescencias y juventudes contemporáneas
que se encuentran atrapadas en el acertijo de la retribución (red pills)
o la desesperanza (black pills) de la machosfera. Resulta urgente
atender a esta población, tendiendo una mano solidaria y buscando encontrar una
salida que no sea el aislamiento, la violencia hacia otros o hacia sí mismos.
De ahí la importancia de los cuentos cinematográficos que, a través de la
fantasía de los personajes de cómics, funcionan como el mito —en especial aquel
que nos habla del cambio subjetivo que va de la venganza a la ética y la
esperanza. Recordemos al gran Enrique Dussel, como lo explicaba:
“Hay un mito —y es un
mito claro que habría que discutir qué es un mito y cómo funciona—, porque el
mito no es un cuentito para niños, sino que es una propuesta narrativa racional
para explicar muchos momentos de la vida. Decía Paul Ricœur: el mito es una
narrativa racional en base a símbolos. Hay un mito que tiene 5000 años, que
nació en Egipto. El juicio final no es hebreo ni es cristiano, viene de Egipto…
el dios que juzgaba al muerto para resucitarlo tenía criterios éticos, y
entonces le pregunta al muerto: "¿Qué existe bueno en tu vida?" Y el
muerto, (El libro de los muertos, capítulo 125) dice: " di de comer
al hambriento, di de beber al sediento, vestir al desnudo, y una barca al
peregrino". Porque Egipto era un río. Los criterios del juicio son: comer,
beber y ponerse un vestido. Treinta siglos después, el fundador del
cristianismo tomó ese mito egipcio y repitió los criterios: "Me diste de
comer, me diste de beber, me diste un vestido". —¿qué hago con una barca
en el desierto? — y entonces dijo: "Le dio hospedaje al peregrino, fue a
visitar al que estaba en prisión".[12]
Batman
resuelve el acertijo de la venganza reconociendo al otro y despojándose del
aislamiento del dolor propio o de la imagen narcisista idealizada del sí mismo
patriarcal, y pensando en el nosotros político. Reconoce y valida no solo su
propio enojo, sino el de los demás, el de los del otro cuerpo: "la ciudad
está enojada y llena de cicatrices, como yo". Y más que volver a un orden
mítico, busca la transformación, al estilo de la propuesta psicoanalítica donde
se busca "integrar lo reprimido, lo rechazado, devenir algo nuevo",
no como una promesa mítica o un legado místico, sino como una ética del deseo.
[1] Canal: HBO Max Latinoamérica. Escena
eliminada de Batman - Arkham | Español subtitulado | HBO Max. https://www.youtube.com/watch?v=G6HsVfDLEx8
[3] BATMAN (The Batman, 2022) Dirección: Matt Reeves. Escrito
por Matt Reeves & Peter Craig. https://deadline.com/wp-content/uploads/2022/12/The-Batman-Read-The-Screenplay.pdf
[4]
Tuñón, J. (2016). Un mélo-noir mexicano: El hombre sin rostro.
Secuencias, (17).
[5] Tuñón,
J. Op. Cit.
[6] Van
Brunt, B., & Taylor, C. (2020). Understanding and treating incels: Case studies, guidance, and treatment
of violence risk in the involuntary celibate community. Routledge.
[7]
“La fobia es la presencia latente de ese afecto sobre el fondo del mundo del
sujeto; hay organización, formalización. Porque, naturalmente, el objeto no
necesita estar allí, basta que sea: es un posible. Ese objeto está dotado de
intenciones malvadas y de todos los atributos de una fuerza maléfica. En el
fóbico existe una prioridad del afecto con desprecio de todo pensamiento
racional.” Fanon, Frantz (1952) Piel negra, máscaras blancas. Ediciones
Akal. (pp. 141-142)
[8]
“Creo que probablemente se culpaba a si mismo por todos los fracasos de su vida
y creo que cuando descubrió toda esta corrupción en ciudad gótica ve que tal
vez no toda fue su culpa, sino que es de ellos”. Paul Dano. The Batman | Paul Dano on Playing The Riddler | Warner Bros. Entertainment.
https://www.youtube.com/watch?v=oiB4n5JL0Bo
[9] Johanssen, J. (2021). Fantasy,
online misogyny and the manosphere: Male bodies of dis/inhibition. Routledge.
[10]
En el triste caso de la bofetada de Will Smith a Chris Rock en los Óscar, desde
la Machosfera se culpó a Jada Pinkett Smith: al disgustarle el chiste de Rock
que aludía a su calvicie, habría lanzado una mirada a Smith para que vengara su
honor castigando a Rock. El propio Rock argumentó en su especial de comedia en
Netflix que Smith practicó una "indignación selectiva", sugiriendo
que el actor descargó en él su frustración por problemas personales y de pareja
que nada tenían que ver con Rock. Lo triste es que en esa discusión no se
aludió a la violencia patriarcal que han vivido tanto Rock (bullying en
su infancia, violencia que afectó su matrimonio, tal vez el mismo ha practicado
la indignación selectiva sobre la mujer infiel y no sobre el padre abusador) y Smith.
En el reality show en
youtube "Best Shape of My Life", Will Smith documenta su
proceso de pérdida de peso —después de King Richard— mientras
escribe sus memorias Will (2022). Uno de los momentos clave de
su vida es la violencia que su padre ejerció contra su madre. En el capítulo 5,
"Lo siento mamá", Smith confiesa que esa experiencia definió quién
es: sin importar sus logros, persiste en él la sensación de ser un cobarde por
no haberla defendido. Como resume El País, siempre se ha
considerado un cobarde por no enfrentar al agresor. El "diablo" que
se le metió en los Óscar —la bofetada a Chris Rock— representa una de las dos
formas de reaccionar que reconoce en sí mismo: "El Esponjoso" (el
chico bueno que complace a todos) y "El General" (la furia que
castiga a quien disiente, incluido él mismo). A lo largo del reality, su
angustia se manifiesta frecuentemente como autoagresión por haber fallado.
[11] Benslama,
F. (2018). El salto épico: La inclinación a la yihad. Ned
Ediciones.
[12] Canal 22. CHAMUCO TV. Enrique
Dussel https://www.youtube.com/watch?v=h_-X0fkvRVE&t=969s